Diputado Jorge Gandini: la idea es tomar contacto con la realidad de Salto

Es verdad, nos encontramos recorriendo varios departamentos, y en el caso particular de Salto, hemos venido al ser invitados por el dirigente nacionalista Pablo Bonet, a participar con el Lic. Daniel Corbo, en la conferencia sobre educación que llevamos a cabo; pero también, aprovechando a conocer un poco la realidad con actores políticos y sociales, por lo cual nos reunimos con el Centro Comercial, y con algunos referentes partidarios del departamento, para tomar contacto directo con la realidad económica y social de Salto, y conocernos más de cerca, porque para representar hay que reconocer, y hablando también del Partido Nacional, el que tiene varios desafíos por delante.
Observamos un movimiento fluido en la dirigencia de Alianza Nacional, lo que podría traducirse, sumado a lo que acaba de transmitirnos, que ya comenzó la campaña electoral, ¿su venida a Salto, tiene que ver también con esa posibilidad?
Alianza abre espacios a liderazgos emergentes, para representar mejor las distintas expresiones que dentro de todo el país tienen energías para aportar a la victoria del Partido; y el Partido gana si tiene una interna competitiva, y

Jorge Gandini con Pablo Bonet en EL PUEBLO

Jorge Gandini con Pablo Bonet en EL PUEBLO

creemos que gana, si Larrañaga es el candidato del Partido, lo hemos dicho más de una vez, y seguimos jugados a esa posibilidad.
Pero cada uno de nosotros tiene también que asumir las responsabilidades que le toca y hacer un esfuerzo, y ya a esta altura, mi generación es el Partido donde ya no tenemos a más nadie a quien criticar, miramos hacia arriba y no hay nadie más, así que las cosas que pasan o dejan de pasar, suceden en buena medida por nuestra responsabilidad también, y tenemos que asumir nuestros lugares, y generar espacios nuevos, motivar compañeros, generar nuevas agrupaciones y estimular a las que están, y, poner al servicio del Partido, todas las energías.
Alianza empezó ese proceso, el cual no lo es electoral aún, pero que es un proceso de fortalecimiento de su propia organización.
La aparente apertura comercial que viene teniendo Uruguay, primero con Chile y ahora con China, ¿es en realidad un cambio de mentalidad, o es lo que en la jerga política se llama una “cortina de humo” por parte del gobierno?
Creo que es una señal positiva, que actúa quizás como desesperación y manotazo, porque las políticas anteriores no han dado resultado; el Mercosur funcionó como una cárcel, y es necesario abrirse a la economía mundial, y para hacerlo hay que abrir la cabeza, que creo que es lo que está comenzando a hacer el gobierno, abrir la cabeza.
Luego habrá que ver si esos Tratados son buenos o malos, nosotros todavía no los hemos analizado; sabemos que el de Chile, que es positivo en sí mismo, tiene algunos riesgos para algunos sectores de nuestra economía, y particularmente puede repercutir en el precio de algunos productos esenciales de consumo de primera necesidad, particularmente los medicamentos, como de otros, porque nos traemos en el combo con el acuerdo con Chile, los que Chile ha hecho con los Estados Unidos, en materia de patentes. Hay que analizarlos más a fondo, porque no es decir, acuerdos con cualquiera y siempre.
Lo de China es más complicado, es más atrayente por el volumen de ese mercado, pero lo cierto es que esa potencia económica y comercial del mundo, que tiene costos laborales muy bajos y escala de producción muy altas, puede generar impactos fuertes en algunos sectores de nuestra economía, por eso hay que mirarlos. Pero la actitud es muy valorable; que Uruguay esté dispuesto a empezar a conversar por fuera del Mercosur y se disponga a liderar el proceso de acuerdos bilaterales, de por sí merece todo nuestro apoyo.
¿Considera que el cambio del Ministro Bonomi solucionaría per se, la problemática de la inseguridad?
Hay dos cosas que son necesarias, que se cambie al Ministro y que se cambie la política; porque si se cambiara a Bonomi, pero el gobierno insistiera con su política, que viene desde antes de Bonomi, no cambiarían mucho las cosas.
