Dos balsas y un viejo puente vestigios del pasado en espera de su “epitafio”

Tras una Inquietud

Algo quizás inapercibido para nuestros historiadores y defensores de nuestro “Patrimonio Histórico”.

Quizás al leer esta nota, muchos podrán decir que: “zapatero a tus zapatos”, ya que yo no debería inmiscuirme en escribir la misma pues generalmente escribo sobre temas ecológicos. Pero pienso igualmente que no podemos dejar que se pierdan desguazadas, las dos balsas centenarias existentes sobre la margen Noreste del Río Arapey, en (Paso las Piedras), como ocurrió con el antiguo “Puente Artigas” sobre el mismo río.

Modestamente mi inquietud lleva a pensar, que ambas pertenecen a nuestro acervo histórico y que habría que iniciar su rescate lo antes posible para nuestro “Museo Histórico”. Aún se encuentran trozos de cadenas y lingas que servían para tirarlas de costa a costa. No sé si aún habrá testigos de su uso y en qué forma eran cinchadas; si se lo hacía con juntas de bueyes, caballos, mulas etc.

Bien vale el esfuerzo y trabajo que demandarán su extracción y traslado definitivo al Museo.

Son algo muy nuestro y creo no debemos ni podemos dejarlas al olvido y total deterioro. Estas pertenecieron a la Junta administrativa deliberativa.

Quizás fueron construidas con donaciones de vecinos de la época y zonas adyacentes (Colonia Portuguesa etc.)

De la misma forma como hoy lo hago, hace años propuse hacer el rescate del viejo Puente Artigas, cuando aún no había sido desguazado por mal vivientes, tal vez a la fecha quede algo rescatable que pudiera ser de utilidad.

Si algunos de ustedes viera actualmente lo que queda de las balsas, despojadas y desnudas como si hubieran sido atacadas y diezmadas por la carroña (chapones y maderos robados etc. etc)

¡Cuánta indiferencia! ¡Cuánta negligencia!

Entonces lo único que puedo preguntar seria; ¿se puede o se debe hacer el rescate de esto tan nuestro? ¿O las perderemos para siempre, sin darles importancia?

Quizás el Sr. Alcalde de Colonia Lavalleja podrá en sus festejos de los 200 años, ubicarlos en algún lugar del Pueblo como dos joyas históricas de la zona.

Las civilizaciones más sabias mantienen como reliquias los vestigios de los tiempos cimentados con el trabajo de sus mayores, mientras que los pueblos que olvidan sus raíces están condenados a cometer los errores de  no saber de dónde provienen y tampoco adónde van.

Ojalá no sea este el caso.

Hebert Pedro Galbarini Dondo

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