“Conozco a mucha gente en situación de calle”

“Realidades al aire libre”. Con José María Gómez Leal

Son aproximadamente las cinco de la tarde de un martes helado en la ciudad, cuando encontramos a José. Iba arrimándose a la esquina de nuestra Iglesia principal.
Es allí, dónde saciará el hambre del momento con una merienda.
Única alimentación diaria segura que recibe su organismo, brindada por ésta Institución de lunes a viernes.
Su recortada historia familiar fue por decisión propia, cuando muchos años atrás se separa de su esposa y sus dos hijos, por algunos problemas que hoy lo afectan emocionalmente.
Aunque les acercaremos a los lectores parte de su vida, no escapa a conocimiento alguno de los transeúntes que luego de ver su cuerpo inmóvil durmiendo durante la noche en el suelo y con muy bajas temperaturas, no pueden creerlo.
El piso del pasillo externo que da a la vereda de 25 de Agosto, entrada del garaje de nuestra Catedral, es la cama de José.
Espacio donde desde hace cinco años, deposita cartones y bolsas para luego de acostarse, taparse hasta la cabeza con frazadas que ha logrado conseguir con personas que ven su realidad y se acercan.
Él nos hace partícipes de su agradecimiento por ello.
Nos parece muy difícil la vida que ¿elige o está predestinada?foto pagina24
Al verlo nos preguntamos, ¿soñará con un ansiado baño de agua caliente al culminar la jornada, como lo anhelamos todos?
¿Con una alimentación que le haga honor a una temperatura adecuada al cuerpo, para luego descansar en un cómodo y calentito colchón?
Intentando entenderlo, decidimos comenzar este ciclo dialogando con José, que esto nos decía:
“Yo hace cinco años que ando en éstas inmediaciones del centro. Cuido motos por 25 de Agosto y en la cuadra de la Emergencia del Hospital”.
¿Con cuántos años cuenta?
Con 60.
Pero estoy muy judiado, de pasar mal y como ahora, del frío.
¿Por qué decide esta vida que lleva?
Yo no la elegí.
La vida me ha llevado a esto. Siempre trabajé y vivía de otra manera, pero desde hace un tiempo a esta parte, me da lo mismo.
¿Tiene un lugar fijo donde quedarse?
Ahí. (Nos hace señas para el espacio de la vereda en la entrada del garaje de la Iglesia Catedral ).
¿No está muy desamparado allí?
No, para mí que no.
Ya me acostumbré a pasar mis noches ahí y aunque esté “mi realidad al aire libre”, no importa.
Es donde puedo dormir tranquilo.
¿Cómo es que prepara su cama en el piso?
Tengo buenas frazadas que la gente misma me regala y yo siempre que puedo agradezco esos gestos de solidaridad que tienen conmigo.
Pasa que yo no molesto a nadie. Y la gente se da cuenta de eso.
Pongo unos cartones, lo que encuentre, como para que el frío del piso no atraviese y me acuesto, después me tapo con las frazadas. Trato de dormir, porque está muy frío y me quedo quietito hasta que me duermo.
Después ya no se siente frío, nada.
Con esto del frío, siempre estoy con esa ilusión de que haya un lugarcito en el refugio que escuché que había en éstos días, pero no sé si es verdad.
Porque sé que antes había, pero ahora no sé.
¿Tiene familia?
Sí, tengo.
Pero me separé de ella hace mucho y me quedé solo.
Me dediqué a mi vida y a ocuparme de mí.
Tenía una esposa, pero tuve una gran desilusión y me dediqué a ocuparme de mí.
Asi dependo de mí y de Dios, que siempre está conmigo.
¿Tiene hijos?
Sí, tengo un casal. Pero no los veo. Han venido a buscarme pero ya les dije que no voy a ir.
Cuando me separé de la madre, les dije: acá esto se partió.
Queden con su madre y a mi me dejan solo. Y salí a la calle.
¿Y si volvieran a buscarlo?
No, nunca más voy a volver.
Tengo un casal. Mi hija hace 11 años que trabaja en un ente público y mi hijo es Capataz en una chacra de arándanos.
Ellos tienen buena vivienda, que era donde yo estaba, que es de mi propiedad y se las dejé para ellos.
Pero también tengo una casa en El Cerro, que es una herencia de mis viejos.
¿Entonces si tiene un techo donde vivir, porque no lo utiliza?
