Dos jóvenes de Beraca se casan y cuentan como han logrado superar la adicción

Dos jóvenes de Beraca se casan y cuentan como han logrado superar la adicción

“Beraca”: cuando el amor todo lo puede

La frescura del mensaje de Hernán y María Eugenia

Una pareja que logró superar el abismo de la adicción

- María Eugenia y Hernán Federico “A través de nuestro testimonio queremos hacer llegar nuestro mensaje de aliento a todos los jóvenes”

Que aún no está todo perdido, que se puede… que la vida vale por sobre todo, que los milagros existen, que el Amor es la fuerza más poderosa son algunas de las inagotables reflexiones que podemos hacer, luego de conocer este conmovedor testimonio que EL PUEBLO hoy comparte con sus lectores.

Por voluntad propia, María Eugenia Álvarez (20)  Hernán Federico Centurión (21) se acercaron a la Redacción de esta casa periodística, para que su historia se transforme en un mensaje de esperanza para todos los jóvenes y aquellas personas que necesiten aliento para seguir adelante.

2-2

La pareja en EL PUEBLO.

AGRADECIDOS A LA COMUNIDAD BERACA

María Eugenia, desde hace mucho tiempo es colaboradora de la Comunidad “Beraca”, institución que brinda amparo, contención y rehabilitación a jóvenes víctimas de adicciones, que pertenece a la Iglesia “Misión Vida”.

La misma es orientada por los pastores Robert Minondo y Marcela Ribero.

Hoy ya convertidos en marido y mujer, la pareja ha dejado atrás los sinsabores del pasado y caminarán juntos por un mismo sendero cristiano, reconociendo que Dios a través de su amor atraviesa la barrera de los imposibles.

La gran familia de la “Comunidad Beraca” se reunió ayer para celebrar la boda Centurión – Álvarez, donde todos los allegados y amigos pudieron compartir un mismo sentir.

Y nosotros, desde nuestro lugar de comunicadores, volvemos a pensar en la necesidad de seguir dando el merecido espacio a las experiencias constructivas, que suman a la sociedad que todos sin lugar a dudas deseamos que sea.

2-4

La ceremonia religiosa ayer en un templo de «Misión de Vida».

“TODA LA ACTIVIDAD SE HACE PARA DEJAR UN MENSAJE”

–        ¿Cómo fue su encuentro con la comunidad religiosa?

M. E – “Fui a la iglesia desde pequeña. A los 12 años me integré oficialmente a Misión Vida… poco a poco me fui afianzando cada vez más”.

 – ¿Cuáles fueron las realidades que la acercaron a su fe?

 – “Un sentimiento muy especial. Cuando llegamos a conocer verdaderamente a Dios, todo comienza a cambiar, nos llena la vida.

Podemos sentir una satisfacción que no la encontramos en otro lugar

Es una iglesia a la que concurren muchos jóvenes”.

Son muchas las tareas que en la iglesia se llevan adelante en pos de los grupos juveniles, desde servicio de comedor hasta diversas movidas de concientización

Vamos por los barrios con una pantalla gigante donde se proyectan vídeos, y música con la idea de compartir mensajes.

También organizamos coreografías y obras teatrales

Una de las actividades que nos caracteriza es La Noche de las Luces, donde se emprende una movida anti Halloween”.

M E – ¿Y los jóvenes responden?

 – “Muchos se sienten motivados y se muestran necesitados de una palabra de aliento… así es que se enganchan”.

Hernán Federico nació en la Provincia de Buenos Aires, y a dos años de esa fecha sus padres decidieron separarse y su madre, retornó a Uruguay, llevándose sus hijos y madre consigo.

2-3

La ceremonia civil el pasado viernes.

ENTRE EL VACÍO ESPIRITUAL EL ABISMO DE LA ADICCIÓN

“Nos instalamos en Canelones y mamá se puso al hombro toda la responsabilidad de ser madre y padre. Me crié en un hogar normal, nunca me faltó nada.

