DOLORES DEL RIO: MITO DE HOLLYWOOD

Una nota exclusiva de JUANJO ALBERTI, desde Montevideo

Realmente fue la primera figura latinoamerica en conquistar todo el brillo y el color de Hollywood, para convertirse más tarde en un verdadero mito del séptimo arte. Nacida en México, más concretamente en Durango, el 3 de agosto de 1904, hija de padres adinerados -que perdieron casi todo en la Revolución Mexicana- y con influencias de la alta sociedad, su especial rostro y desempeños actorales le ayudaron a constituirse en una de las mujeres estrellas en la época dorada de la pantalla desde los años veinte y hasta los cincuenta, en Estados Unidos y México, abarcando el cine mudo, parlante, radio, teatro y televisión. Dolores del Río. 1

Sus rasgos de fina mujer impactaron al espectador, recordándola por sus películas y realizaciones junto a Elvis Presley, Fred Astaire, Joel McCrea, Ginger Rogers, Al Jolson, George Sanders, Pedro Armendáriz, María Félix, Libertad Lamarque, Richard Widmark, Ricardo Montalbán, James Stewart, y Edward G. Robinson, entre otros. Las grandes marquesinas de las salas céntricas de la capital publicitaban con letras doradas aquellas cintas de la tan bonita Dolores del Río.

SU BELLEZA TRASPASÓ FRONTERAS

Entre la distinción y el frenesí, fue abriendo puertas y haciendo largometrajes. Es que además tenía talento, no en vano triunfó. Descubierta en el distrito federal mexicano por el conocido hombre del celuloide Edwin Carewe, inició su imparable carrera en 1925 en Hollywood, la meca del cine.
En ese momento Del Río compartió varias producciones impactantes, “What price glory?”, 1926, “Resurrection”, 1927, “Ramona”, 1928, y “Evangeline”, 1929.
Tras la aparición del cine sonoro, participó en determinadas cintas exitosas: “Ave del paraíso”, 1932, “Volando a Río”, 1933, “Madame Du Barry”, 1934, y “Journey into Fear”, 1943. Cuando su carrera en USA comenzó a declinar a principios de la década del cuarenta, Dolores decidió volver a México para incorporarse a la industria fílmica de su país, que en ese momento estaba en su total apogeo. María de los Dolores Asúnsolo López Negrete tal el nombre real de Dolores del Río, se casó prematuramente a los 16 años con un hombre de 34, Jaime Martínez del Río, un empresario del medio. El enlace fue en 1921, durando siete años, hasta 1928, siendo Martínez una persona influyente que la ayudó a dedicarse también al canto. Paralelamente, Dolores se erige como una de las actrices del firmamento.

DISEÑADOR DE LOS OSCAR

Dolores del Río no estaría sola por mucho tiempo, ya que en 1930 después de haber rechazado una propuesta matrimonial de Edwin Carewe, realizador de los filmes de la estrella, contrae nupcias con el diseñador de la estatuilla del Oscar de la Real Academia, Cedric Gibbons, un representante absoluto del arte hollywoodense.
Dos años más tarde estallaría el gran escándalo con la película “Bird of paradise” -“Ave del paraíso”- un drama romántico y de aventuras, dirigido por King Vidor, donde también se encuentra en los protagónicos Joel McCrea acompañando a Dolores.
La producción rodada en blanco y negro en el paradisíaco Hawai, ubica a la actriz en su gran momento físico. Así, se filma la escena más famosa y polémica de la dama nadando como dios la trajo al mundo, a través de una secuencia nocturna, siendo muy comentado por el gran público de la época bajo el rótulo de escandalizante.
Las escenas no son totalmente claras, pues la alta intensidad de las luces inhibe los detalles de las imágenes, sutiles pero explícitas. En 1935, Dolores del Río fue candidata para estelarizar dos producciones: “Don’t bet on blondes”, siendo reemplazada por la actriz Claire Dodd? La segunda fue la mítica “Samson and Delilah”, de Cecil B. DeMille, que finalmente fue pospuesta hasta 1949. Dolores interpretaría el personaje de Dalila, que finalmente hizo Hedy Lamarr.

SE ENAMORA DE ORSON WELLES

Entre tantos filmes que van y vienen con la figura de Dolores, esta conoce a Orson Welles, quedando enamorada de él. Ambos empiezan un romance que deriva con divorcio de del Río con Cedric Gibbons. Corría el año 1940, ella acompaña a Welles en la filmación de “Citizen Kane” y en varios lanzamientos de películas en los estudios del cinema, pero culmina la relación con el actor que dura tres años. En 1959 se casa nuevamente, esta vez en Nueva York, con el marido que más le duró, Lewis Riley, un productor de teatro. Fue hasta 1983, momento de su desaparición. Venía con problemas de salud, hasta que es trasladada a Newport Beach, California, donde deja de existir a los 78 años, el 11 de abril de 1983, siendo depositados sus restos en el panteón de Dolores de la ciudad de México.
El día de su fallecimiento había recibido una invitación para estar en la próxima entrega del Oscar.
Dejó películas, obras teatrales, discos y hasta radioteatros grabados para el recuerdo eterno. Más allá de la nostalgia.







El tiempo


  • Otras Noticias...