Porque en mi casa que construí vive mi hija, en la otra casa hubo una traición en la familia que formé y entonces a eso yo me la guardo.
¡Si supieras como me duele!
La vida me jugó esa mala pasada.
¿Y nunca más quiso formar una familia?
No. Por eso ésta decisión.
Una pareja nunca más.
¿Se hacen muchos amigos en esta situación que se encuentra?
En situación de calle, se hacen.
Amigos tengo unos cuántos., asi como se hacen enemigos.
Pero yo, como camino y cuento con el apoyo de la Iglesia, para mi es bastante.
Me dan de comer y alguna ropa cuando necesito.
El Padre José me quiere mucho, pregúntale por mí y vas a ver.
El Obispo es espectacular.
¿Se considera una persona tranquila?
Si, trato de no hacer problemas por nada.
Después que me separé, ando siempre solo para todos lados.
Intento que la gente me quiera, por eso trato de no molestar.
Y ando con mucho respeto por todos.
¿Cómo lleva a cabo su higiene?
Me baño acá en la Iglesia. En el fondo.
Anteriormente se dejaba quedar adentro luego de bañarnos, pero ahora ya no. Solo hay un merendero a las cinco de la tarde, donde sirven café con refuerzos o pan.
Hace cinco años, que les doy las gracias.
¿Se despierta muchas veces en la noche?
No, después que duermo, no.
Cuando me despierto ya me levanto y me voy, porque donde duermo es la entrada del auto de la Iglesia y ya me dijeron que si sigo durmiendo ahí, un día no me van a ver y me van a pasar por encima.
¿Qué es lo que más le gusta de su vida?
El vivir nomás y andar tranquilo.
Eso es lo que me gusta. Tener tranquilidad, que nadie me moleste, yo no molesto a nadie.
Siempre ando solo, con el de allá arriba, que no me falla: Dios.
¿Ha probado el alcohol o drogas?
El alcohol muy poco.
Con lo que junto de mi trabajo del cuidado de coches, compro cigarros si, que me gustan mucho.
Pero si tomo alguna bebida alcohólica, tengo miedo que me pase algo.
Y… esta es mi vida.
¿Cuál es la expectativa que alberga?
Me gustaría encontrar un trabajo.
Me crié trabajando. Fui trabajador de estancias, tractorero, alambrador también trabajé en chacras.
Yo soy de la zona de San Antonio y allí nos criaron a lo gaucho y pasando trabajo.
¿Qué significa para usted “ésta vida que llevo”?
Es que no es linda. Andando en la calle todo el tiempo, sin un rumbo fijo. Muchas veces sin siquiera pensar en nada, con la mente perdida, deambulando y con hambre.
¿Por qué no intentó repararla?
Te conté. Cuando me separé de mi gente, fue un golpazo.
Me resigné a lo que viniera y no tuve fuerzas para salir de la decepción y la amargura. Y como si eso fuera poco, me vino Artrosis en los huesos de las manos.
¡Sabes el frío como me maltrata con eso!
¿Desea enviarle algunas palabras a la sociedad o al gobierno?
No, al gobierno, no.
¡Si vive para él y su gente!
Después que se acomodan ellos, ganan para ellos y a nosotros no nos dan nunca nada. ¿O te dan algo a vos?
Yo esperaba por un refugio como tantas otras personas, que nunca está abierto. O no lo han abierto aún.
¿Votó el domingo?
No. Dije que mientras viviera como vivo, nunca más iba a votar.
¿Votar para quién? Hacer escalera para ellos, pero sin encontrar una salida a algunos problemas de la gente.
¿Qué le diría a alguien que desee contratarlo para trabajar?
Si alguien llegara a necesitarme, me encuentra en los alrededores de Plaza Artigas.
Yo necesito trabajar.
Le propongo que me lleve y me pruebe. Si toda la vida antes de estos cinco años, trabajé.
A mi me gustaría cambiar ésta vida que llevo. La dejaría y me iría a trabajar. Por lo menos tendría un techo y no andaría con hambre.
Yo con un sueldo mínimo, ya me conformo.
Quiero decirle a esa persona que se anime a venir a buscarme y a sacarme de lo que estoy pasando, de que tengo buenas recomendaciones, de todos los lugares donde he trabajado.
Un saludo a todos y gracias a Diario EL PUEBLO, por preocuparse por nosotros.