Dos jóvenes salteños emprendieron un viaje a Nueva Zelanda en busca de nuevas oportunidades y dar un cambio a sus vidas

“En el país de la nube blanca”

Hay muchas historias de uruguayos por el mundo. Todas tienen sus dificultades, sus anécdotas, sus momentos lindos, que significan para sus protagonistas una experiencia única, vivencias nuevas y una apertura a la cultura y al mundo que no se consigue mirando una película o leyendo un libro. Tal es el caso de Lucía Goncalves y Bruno Perillo, dos jóvenes salteños que viven desde hace dos años en Nueva Zelanda. De visita por Salto, llegaron a EL PUEBLO para dar a conocer su experiencia e invitar a otros uruguayos a ir a ese país, en lo que califican como “una vida totalmente diferente”. Ella es Licenciada en Comunicación, trabajó un año en Montevideo pero el resultado económico no fue el esperado luego de tantos años de estudio y él trabajaba en todo lo referido a software en Montevideo. Ambos, se aventuraron a la idea de irse a vivir a Nueva Zelanda, para iniciar una nueva vida, nuevas experiencias y con el tiempo decidir si se quedan allí o se regresan a su paisito.
LOS INCONVENIENTES DEL INICIO
Tuvieron algunas dificultades para poder irse, Lucía pudo sacar su beca pero su novio no, le rechazaron la beca como estudiante y tuvo que solicitar una beca como turista. En Chile “nos pararon y no pudimos seguir viajando, así que nos quedamos un mes allí hasta que le aprobaron la beca a Bruno” y marcharon tras su sueño hacia Nueva Zelanda. Como estudiante, Bruno pudo trabajar y su jefe le salió como “sponsor” para que pudiera quedarse, una modalidad muy usada en ese país.
UNA EXPERIENCIA DIFERENTE
En su nueva tierra, se instalaron en Akaroa, un pueblo turístico de 25 mil habitantes, con muchas actividades y propuestas para el turismo de aventura. Lucía trabajó en un hotel y luego como niñera mientras que su pareja hizo lo propio como jardinero primero y luego en la industria de la construcción. La experiencia en el lugar fue algo totalmente nuevo, diferente, y para los jóvenes la vida es totalmente distinta. “No ponemos llave en la casa, el auto queda abierto, no pasa nada, los niños terminaron de jugar y dejaron todo en el frente y así aparece al otro día. Casi todos en el pueblo están en facebook y cuando alguien encuentra un celular o documentos lo publica ahí y enseguida dan con el dueño”, comentó Lucía. “Es una vida linda, no tenés estrés cuando caminás por la calle, incluso cuando necesitas que te arreglen el aire acondicionado o tenés un vidrio roto, llamás a que te lo vayan a arreglar y ellos entran a tu casa y lo arreglan o cambian el vidrio y no coordinan cuando van ni nada. Después, pagás a través de la aplicación del celular, ellos te mandan por mail cuánto es y listo”, agregó Bruno. Para ambos, lo sorprendente es la cultura que se vive entre los habitantes, casi no se maneja plata, todo se realiza en base a tarjetas o con la aplicación del celular. No hay una cultura de comprar cosas robadas y por eso no existe tanto robo. Además, como que la vida está hecha para que uno se maneje solo, sin necesidad de intermediarios. Por ejemplo, “vas a estacionar y sacás un ticket sin tener que comprarle a nadie, vas por la ruta y encontrás casitas donde venden de todo, desde fruta, miel, etc, te servís y pasás la tarjeta por la máquina para pagar lo que llevás, es todo a pura honestidad, algo que acá no lo pueden creer”, comentaron.
“TODO ES DOS O TRES VECES MÁS BARATO”
“Todo es dos o tres veces más barato y a su vez tenés un mejor salario. El seguro, la patente, todos esos gastos son muy fáciles de pagar, poder acceder a un auto a un buen trabajo es muy fácil. Además, estás en un lugar tranquilo, los paisajes y los lugares que hay para visitar son espectaculares. Por eso, sí podés tener una mejor calidad de vida y a su vez el lugar es hermoso, no tenés de qué quejarte”, dijo Bruno, contando su experiencia del lugar.
MUCHOS LATINOS
Los entrevistados señalaron también la presencia de muchos uruguayos, argentinos, chilenos y brasileros, con quienes mantienen una muy buena relación. “En la construcción estuve trabajando como con doce uruguayos, y de a poco vas haciendo tu grupo, no necesariamente tienen que ser uruguayos porque también hay de otras nacionalidades”, precisaron. Si bien la pareja no tiene grandes planes a futuro, la idea es volver a Nueva Zelanda y luego de un par de años verán qué hacen. Lucía quiere quedarse pero Bruno tiene la idea de volver, “juntar un poco de plata y más experiencia en su oficio para regresar a Uruguay.
CUENTAN SU HISTORIA EN INTERNET
Bruno y Lucía cuentan con una página en facebook y un blog donde cuentan su experiencia desde que se fueron de Uruguay hasta sus vivencias en Nueva Zelanda. Allí, orientan a otros jóvenes que buscan irse al lugar y se pusieron a disposición para evacuar dudas o informarles sobre esta nueva experiencia. Para conocer más sobre estos jóvenes pueden dirigirse a www.enelpaisde lanubeblanca.com







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