Coronel Olivera trasmitió “confianza” a sus hombres y rindió “homenaje a los caídos” en discurso de ayer

Coronel Olivera trasmitió “confianza” a sus hombres y rindió “homenaje a los caídos” en discurso de ayer

En el acto de Plaza Artigas por los 200 años de la Batalla de Las Piedras

Con un discurso que apuntó a subrayar los valores de la institución castrense que ayer cumplía 200 años de vida, y apelando a enaltecer la figura de todos los militares, a través de palabras dirigidas directamente a ellos como el concepto de “confianza” y rindiéndole incluso un “sentido homenaje a los caídos” en “el cumplimiento del deber”, el comandante de la Brigada de Infantería Nº3, el coronel José Olivera, reconoció al Ejército Nacional en el acto conmemorativo de los 200 años de la Batalla de Las Piedras y en el bicentenario de la creación de la fuerza de tierra, celebrado ayer en la Plaza Artigas.

El discurso del coronel José Olivera, fue en consonancia con el que se escuchó a nivel nacional, donde se enalteció la labor del Ejército como custodio de la población y se resaltó su actividad social como parte integrante de la sociedad.

El acto contó con la presencia de las máximas autoridades del gobierno local, jerarcas castrenses y policiales, y representantes de organizaciones, instituciones y organismos públicos nacionales e internacionales.

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Cnel. José Olivera.

EL DISCURSO

En algunos pasajes de su discurso, el coronel José Olivera consideró de  “relevante importancia”, que en cada fecha conmemorativa “se recuerden las circunstancias que fueron pautando los diferentes hechos heroicos de nuestra historia”, y dijo que esto cobrará sustantiva importancia si está particularmente “dirigido a los más jóvenes, para seguir trasmitiéndoles de generación en generación nuestro orgullo de ser orientales”.

Tras hacer una extensa reseña de cómo, según los relatos históricos, se sucedieron los hechos en aquel 18 de mayo de 1811 en la localidad de Las Piedras, el comandante de la Brigada de Infantería con asiento en Salto, destacó al finalizar que “la batalla duró varias horas, hacia las 5 de la tarde las tropas españolas habían quedado derrotadas; y los revolucionarios americanos habían obtenido la primera victoria sobre los españoles. Posadas izó la bandera blanca y se rindió ante Artigas, y allí quien fuera considerado el Protector de los Pueblos Libres hizo gala de sus condiciones de estadista y líder militar, decretando la clemencia para los vencidos”, algo de lo que se habló durante toda la jornada evocando la gesta histórica y la condición de estadista del Prócer.

CONFIANZA EN TODOS LOS MILITARES

Recordó que la batalla de Las Piedras fue “el primer gran triunfo militar de la revolución libertadora del Río de la Plata, y también la primera acción emprendida por el Ejército Oriental, que buscaba afianzar las raíces de esa identidad nacional que comenzaba a forjarse irremediablemente, ante el hartazgo por el dominio extranjero sobre los pobladores de la Banda Oriental”.

No obstante afirmó que “tengo el alto honor de representar a ese Ejército Oriental en este acto, donde se conmemoran doscientos años de su primera manifestación libertadora”.

Y allí destacó los valores que asimilan al Ejército de hoy con el de los comienzos artiguistas diciendo que “éste es un momento por demás oportuno para hacer notar las grandes similitudes que conserva este Ejército del siglo XXI con aquel de sus inicios, como son: El mantenimiento de su adhesión irrenunciable al pensamiento y guía del General Artigas. Su conformación por parte de integrantes de la sociedad toda. Su objetivo permanente de contribuir al reforzamiento de la Identidad Nacional. La total confianza en sus hombres, aún si se sintiere en desventaja ante un enemigo ocasional más poderoso, así como su misión fundamental de mantener a esta tierra, libre e independiente”.

POBRE EN RECURSOS PERO FIEL A SUS PRINCIPIOS

Refiriéndose a los presentes como “querido pueblo de Salto”, el coronel Olivera recordó el trabajo social en momentos de catástrofe o de requerimiento social que ha tenido la fuerza, la que se trata de “un Ejército que se prepara sin pausa para el cumplimiento de su misión fundamental, pero que a la vez no declina en su mayor esfuerzo, cuando se trata de tender una mano al que lo necesita, constituyéndose además en un pilar fundamental de la política exterior del estado, desplegando sus hombres en lugares remotos bajo situaciones extremas, que día a día son sorteadas con éxito debido a la gran calidad humana que caracteriza a los orientales y a la destreza adquirida en el entrenamiento permanente”.

Defendiendo la imagen de la institución, el jerarca aseveró que “a veces no es fácil entender como se alcanzan tan caros objetivos con los escasos recursos humanos y materiales que se cuentan, pero es precisamente allí donde pesan estos doscientos años de historia, de batallas, de caídos, que han forjado paso a paso ese gran espíritu de cuerpo que nos fortalece y nos representa”.

Y no abdicó el rol de integración que ha tenido la institución castrense hasta el momento al señalar que “sepan, que no dejaremos de avanzar por este camino de servicio, porque para ello hemos sido formados y por ello hemos jurado ante todos los habitantes de esta querida Nación, honrando nuestras más caras tradiciones”.

Sin embargo, y en un contexto político especial, debido a que hoy el parlamento podría anular algunos artículos básicos de la ley de caducidad, el jerarca local no reparó en homenajear a todos y a todo el Ejército en su conjunto sin divisiones históricas diciendo: “para finalizar estas palabras, un sentido homenaje a nuestros caídos en el cumplimiento del deber, quienes nos han hecho portadores de un legado sin igual, y constituyen la base sobre la que se apoya nuestra Institución para impulsarse hacia el futuro”.

Pocos años después de la batalla de Las Piedras, el 4 de abril de 1813 Artigas describía en forma clara y contundente la gesta heroica de su ejército, expresando: “Nuestra historia es la de los héroes. El carácter constante y sostenido que habéis ostentado en los diferentes lances que ocurrieron, anunció al mundo la época de la grandeza. Sus monumentos majestuosos se hacen conocer desde los muros de nuestra ciudad hasta las márgenes del Paraná. Cenizas y ruina, sangre y desolación, he ahí el cuadro de la Banda Oriental y el precio costoso de su regeneración. Pero ella, es Pueblo Libre.”