“Cuando nos llega el problema, es como que la fe se despierta”

 Mirta Susana Machado. Ama de casa.

Mirta siempre fue una persona muy activa.
Le gusta mucho el deporte, es hincha de Peñarol y hoy, luego de vivencias, que supo superar, ve la vida de otra forma.
“Todo está en nuestra mente”, nos dice.
Dio a luz cinco hijos y aunque la vida le arrebató uno, siguió adelante. Sin saber que llegaba un desafío, que de nuevo, iba a tener que poner todo de sí para salir adelante.Suple Cancer Mirta
¡Y lo logró!
Así fue su experiencia:
“Anteriormente a mi problema de salud, nunca los había tenido.
Nuca tomé medicamentos, fui una persona activa, muy del deporte. Técnica hasta del Baby Fútbol de Peñarol, marcadora de cancha, así como de la misma manera, me entendí con la gurisada del básquetbol de Peñarol.
Fue muy importante toda esa actividad.
Teniendo tres meses y medio de embarazo de mi último hijo, me iba a hacer gimnasia en Peñarol y todas las chiquilinas que concurrían a hacer gimnasia del liceo Zona Este, se cansaban. Yo terminaba todavía picando la pelota de básquetbol en la cancha y después me iba a mi casa.
Siempre fui de tener mucha actividad, hasta ahora.
¿Cómo es que comienza tu problema de salud?
Creo firmemente de una angustia tremenda, a raíz de un problema de salud que tuvo mi hijo mayor Marcelo. Pasamos una etapa muy dolorosa en la familia por causa de una enfermedad que contrajo y culminó en su fallecimiento, con más de treinta años él.
Nunca vi a nadie sufrir así y para mí, fue muy angustiante.
El estaba últimamente con mucho dolor de cabeza, le daban medicamentos y un dia le dolía tanto, que lo internan y pasó mucho tiempo así.
Comenzó a rechazar los medicamentos y a empeorar, porque nada le hacía bien.
Yo tenía que contenerme mucho por mi hijo más pequeño, que cuando llegaba a casa, me estaba esperando y era un admirador de su hermano. Tenía que hacerme fuerte delante de mi hijo enfermo. Llegar a casa y decirle al chiquito que las cosas iban a mejorar y todo iba a estar bien con el hermano internado.
Estuve siempre acompañándolo durante su internación y un 1º de enero falleció, de una meningitis fulminante.
Me dejó devastada la situación, parecía que no iba a poder recuperarme.
¿Te percatas enseguida de ello, del problema en la mama?
Luego de todo el problema con mi hijo, siempre estaba haciéndome el auto-examen, para controlarme y un día, me voy a bañar, me encuentro como un bultito, que desaparecía y volvía.
Estaba mi cuñada conmigo y cuando le cuento, me dice: “Ya, vamos al médico”, era conocida del Dr. Abelleira.
Fuimos al médico y yo no sabía siquiera lo que era una punción, porque nunca había ido al médico. Sí recuerdo, que aunque mi papá había sido un hombre muy fuerte, mi mamá había tenido cáncer de mama, cuando yo tenía cinco años. Pero antes, no se comentaban esas cosas en casa, o de repente era yo muy chiquita, por eso no supe más.
Cuando me va a revisar el médico, lo comienza a buscar y lo encontraba y lo perdía al nódulo, entonces cuando lo encuentra, yo le digo “ ¿y si usted me da una cremita para pasarme, tal vez se me va?”(Sonríe)
Lo llamó al Dr. Andrade, para hacerme la punción y había que esperar. Cuando vuelve con el resultado, me dice” Mirta, te salió mal, pero no te asustes, lo tuyo es tan chiquito, que te vamos a operar”.
“Yo voy a abrir y voy a limpiar y te voy a quitar lo que haya que quitar”.
Eso me dejó paralizada.
Recuerdo que estaba mi cuñada conmigo y me sacudió en un momento y me dijo “¡Mirta, depertá!”, porque yo no entendía nada.
¿Cómo fueron los momentos previos a la cirugía?
Fueron todos los análisis en el mismo día.
Me operan, me quitan unos poquitos ganglios, no me hice quimioterapia. Sí, el tratamiento de los cinco años.
Luego de la operación, nunca sentí dolor, me sentía bien, pero estaba con el drenaje.
Estuve cuatro días internada, y me dan el alta.
Cuando me vuelve a ver el médico, ya me lo quitó.
Me decía una amiga que me cuidó, que pasaba yo muy bien, dormía casi toda la noche, comía durante el día y estaba siempre muy tranquila, sin dolerme nada.
Me fui para mi casa, solamente con el tratamiento de una pastilla por día, que duró cinco años.
¿Cuánto hace de esto?
Hace doce años y jamás sentí nada.
Me seguí cuidando durante esos cinco años, y cada seis meses me hacía un control, luego fue cada año.
Actualmente cada año o año y medio, pero me siento muy bien.
Va todo en la forma de ser de cada uno, porque a mí me salía y me surge hasta hoy una salida, un cumpleaños con baile y, ¡ahí estoy! Me encanta.
¿Envías un mensaje aquella mujer que se encuentre hoy con un problema de salud, como el tuyo?
Justamente ayer conocí una señora que estaba muy angustiada, llorando, porque le habían diagnosticado a su hija la misma enfermedad.
Le decía que todo tiene solución y que hoy, no hay de qué preocuparse, porque la ciencia está tan avanzada, que todo lo logra.
Y cuando nos llega el problema, es como que la fe se despierta en nosotros y es porque tenemos que aferrarnos a algo.
Y con la fe y los tratamientos, se sale adelante.
Es un proceso que hay que pasarlo, pero se puede. Es por ello, que hacemos tanto hincapié a veces, en salir con el moñito que identifica al cáncer de mama. Lo hacemos para que la gente se dé cuenta que se puede prevenir con controles, a tiempo.
Toda está en la mente de la persona. Porque cuando me siento triste, pienso en mi hijo que ya no está y me digo, que él está ahí acompañándome siempre.
Eso me da una fuerza increíble, por eso nunca decaí.
Solo espero que este testimonio sirva de mucho, porque debemos concientizarnos, en que siempre se sale adelante.
¡Siempre!







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