Mi abuela y mi hermana siempre estaban conmigo, mientras mamá tenía que trabajar todo el día para sustentarnos” – relató Hernán.

Aparentemente todo transcurría en orden hasta que llegó la etapa de la adolescencia y el joven comenzó – como el mismo lo cuenta – a desviarse de una vida sana y no faltó que las malas compañías lo instaran a entrar en el infra mundo de las drogas y el alcohol.

Una adicción fue llevándolo a la otra, primeramente llegó la cocaína y luego la despiadada necesidad de consumir pasta base… el abismo golpeaba a su puerta y con apenas 17 años caminaba sobre la cornisa de una muerte anunciada.

“Allí toqué fondo – señala con expresión drástica – mi cuerpo… mi salud física y emocional, mi integridad.

Anteriormente había abandonado los estudios y empecé a trabajar, pero solo con la finalidad de contar con dinero para drogarme… cuando entré en la pasta base perdí el trabajo, comencé a robar las cosas de mi casa, vendiendo mi ropa, la ropa de mi madre… todo”.

Como ha sucedido desafortunadamente con tantas familias, ésta fue sumida en la desgracia y honda tristeza, tanto en lo material, como en la salud y en el alma.

Su abuela no resistió más y se fue a vivir con otra hermana María Eugenia (casualmente el mismo nombre de su futura esposa) su hermana mayor, agobiada por el dolor y la impotencia se volvió a Buenos Aires y su madre quedó al desamparo, luego de haber perdido su pequeño almacén, al cabo de los incesantes robos.

“Tuve que irme a la calle… mi madre procuró ayuda por todos lados, psicólogos, programas de rehabilitación a través de la Intendencia, hospital, incluso a través de la Policía… hasta estuve internado en El Portal Amarillo en la capital del país… pero nada resultó” – manifestó el entrevistado con gesto serio.

TRIUNFANDO EL AMOR  SOBRE LA DESESPERANZA

En esos días, donde la esperanza parecía cerrar su puerta sin misericordia, un vecino le habló sobre la “Comunidad Beraca”.

Luego de unas entrevistas, le brindaron la oportunidad de venir al centro en Salto y allí fue que comenzó a vislumbrarse un rayo de luz, en su vida que yacía en una niebla oscura.

“Creo que la separación de mis padres caló hondo en mi ser – expone Hernán hoy totalmente recuperado –  me crié siendo muy inseguro, con muchas dudas, muy rebelde… al ver otros chicos con sus padres, me generaba mucha bronca el no poder tenerlo.

Esas incertidumbres se fueron transformando en sentimientos de odio, desazón y descreimiento absoluto.

  – ¿Cuando le hablaron de la existencia de la “Comunidad Beraca”, sintió que era una opción más o tuvo una pequeña esperanza?

Hernán – “Para ser sincero… no sabía con qué me iba a encontrar.

Reconocía interiormente que necesitaba ayuda.

Sabía que no podía seguir así porque el fin era la muerte o la prisión.

En el Portal Amarillo, si bien me ayudaban, me brindaban atención profesional, no me sentía contenido.

En Beraca desde el primer día me sentí como parte de una gran familia; compartiendo todos la mesa con el Pastor… recibiendo la misma atención.

Me encontré con chicos que estaban viviendo la misma situación y otros en etapas superadas… testimonios de vida que hablaban por sí solos de una real recuperación.

Los primeros días fueron difíciles, al atravesar la etapa de abstinencia…

Así como me brindaron mucho amor, me establecieron claramente los límites”.

RECONOCIENDO LA EXISTENCIA DE DIOS

Vale aclarar que Beraca es una chacra abierta y la internación es voluntaria, y cada joven que llega puede contar con todo el apoyo y debe respetar ciertas reglas para poder tomar el camino verdadero hacia la rehabilitación.

