Delegación salteña asistió al Cuarto Coloquio de Estudio sobre Varones y Masculinidades

Durante los días 19, 20 y 21 del corriente, se cumplió en la capital del país, el Cuarto Coloquio Internacional de Estudio sobre Varones y Masculinidad, al cual acudió una delegación de siete representantes por Salto (por la Coordinadora Departamental de Género, haciéndose previamente gestiones para obtener becas de participación).

La Referente de Género del Instituto Nacional de las Mujeres en Salto, Lic Marcela Azambuja, brindó detalles sobre el encuentro.

Así como existen diversos abordajes sobre las mujeres y su ser femenino, últimamente se han comenzado a elaborar estudios en relación al significado que tiene el ser varón en esta sociedad, y la necesidad de poder generar un nuevo tipo de masculinidad que no sea la tradicional (el masculino hegemónico).

SE DESVANECE EL ROL PATRIARCAL

Uno de los objetos de estudio se refiere al varón que responde al estereotipo social, «un varón que tiene que ser el proveedor».

De alguna manera, el «masculino hegemónico» es el asociado a un modelo androcéntrico, patriarcal, que ha quedado en el tiempo.

Ese perfil de masculino hegemónico debe presentar alternativas, dando lugar a una nueva forma de masculinidad que actualmente está en construcción.

Dentro de las ponencias se destacaron especialistas de diversas partes del mundo y a su vez de Uruguay; éste último sumándose al avance en la temática.

«Fue una experiencia muy enriquecedora en que participó la Coordinadora de Género de nuestro departamento, que alienta la capacitación para los miembros de las diversas organizaciones y que las mismas están en consecuencia, habilitadas para reproducir el aprendizaje» – indicó Azambuja.

ALTERNATIVA AL MACHISMO

Son los mismos varones que han tratado de hurgar en las formas de nuevas masculinidades haciendo énfasis en la construcción de una nueva forma de ser masculino, «una masculinidad alternativa al machismo.

Ello nos hace sentir acompañadas en la lucha de las desigualdades de género».

El sistema  sexo – género define por un lado, el sexo a lo anatómico, fisiológico y biológico que define la genitalidad.

El género pasa por el desarrollo conceptual; qué significa según cada sociedad y época.

Es un aprendizaje social que surge dentro de las familias, con la socialización, en las escuelas e instituciones.

Dicho aprendizaje brinda distintos tipos de mandatos para las mujeres, así como acontece con los hombres, tanto como en los permisos y prohibiciones.

Se cataloga como «masculino hegemónico» al varón que es adulto, blanco, con determinado poder adquisitivo y nivel cultural.

Cuando se habla del poder de masculino hegemónico se habla de alguien que es heterosexual.

ROLES MASCULINOS Y MASCULINIDADES

Por medio de su programa «La Mujer y una Cultura de Paz», la UNESCO celebró en Oslo, Noruega, del 24 al 28 de septiembre de 1997.

La reunión del Grupo de Expertos sobre «Roles masculinos y masculinidades desde el punto de vista de una cultura de paz», fue organizada en cooperación con la Comisión Nacional Noruega para la UNESCO y con el apoyo del Real Ministerio de Relaciones Exteriores y del Real Ministerio de Asuntos Culturales de Noruega, el Consejo de Europa y el Consejo Nórdico de Ministros.

En tanto que los roles y el status de la mujer se han discutido ampliamente a lo largo de los últimos decenios, los roles y el status del hombre apenas se han examinado.

Recientemente, sin embargo, la cuestión de las masculinidades ha sido tratada en una serie de publicaciones, y la importancia de la perspectiva de género, subrayada enérgicamente en la Plataforma de Acción de Beijing y en la reunión del Consejo Económico y Social de julio de 1997, se entiende de una manera más amplia.

En un mundo en rápida transformación, caracterizado por el elevado riesgo de desempleo, marginación y exclusión, la vinculación de la identidad masculina esencialmente a posiciones de poder y de adopción de decisiones en la vida pública y privada parece crear frustración y graves problemas que anulan y amenazan la transición de una cultura de violencia hacia una cultura de paz.

Basándose en la literatura y el conocimiento teórico existentes en las disciplinas académicas y en los campos interdisciplinarios pertinentes, la reunión, que convocó a investigadores sobre la paz y las cuestiones relacionadas con el género y a activistas con experiencia en la labor de lucha contra la violencia entre los hombres, examinó los factores relacionados con el género que obstaculizan o promueven los movimientos en favor de una cultura de paz.

Se exploró también el desarrollo de nuevos tipos de masculinidad, más igualitarios y orientados hacia la coparticipación, en contraposición con las expectativas tradicionales y estereotipadas de la masculinidad que podrían llevar a una aceptación indebida del empleo de la autoridad, la dominación, el control, la fuerza, la agresividad y la violencia.