Destruyeron el rancho que construía en el Asentamiento Andresito y pide un terreno para vivir con sus dos hijos

No pudo dormir ni una noche en su rancho, una retroexcavadora lo destruyó justo el día en que le colocaría la puerta para mudarse. Cuando su pequeña hija de tan solo seis años le preguntó -¿por qué rompieron nuestra casa?-, su padre, atinó a decirle que estaba mal construida y pronto lo volverían a levantar.
Rubén Federico Sosa, no tuvo la misma suerte que muchas otras personas que construyen una vivienda precaria en un terreno que no es de su propiedad y pasan a engrosar la franja de espacios venidos en asentamientos. Su rancho fue destruido antes de que pudiera mudarse. La realidad económica de este joven de 28 años, un trabajador rural, jornalero, dedicado a las tareas de las chacras, no le permite hallar una solución habitacional diferente a lo que hizo. Su sueldo, apenas le da para mantener la olla y a su dos niños, de seis y cuatro años y así, como muchos otros, no encuentra en el Estado una solución habitacional acorde a su situación.
Sosa vive solo con sus dos hijos y se hizo padre y madre a la vez desde que eran muy pequeños. Antes, vivía con su madre pero desde que esta se fue a vivir a Montevideo comenzó su periplo para hallar un lugar donde vivir con sus hijos.
De muy buen hablar, pausado, educado, ordenado en su forma de vestir, Sosa, planteó su problemática a EL PUEBLO, con la esperanza de sensibilizar a las autoridades o hallar eco en alguien que le pueda dar una mano.
DESTRUYERON SU CASA EN ANDRESITO
“Mucha gente construye en esa zona (Andresito) y nadie les dice que se vayan. A mí y a otra señora que tiene una hija chiquita nos destruyeron todo, ninguno de los dos pudo pasar la noche en la casa, la destrozaron antes. Vino una máquina de la Intendencia (de Salto), una retro y rompió todo. No sé si pueda sacar alguna chapa, lo demás rompió todo, porque era todo madera”, comentó sobre el panorama con el que se encontró cuando llegó al lugar.
Según manifestó, ninguna autoridad departamental le comunicó que le destruiría su precaria vivienda, ni le brindó un plazo para retirar los pocos materiales con los que contaba. Hoy, se encuentra viviendo en la casa de una hermana, una también precaria vivienda en el Asentamiento Andresito Tres. Pero el espacio es muy reducido, apenas son dos piezas y un baño y “ella (su hermana) tiene sus hijos y no podemos quedarnos mucho tiempo ahí”, comentó Sosa.
PIDE UN TERRENO PARA CONSTRUIR
El joven y padre de familia, aseguró que su interés es conseguir un lugar donde quedarse con sus hijos, “para estar tranquilo” y espera a través de este medio que las autoridades se sensibilicen de su situación y le brinden una alternativa habitacional o de lo contrario contar con el apoyo de alguna persona que le done “un terreno para vivir”.
Como contacto, Sosa dejó un número de celular 092333290 y se lo pueden ubicar en Andresito Tres, ingresando por Manuel Barreiro en la segunda entrada, en la casa de su hermana.
CARENCIA DE SOLUCIONES HABITACIONALES
Este tipo de situaciones que les toca vivir a muchas familias salteñas de bajos recursos que no pueden pagar un alquiler y mucho menos acceder a un préstamo para comprar una vivienda, las lleva indefectiblemente a ocupar terrenos que no son de su propiedad, en aras de hallar un espacio propio, un techo para sus hijos y un rincón íntimo para convivir con los suyos. En tanto el Estado no halle una propuesta que pueda contemplar estos casos y brinde una solución habitacional para un importante número de personas que se encuentran en este margen de pobreza, los asentamientos, seguirán creciendo y otros niños verán como destruyen el sueño de sus padres de tener “su casa”, sin entender bien qué pasa.







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