Daiana Eguilior salteña bailarina profesional de ballet y contemporáneo en el SODRE

Daiana Eguilior salteña bailarina profesional  de ballet y contemporáneo en el SODRE

Cuando más que una profesión el ballet es una pasión…

Su nombre es Daiana Geraldine Eguilior tiene 21 años, es nacida en Salto, comenzó a bailar a los cuatro años, actualmente es bailarina en el Ballet Nacional Sodre. Siente el ballet más que como una profesión una pasión que le ha sido irresistible desde los cuatro años. Su familia está compuesta por su madre; María Lucy Eguilior; su hermano; Gonzalo Gabriel Eguilior, y su abuela Esther Rosa.

¿Cuándo inició la carrera?

Comencé a los 4 años en la academia de Graciela de Souza

¿Inició por vocación?

Sí, porque cada vez que veía ballet me ponía a bailar arriba de la cama y mi madre que siempre le gustó el ballet y no tuvo la oportunidad de hacerlo, me preguntó si quería bailar, le dije que sí; que quería ser como ellos.

Estuve desde los 4 hasta los 9 años bailando con Graciela y los 10 años mi madre se  enteró de la Escuela Nacional de Danzas en Montevideo.

¿Cómo continuó su carrera?

A los 10 años me fui a vivir a Montevideo para seguir bailando, para ingresar a la Escuela Nacional de Danzas, que es una escuela pública financiada por el Ministerio de

Educación y Cultura enfocada en formar  bailarines profesionales.

Hice la prueba, éramos 200, en la primera tanda quedamos 100, en la segunda tanda quedamos 40, nos dividieron en grupos de 20 y 20 y entramos a la escuela.

La prueba era física, es decir evalúan los pies, el estiramiento, la abertura, si tienes  expresión, proyección, flexibilidad, condiciones, no era necesario saber bailar.

Ahí son 8 años, terminé en el 2008, pero para el 2006; cuando estaba en sexto de la escuela hubo un llamado para  ingresar al Sodre; audicioné y entré automáticamente.

Entonces los dos últimos años hacía por la mañana el Sodre y de tarde la Escuela Nacional de Danza hasta el 2008 que me recibí. Terminé el liceo a los 18 años, siempre lo dí libre debido a los tiempos.

¿Porqué se fue de Salto?

Porque acá cursás ocho años en la academia, y te recibís de profesora, no te dan una formación de bailarina, entonces tus padres gastan en la carrera que es privada, en los trajes y demás, para luego recibirte, poner una academia y ser competencia de tu propia profesora.

Allá lo que hacen es formar bailarines profesionales, cuando me recibí tenía el título de bailarina profesional de ballet y contemporáneo.

¿Qué otras experiencias ha tenido?

En las vacaciones audicionaba en el Colón,  me becaban y me iba a tomar clases allá, y si hacían funciones bailaba, lo mismo en la compañía de Iñaqui Urlezaga y en la compañía de Julio Bocca, quien ahora es el director y maestro en el Sodre de Montevideo, en esa época tenía su propia compañía, que era una fusión de tango con ballet y electrónica, entonces teníamos que hacer seminarios con otros ritmos.

¿Cómo es su relación con Julio Bocca?

Ya lo conocía de antes por las audiciones que hacía, a pesar de su trayectoria, es una persona muy humilde. Es como un amigo más, es alguien con quien se puede hablar, necesitas, a veces salimos a comer, o tomar algo.

Hay una buena relación, pero no perdemos la disciplina.

¿Qué haces aparte del Sodre?

Hay que adaptarse a los horarios; de las 9 a las 17 estamos en el Sodre, después somos libres.

Tenemos contratos, por ejemplo en el Teatro Solís abrió el restaurante Rara Avis, cuya consigna es “Un restaurante con alma de teatro”, entonces me habían contratado junto a mi “partener”; Agustín Britos (es de Paysandú), también está en el Sodre, para hacer diferentes shows. Extracurricularmente tenemos varios contratos, hacemos seminarios, damos clases…

Cómo es la remuneración

Tenemos un sueldo fijo, a partir de cuando firmamos el contrato, estamos cobrando un sueldo como un empleado público, como tal me sirve para ser mi propia garantía de alquiler para el lugar donde vivo.

Actualmente vivo sola, al principio como mi hermano tenía 15 años, no quería irse,  tenía acá sus amigos, entonces se quedó con mi abuela, mi madre se fue conmigo y después se intercambiaba con mi abuela; dos meses estaba con mi madre y dos con mi abuela.

Cuando entré al Sodre, que empecé a cobrar un sueldo, mi madre se vino para Salto.

Yo me quedé y venía en las vacaciones cuando tenía libre.

Daiana actualmente está en Salto, reponiéndose de una lesión y tiene licencia médica por seis meses. Entonces aprovechará su experiencia y sus estudios para realizar seminarios.

“La idea es invitar a las academias que están acá, a las chicas y a las profesoras.

El objetivo es explicar lo que significa estar en una compañía, porque no es lo mismo bailar en una academia que estar en una compañía, qué representa estar en un cuerpo de baile, ser una bailarina solista, cuales son las responsabilidades.

Acá las chicas estudian una o dos horas tres veces a la semana en promedio  y yo allá trabajo, estudio, de 9 a 17 de lunes a sábados.

Explicar que representa, porque lo hago, que se siente  y que hago en esas horas, porque no estoy seis horas bailando…Ensayo, voy al sastre, practico, como me forman, que tengo que estudiar…”

¿En algún momento pensó en dejar de bailar?

Nunca, jamás.

¿Y para formar una familia?

Tampoco, incluso he tenido novios dentro de la compañía, porque mi tiempo se limita mucho. La vida social se reduce.

¿Qué exigencias tiene en cuanto a la dieta, ejercicios…?

No podemos tomar alcohol, tenemos que limitarnos a no fumar demasiado, y hacer una dieta, con mucha fruta, tenemos nutricionista y personal trainer porque a veces se necesita tener fuerza que  no se logra bailando, entonces hay que hacer ejercicios localizados. Tenemos que estar perfectas de salud, no es solo bailar.

El lugar más lejos que ha actuado

México

¿Su máximo deseo?

Bailar en la Ópera de París.

¿Lo cree posible?

Sí, cuando ya sos profesional es posible, porque tenemos muchas becas que nos ofrecen, tengo allí un compañero que envió un video y lo becaron. Solo se necesita el dinero para el pasaje y para instalarse al llegar.