La referente para Salto del Plan Regional de Lectura, María Luisa De Francesco habla de la importancia de la narración oral

Desde tiempos remotos contar historias es una profesión. Juglar, poeta, trovador, cantor, declamador, recitador. Infinidad de nombres, infinidad de estilos, un mismo acto: la comunicación a través de la escucha de cuentos, fábulas, historias reales y fantásticas, chistes, romances… así nos lo explica la Directora del Plan Regional de Lectura María Luisa de Francesco.
Hoy en día no se encuentran estos maestros en plazas, mercados e iglesias, sino que se pueden ver en cafés, teatros, bibliotecas, escuelas, ferias culturales. Estas palabras de Raquel Fernández vienen bien para comenzar a decir y decirnos cuál es la profesión y qué vigencia tiene. de francesco001
El narrador tuvo su auge en el pasado, cuando todo se contaba, tuvo una leve muerte en el nacimiento de las comunicaciones, que a su vez, le permitieron reencarnar. Volver a nacer con otras luces, con otros brillos. El narrador del S XX hace su entrada triunfal al mundo del espectáculo. Lo casero deviene en show, profesionalismo.
-¿Es lo mismo narrar que leer?
-“No, no es lo mismo. El narrador necesita dominar la escena, necesita el contacto visual permanente y necesita libertad textual. El narrador necesita atrapar la esencia del relato, hacerlo suyo para poder contarlo a otros. No se ajusta a la lectura, se retira de ella para hacerla parte de su osada forma de decirla. El alma del relato será su voz, el relato tendría incluso, veinte formas diferentes, el narrador reinventa el relato cada día”.
-¿El narrador oral es un actor?
-”No, no es un actor. Es un narrador y por tanto, su relato es lo más importante. Cuenta vivencia de otros, cuenta vidas ajenas, se remonta al viejo tiempo donde contar era todo lo que se tenía para poder llegar a comunicar. No hará cabriolas en escena, pero las detallará, no volará cuál mariposa pero deberá tener alas para mostrar. No se actúa, se narra. Sin embargo hay en el profesionalismo de la narración oral un toque teatral, sin dudas. Pero el actor vive la vida de otro, el narrador cuenta cómo vive el otro. El actor debe de caerse en el escenario el narrador, contará cómo fue la caída”.
-¿Narrador se hace o se nace?
-“Existen cursos y formas de llegar a ser un narrador. Lamentablemente en nuestro país tenemos pocas escuelas de narración. Por no decir sólo en Montevideo. Creo haber dictado algunos cursos en Salto, por lo cual, me considero en paz con mi vocación.
Recientes estudios han revelado que narrador se nace. Yo supongo que tiene mucho que ver con la empatía. También supongo que con la lectura. Y sin dudas con la familia. Para mí es una especie de combo: empatía, lectura, familia. Sí se necesita poder dominar la escena”.
Ello también lo necesita un actor pero el narrador deberá de entretener y proponer, sobre todo lo último, que el público imagine. No es poca cosa”.
-¿En la sociedad actual qué vigencia tiene el narrador oral?
La máxima. En una sociedad donde la comunicación se ha tecnificado el narrador recupera la voz y la coloca ahí, en los cotidiano, en los fantástico, en el pasado o incluso en el futuro. Tiene presencia familiar, por más luces y brillos que se coloque, porque la presencia humana, no puede ser remplazada. Hay un grupo de abuelas que cuenta cuentos por Skype a sus nietos, comenzaron con los propios, hoy en un negocio. Otros niños escuchan cuentos por la computadora. He dicho muchas veces que de cuenta cuentos todos tenemos un poco, póngase ud a escuchar un relato de qué sucedió ayer en la peluquería y verá si la persona involucrada en el mismo, mueve las manos, agita las cejas, y gesticula, levanta la voz o incluso, hace una pausa”.
-¿La narración oral es animadora de lectura?
-“Tal vez no lo sea en forma directa como sí lo hace el lector que sale al público con el libro en la mano. Pero si el narrador es profesional dirá título y autor, incluso algunos llevan el libro en la mano aunque no lo leen. El auditorio siempre comprenderá, por más pequeños que sean, que el narrador ha leído muchos cuentos”.
-¿Qué valor tiene la narración oral entre niños y jóvenes?
-“Es un vínculo excelente. Funciona desde la primera infancia y hasta la adolescencia. En mi hacer como narradora se lo atribuyo a la libertad del narrador, es una charla, una conversación, nos cuentan cosas. Y le da otro aire, más íntimo y menos apretado. Creo que narrar es un acto de amor. Sin dudas. Recordemos siempre la palabras de Galeano cuando decía que Sherezade había sido la mamá de los cuentacuentos, y que el arte de narrar nació del miedo a morir. Creo en eso. Creo también en la declaración de la UNESCO que declaró a la narración oral: Patrimonio Intangible de la Humanidad”.