Cuando “la moda” del bronceado se vuelve nociva Aumentan los casos de cáncer de piel por exposición al sol

Tomar sol durante el verano, es sin dudas, una costumbre que se mantiene. Pero hoy no es suficiente llevar un bronceador a la playa, al parque o a la terraza. Ahora es imprescindible evitar ciertos horarios de exposición al sol y usar un protector solar con un factor mínimo de 30 o 40. Basta saber que los daños causados en la capa de ozono y el poco cuidado de la población frente a los rayos solares hicieron que el número de enfermos de cáncer de piel creciera en forma alarmante en los últimos años. Obtener de manera gradual ese ansiado tono color mate en nada aminora el daño. Además, mientras más precoz es el enrojecimiento tras haber estado al sol, mayores son los riesgos.
Sólo en el Hospital Italiano de Buenos Aires creció más de 1200% la cantidad de casos de cáncer de piel en los últimos 25 años.
En una entrevista que realiza el diario argentino La Nación, el presidente de la Sociedad de Dermatología Argentina y jefe del área en el hospital Italiano, Ricardo Galimberti, dijo que «entre 1975 y 1985 se detectaban diez casos de cáncer de piel por año» y que ahora se atienden «entre dos y tres casos nuevos por semana en el hospital». Esto se debe, principalmente, a los cambios sufridos en la capa de ozono y a la «poca conciencia en la ciudadanía respecto del cuidado de la piel», según reconocieron los especialistas en dermatología.
La capa de ozono es el filtro solar natural de la Tierra. Según la doctora en Ciencias de la Atmósfera y profesora de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires, Matilde Rusticucci, «la capa de ozono, que está presente en la atmósfera, a 30 kilómetros de la Tierra, filtra los rayos ultravioletas. Pero en los años 80 se descubrió que los gases de clorofluorocarbonos (CFC) inventados en 1929 como refrigerantes e incluidos en los aerosoles, destruyen la capa de ozono». Debido a los CFC, durante más de 20 años la densidad de la capa de ozono fue disminuyendo paulatinamente. «Esos gases que enseguida dejaron de ser producidos -agregó la profesional- viven en la atmósfera por cientos de años, por lo que todavía el daño no se recuperó.»
Rusticucci afirmó que faltan por lo menos 50 años para que la capa de ozono vuelva a tener un «aspecto» normal y que tardará más de 100 años en reconstruirse totalmente. «Mientras tanto -agregó-, hay que tener especial precaución con la exposición de la piel a los rayos ultravioletas.»
Por eso, Graciela Ferraro, presidenta de la Asociación Argentina de Dermatología, consideró que ahora hay que aprender a cuidarse de otra forma, «hay que usar protector solar cada dos horas con factor de 30 para arriba».
Reconoció, además, que en los últimos años se han detectado más casos de cáncer de piel en edades tempranas: «Hace 20 años se podían detectar personas con melanomas (la forma más grave de cáncer de piel) a los 60 años, pero ahora son cada vez más jóvenes: muchas personas de 40 años lo padecen y hasta algunos casos se detectan a los 25 años».
El punto en común de los especialistas es la idea de que hay que dejar la moda de la piel bronceada y tomar conciencia de la importancia del protector.
«Hay mucha gente que no está informada, pero hay otros que por moda no usan protector para estar más bronceados. Esto es una cuestión de educación», explicó Ferraro.
Tanto Galimberti como Ferraro concuerdan en que la mejor hora para estar al sol es entre las 8 y las 10, y luego, después de las 16, pero siempre con un buen protector solar. «No tenemos que pensar que porque estamos en la sombra o al frío estamos protegidos. En muchos casos, es peor. Si uno está en la nieve, la radiación que se refleja es de 15 a 20 veces mayor que la directa. En playas de arena blanca es lo mismo y también ocurre, aunque en menor medida, si uno pesca con el reflejo del sol en el agua», destacó Galimberti.
(LA NACION. COM)
Un aumento del 100%
Siempre se pensó que el sol no hacía daño cuando la exposición se iba prolongando lentamente a lo largo de los días. El primer día era suficiente con 10 minutos de sol, el segundo ya se podía exponer la piel como mínimo 30 minutos. Hoy se sabe que no es así: Obtener de manera gradual ese tono color mate en nada evita el daño solar. Además, mientras más precoz es el enrojecimiento tras haber estado al sol, mayores son los riesgos. Un informe que publica el diario chileno, La Segunda, explica que una piel bronceada es una piel dañada. Por más que se quiera creer que ese fascinante tono veraniego es sinónimo de salud, los expertos coinciden en que esconde un serio daño acumulativo. Este tipo de cáncer ha aumentado en más del 100% en la última década, superando al cáncer de mama, colón y próstata. Detectarlo a tiempo permite evitar complicaciones.
El País Digital

Algunos de los consejos emitidos por la Comisión Honoraria de Lucha contra el Cáncer en el Uruguay, son los que detallamos:
La piel tiene memoria
Los efectos de la radiación UV se acumulan en nuestra piel a lo largo de toda la vida. Hay que protegerse durante todo el año, pero muy especialmente desde setiembre a abril.
NIÑOS Y ADOLESCENTES
El 80% de la exposición a la radiación UV ocurre antes de los 18 años. La piel de los niños es más sensible a los efectos del sol. Por eso hay que protegerlos de las quemaduras solares.
PARA LA SINTESIS
DE LA VITAMINA D
Son suficientes pequeñas cantidades de radiación UV: entre 10 y 15 minutos tres veces por semana, antes de las 10 y después de las 16 horas.
EL BRONCEADO
ES SINONIMO
DE PIEL DAÑADA
La piel cambia de color en respuesta a la agresión de los rayos UV. No existe el bronceado sin riesgo.
EVITAR LAS CAMAS SOLARES
Contribuyen al envejecimiento de la piel y aumentan el riesgo de cáncer de piel.