Desde hace más de 20 años realiza trabajos en piedra rústica con un método artesanal que requiere cuidado y paciencia

Desde hace más de 20 años realiza trabajos en piedra rústica con un método artesanal que requiere cuidado y paciencia

Ernesto Custodio viene de una familia en donde todos sus integrantes se vincularon de una u otra manera a la construcción, y de ahí tal vez venga su interés casi natural por las estructuras, los edificios, las fachadas y sus formas.
Su padre fue frentista y en él reconoce parte de su inspiración, hasta que descubre un trabajo en piedra que le llamó poderosamente la atención y transformó su forma de trabajar.
“Yo tenía intensiones de estudiar, pero mi padre me dijo que fuera a trabajar con él en la construcción y así arranqué. Con mi padre trabajábamos hasta el final en cada casa o edificio, porque él se encargaba de las fachadas y era muy detallista en su trabajo. Creo que de ahí aprendí ese gusto por los detalles de las formas en la construcción”, comentó Custodio.
No fue sino hasta un tiempo atrás, cuando se detuvo a observar la fachada de una casa que le llamó la atención, cuando conoció las maravillas que se pueden hacer con la piedra en la construcción. Se trataba de una casa ubicada en la intersección de calles Julio Delgado y Brasil, “ahí fue el despegue”, reconoció el pedrero. “A mi siempre me gustaron esas cosas novedosas en los edificios, yo ya trabajaba con piedra pero no de la manera en que lo hago ahora. Ese día, vi un trabajo hecho por verdaderos pedreros y empecé a tratar de imitarlos. Ahora hace más de 20 años que lo hago”, agregó.
MÉTODO ARTESANAL PARA EL CORTE DE PIEDRA
Custodio compra las piedras o las consigue en canteras. Una vez con el material de trabajo las separa y clasifica por su tamaño, color y variedad. Luego viene el corte de la piedra, para ello utiliza una masa, cortafierro y punta, y lo realiza en un método completamente artesanal. Esta tarea es la que le insume más tiempo. Una vez que cuenta con bastante material para trabajar se dispone a colocarla en la superficie de trabajo, una pared, el marco de una ventana, como adorno sobre una estufa, etc.
PACIENCIA Y CUIDADO
Asegura que no se lastima al realizar cada corte porque ya sabe exactamente dónde y cómo realizar el golpe, la presión que debe ejercer sobre la roca y la forma del corte para sacar un trozo de la medida que necesita. “El problema son las lascas que saltan, una vez hasta me entró en la vista y no había forma de sacarla, esa es la mayor dificultad y que hay que tener cuidado”, comentó.
Esto denota que su trabajo requiere de mucha paciencia por sobre todas las cosas, es un trabajo delicado y prolijo, que además necesita de mucho cuidado de parte de quien está manipulando las herramientas mientras corta la piedra y las coloca.
Custodio comentó que se puede dar que al cortar una piedra, ésta tome una forma que no es la que se busca, sin embargo aseguró que no descarta ninguno de los fragmentos que se desprenden porque los puede usar para otro tipo de terminaciones donde lleve trozos más pequeños.
DE 15 ROCAS EXTRAE 1 M2 DE PIEDRA PRONTA PARA COLOCAR
La mayoría de las piedras con que trabaja, miden entre 60 y 70 cm de largo y casi todas tienen la misma medida en su alto y espesor.
Para tener una idea de la cantidad de piedra que necesita para un trabajo, Custodio realiza la siguiente medición, 1 metro cúbico de piedra suele estar conformado por 5 ó 6 rocas grandes aproximadamente y de allí extrae 4 metros de piedra con la forma que requiere, similar a un ladrillo y prontos para colocar. Necesita alrededor de 15 rocas grandes para sacar 1 metro cuadrado de piedra terminada y pronta para colocación.
La mejor piedra para trabajar es la que se compone por materiales firmes, pero afirmó que hay piedras de todo tipo, desde arenosos a crespas, lisas o con relieves. Entre las piedras más notorias con que trabajó Custodio, recuerda la “piedra volcánica”, una roca caracterizada por su dureza y que en su interior al cortarla presenta una tonalidad que va del color bordó al rojo.
DESVALORACIÓN DEL TRABAJO ARTESANAL
Custodio trabaja con su hijo Juan, de 40 años, quien lo acompaña desde que era un adolescente en esta tarea y va adquiriendo los conocimientos que le vuelca su padre, aunque Custodio asegura que la receta para realizar este tipo de trabajos artesanales es la paciencia, algo que no ve mucho en su hijo y frecuentemente se lo recuerda.
Afirmó también que el trabajo artesanal no es valorado en la actualidad, donde se apela a las formas básicas y simples en la arquitectura dejando de lado detalles como molduras o revestimientos complejos porque requieren tiempo y dedicación. “Ahora todo el mundo quiere construir rápido y no puede esperar la demora de un trabajo artesanal”, comentó.
Custodio es viudo desde hace 3 años y tiene 4 hijos, 8 nietos y 3 bisnietos y vive en el barrio Saladero.