Bonomi es el Ministro que más a durado en esa cartera, y es el símbolo de esa política, y cambiar a Bonomi, podría reflejar una señal muy importante; pero reiteramos, si no se cambia la política, no habrán soluciones al tema.
Por otro lado, creemos que no son solamente las leyes las que van a darle más seguridad a la gente, si bien van a ayudar, obviamente, pero lo que se necesita es una gestión adecuada de los recursos económicos, humanos y materiales que se han dispuesto, y que son muchos, para tener mejores resultados, y eso depende directamente de las gestiones del Ministro del Interior.
¿Cómo ve la situación actual del acceso al empleo por parte de la juventud, habiendo sido usted el primer Presidente del INJU, y el impulsor de la llamada “Ley de Empleo Juvenil”?
Las cosas no han cambiado mucho ni con esa Ley, ni con otras que vinieron después, ni con algunos programas que facilitan, que ayudan, pero cuando el mercado laboral por ahí se deprime, los jóvenes son los primeros que pagan esas consecuencias.
Lamentablemente hay mucho más desempleo entre los jóvenes que buscan por primera vez que en otros sectores de la sociedad, por lo tanto, tenemos que ser cuidadosos, generando políticas sectoriales para que los jóvenes encuentren respuestas a sus necesidades laborales, porque a esa edad, si no hay posibilidades de inserción, la frustración pega, y las consecuencias son personales, familiares, pero también son sociales. Así que, es hora probablemente, de revisar la legislación actual, y buscar algunas otras alternativas, que pasan por estimular a las empresas a que contraten jóvenes, pero si lo que hace falta es empleo, cuando contratan a un joven dejan de contratar a un adulto que quizás tenga hijos, la opción siempre es compleja.
En cuanto a la educación, ¿cree viable que Uruguay vuelva a ser a corto, mediano o a largo plazo un país de vanguardia en el área educativa?
Cuando uno revalúa por los resultados y los compara con los esfuerzos económicos que se han hecho, no puede estar satisfecho de ningún modo; se han volcado muchísimos recursos y los resultados y son peores que antes. Quedaríamos contentos sí, a cortísimo plazo se iniciaran procesos de cambio, ya que los resultados en esta materia se ven a mediano y largo plazo, no podemos esperar resultados inmediatos, por lo que hay que empezar ya, porque probado está que por éste camino no obtendremos buenos resultados.
Quien hoy está saliendo del liceo, entró a la escuela seguramente en uno de los gobiernos del Frente Amplio, ya es un ciclo completo de educación que ha tenido un signo cuyos efectos no son los mejores en materia de calidad, diríamos que bastantes negativos, y también de deserción, de repetición, por más que el gobierno busque disimularlo, pero lo vemos en la medida adoptada por Secundaria de que ningún joven puede repetir dentro del Primer Ciclo, lo que nos parece que sacado de un libro de cuentos, porque no se trata de que no repitan y hagan una semana de recuperación, se trata de que aprendan, y de que si no aprenden, hay que cambiar el sistema, no hacerlos pasar igual para que no se traumen; si el problema es que el sistema está mal hecho y repiten demasiado, cambiemos ese sistema, ese es el error a nuestro juicio, en una visión general, que el gobierno tiene, único y absoluto responsable de ello.
¿A qué se debe entonces esa insistencia en desconocer la aparente crisis educativa por la que se atraviesa?
Este descalabro del que hablamos obedece más a la ineptitud que a una intención de mala fe; creo que el gobierno no ha sabido cómo orientar este tema tan sensible; fíjese que han pasado muchos años y el titubeo constante en la temática, demuestra el desnorte y queda claro en la falta de buenos resultados. No han tenido personas idóneas, y se han preocupado más por la acumulación de poder, que por la transformación de la sociedad.







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