Al correr de las semanas y los meses Hernán fue recuperándose, retomando los buenos hábitos de higiene y trabajo.

Al verse motivado, se interesó por cultivar su mundo espiritual y se percató que Dios le había brindado una nueva oportunidad.

En sus idas a la Iglesia conoció a María Eugenia, que como señalamos anteriormente, colabora con la Comunidad Beraca que asiste a madres solas… esa joven sencilla y sana inspiró en su corazón, algo que pudo descubrir con el tiempo, pues tocaba a la puerta por primera vez.

PROYECTANDO UNA VIDA CON SENTIDO Y FUTURO

 – ¿Antes de llegar a Beraca creía usted en Dios?

 – “No… estaba absolutamente huérfano de fe… llegué allí lleno de odios, broncas que me producían un gran vacío.

Luego Dios fue ocupando esos grandes huecos y los malos sentimientos se tornaron en amor… lo que recibí desde el primer momento.

María Eugenia fue atraída por la entereza de la lucha de Hernán y  se percató que era un joven con grandes virtudes, que se dejó ayudar y fue venciendo todos los obstáculos.

“Me enamoró su fuerza de voluntad y solidaridad, pues a un año de su recuperación ya estaba ayudando a los demás; se transformó en un líder” – enfatizó.

 – ¿Qué lo enamoró de María Eugenia?

 Hernán – “Empecé a ir a la iglesia con un pensamiento de vida… al venir de un hogar donde faltaba un padre, no tenía al principio una meta de formar un hogar.

Vi en Eugenia una chica con una belleza interior plena… su entrega hacia la gente me fue enamorando y al final lo tuve que reconocer”.

 - ¿Y en qué momento surgió la decisión de formar una familia, de la mano del matrimonio?

  Hernán – “Los caminos  de Dios difieren del mundo… como cristianos le damos mucha importancia a la familia y al matrimonio.

Merced a los consejos y a lo que paulatinamente fuimos viviendo; sentimos que es el momento de dar este paso”.

LA PUERTA ABIERTA PARA CAMBIAR LA VIDA

 – ¿Qué significado tiene Beraca en la vida de cada uno de ustedes?

Hernán – “Un hogar abierto a todo tipo de problemas… un hogar con amor y límites, un lugar donde nos podemos acercar a procurar ayuda.

Si tengo que sintetizar en una palabra, digo familia”.

El padre de Hernán falleció hace un tiempo, pero mediante una carta pudo saber del perdón de su hijo.

Su abuela también dejó este mundo, pero estaría sin dudas orgullosa al ver la milagrosa transformación de su nieto, al igual que su mamá.

“Luego de entrar a Beraca volví a nacer… los pastores son mis segundos padres” – declaró el joven con emoción.

Entrevista de: María Fernanda Ferreira 

“Tu vida vale”

En la costa cambian un vaso de alcohol por uno de leche caliente

La Comunidad Beraca Salto funciona en una chacra ubicada en Tomás Gomensoro s/n (entre Apolón y Trillo) cerca de Aldeas Infantiles SOS.

Asiste a más de cincuenta jóvenes en tres comunidades; varones, chicas y madres solteras, víctimas de adicciones y violencia doméstica.

Allí funciona una panadería artesanal y un taller de costura para que las jóvenes puedan adquirir autonomía, mientras que los varones trabajan en una huerta.

Los voluntarios de la comunidad suelen hacer diversas movidas a favor de los jóvenes.

Los sábados a partir de las 11 de la noche hasta ciertas horas de la madrugada, salen a la Costanera a repartir leche caliente y brindarles una charla preventiva sobre los accidentes de tránsito a los jóvenes.

Se los invita a que dejen el alcohol por la leche, trasmitiendo el mensaje de una vida sana y sobre su valor por sobre todas las cosas.

Quienes deseen comunicarse pueden llamar al tel. 47322728 (Comunidad de Madres – Brasil 477).