Directora del Liceo Rural Esther Barata – El liceo recaudó una cifra cercana a los trescientos mil pesos

Pueblo Lavalleja. Por: Yamandú Leal.

Sobre el festival de Huellas de Tradición, nuestra entrevistada decía lo siguiente: “Si bien es la primera vez que estoy en el liceo, yo pertenezco al pueblo porque mi esposo tiene una chacra acá.
“El año pasado estuve en la fiesta pero como espectadora. Me llamó la atención el gran número de gente que había en el evento. Este año lo vivo desde adentro. Es diferente; lo vivo desde la organización. Lo que me sorprendió gratamente es la conducta que tiene la gente aquí en este pueblo y los que vinieron, porque vino gente de muchos lugares; no hubo ningún problema que tuviéramos que lamentar. Fue todo pacífico”. Sabido es que en el campo, en las zonas rurales la gente se acostumbra a andar con cuchillo; lo usan como parte de su atuendo, de su vestimenta. Me sorprendí en algún momento de ver tantos cuchillos. Todo se desarrolló con mucha tranquilidad y alegría a la vez. La gente se divirtió sanamente.lavalleja
Obviamente que algunos aspectos, nos vimos desbordados en cuanto a la organización.
Este año se extranjerizó la parte de la parrilla; el año que viene se extrajerizará parte de la cantina para que nos quede más tiempo de disfrute. Ciertamente se pudo disfrutar de la fiesta; hay gente que está preparada para todo tipo de eventos; porque ello comenzó siendo un proyecto muy chico.
Estamos en más de tres mil personas. Entonces nos supera, pero de todas maneras, todo le salió bien.
El liceo recaudó para sus mejoras una buena suma de dinero, que anduvo pisando los trescientos mil pesos de ganancia.
Luego con el pago de AGADU y demás, bajó un poquito.
Ya hemos empezado a hacer las cosas que teníamos que mejorar, porque más allá que en marzo del 2010 nos iríamos, nos queda un año por delante de trabajo aquí y una trata de trabajar en las mejores condiciones”.
-¿Qué innovaciones trajeron este año para el liceo?
“El aula de Informática; aquí están todas las máquinas pero para instalar el aula tenemos que acondicionar un contenedor. Hay que ponerles rejas, ya que se las mandó a hacer. Hay que poner escritorios para APC; hubo que hacer todas las instalaciones eléctricas, porque son quince computadoras nuevas.
El liceo no tenía salón de Informática, así que finalmente se pudo acondicionar un salón para tales fines. Las rejas ya están prontas.
Vale destacar que la mano de obra es del mismo pueblo, porque se cuenta con herreros, ciertamente se cuenta con todo.
El electricista también es de aquí del pueblo; hizo todas las instalaciones.
Vamos a mandar hacer las mesita y en el mes de marzo arranca el Ciclo Básico con Informática . La fiesta permitió reacondicionar ese salón; también en breve se va a pintar el salón de MEVIR.
Si bien no es nuestro, nos ha dado la oportunidad de utilizarlo como centro educativo. Nosotros tenemos que tenerlo en condiciones. Hacer todas las mejoras pertinentes y necesarias en el centro liceal.
Creo que han sido muy claras las expresiones de la directora, pero si le quedó algo más para agregar, tiene la oportunidad de hacerlo.
Tengo muchos años en la educación formal y no formal. También porque trabajé tres años en cárceles con el Padre Malet.
Tuve un pase en comisión por un proyecto que presenté, para que los cursos de Secundaria ingresaran a los centros de rehabilitación.
Aprobaron el proyecto y trabajé con Malet; hoy en día hay docentes pagos en los centros de rehabilitación.
En el 2004 cuando se elaboró el proyecto formé un equipo de docentes que trabajaban en forma honoraria. Me encargaba de todas esas logísticas, porque cuando la ley salió, estaba toda la estructura hecha y es lo que continúa hoy.
Luego de un gran trabajo social con las familias y con los mismos internos; desde el ámbito educativo y social.
Concurría siempre los sábados de mañana. Era bastante más joven y nunca tuve ninguna clase de problemas.
Pude establecer muy buenos vínculos; conocí muchas realidades de la existencia humana; logré que muchos jóvenes reincidentes salieran adelante. Hoy han logrado conformar una familia.
Luego de tres años decidí volver a mis aulas porque psicológicamente uno resiste a determinados momentos cuando las frustraciones empiezan a ser muchas, uno decide retornar a la zona de confort y volver al aula.
En 22 años de carrera nunca me retiré del aula. Estando con los internos siempre mantuve un grupo de clase; nunca tuve que retirar a un alumno de clases. Me parece que el docente tiene que mantener el orden de la clase y los alumnos tienen que respetarlo sin que haya un grito. A los docentes jóvenes siempre les cuento eso y les doy pauta de cómo hacer. Uno no es el amigo del alumno sino el profesor. Todos estos años de experiencia en la cárcel me han servido y fortalecido en el ámbito de la educación”.