Educación Ambiental en Ciencias desde una mirada crítica

Se lanza curso de educación permanente

El curso dirigido a integrantes de los organismos y organizaciones de la RENEA. (ANEP, UdelaR, MEC, MVOTMA, Sociedad Civil, Intendencias, entre otros) que residen en los departamentos de Salto, Artigas y Paysandú.
El curso consta de 4 módulos en dos fines de semana 6,7,13 y 14 de noviembre.
Viernes 6 y 13 de noviembre de 14 a 17 y de 17.30 a 20 horas y sábados 7 y 14 de noviembre de 9 a 12 y de 13 a 19 horas.
Se realizarán en el Instituto de Formación Docente Rosa Silvestri (Uruguay 335 esquina República Argentina).ed ambiental 001
Se prevén para los participantes comidas (pausas café y almuerzo del sábado) y alojamiento para aquellos que soliciten.
El nacimiento de los problemas ambientales es tan antiguo como el origen del planeta Tierra. La inestabilidad climática, reflejada en los cambios climáticos, data de hace millones de años, incluida la era cuaternaria.
Actualmente, se asiste a la presencia de unas fuerzas naturales responsables de los desastres ocasionados que, debido al papel de los medios masivos de comunicación y de las redes como Internet, le han permitido a los seres humanos presenciar en vivo catástrofes, huracanes, tornados, inundaciones, deslaves, maremotos y erupciones volcánicas.
Desde la aparición del hombre se presentan interacciones entre éste y el medio ambiente que se encuentran en permanente desarrollo producto del proceso evolutivo social y cultural.
La educación para jóvenes y adultos debe ir más allá de la simple sensibilización.
El objetivo principal debe estar encaminado hacia el dominio de conocimientos sobre el medioambiente, cambio de hábitos y una actitud responsable.
Se requiere que los docentes del área de Ciencias Naturales y Educación Ambiental diseñen estrategias formativas para cada contexto.
Es común que las instituciones estén dotadas de emisoras estudiantiles, la mayoría de las veces, colocan música con altos decibeles, dejando de ser un entretenimiento y pasando a ser una potencial fuente de contaminación sonora.
Esto deja ver una desarticulación entre la planificación de la educación y las acciones desarrolladas fuera del aula y dentro de ella, pues en su interior la educación ambiental se ha reducido al tratamiento de temas exclusivamente ecológicos, soslayando problemáticas como la desertización
agricultura sostenible, sostenibilidad alimentaria, agotamiento de los recursos naturales, pérdida del patrimonio natural y cultural, pérdida de la capa de ozono, cambios climáticos, la deforestación y alto consumo energético poniendo en riesgo al medio y a la población. De tal forma, la educación ambiental, al igual que los procesos formativos, no es algo que se logra de manera acelerada.
Es por ello que la educación ambiental debe incluirse en todos los niveles de escolaridad.
En el área de Ciencias Naturales y Educación Ambiental, los docentes deben planificar, ejecutar y evaluar el currículo; deben diseñar las actividades, de tal manera que los estudiantes sean conscientes dela responsabilidad que tienen frente al medio ambiente. Por tanto, el currículo debe ser estructurado de tal manera que a la educación ambiental se le dé la importancia que se merece y deje de ser un requisito de ley o un tema tratado superficialmente.
El docente debe dejar de ser un simple transmisor de información y de conocimientos elaborados, para convertirse en un promotor y facilitador de la cultura por el respeto ambiental y el ahorro energético.
Con la globalización de los mercados se ha roto el equilibro hombre – naturaleza.
La explotación descontrolada de la minería e hidrocarburos, así como el poder de los países desarrollados sobre los países en vía de desarrollo, ha originado conflictos.
La explotación del petróleo ha originado la guerra de los hidrocarburos, con pérdida de vidas y contaminación ambiental.
En consecuencia, la solución a los problemas medioambientales debe ser analizada desde una perspectiva global y no local.
Ayer creíamos que la energía nuclear se consideraba una fuente segura; sin embargo, después de la catástrofe que destruyó ciudades en Japón en 2011, quedó al descubierto que las centrales nucleares están lejos de ser confiables.
Es urgente una educación que coadyuve a solucionar los problemas medioambientales que afronta la humanidad.
La escuela desempeña un papel decisivo en el desarrollo de una cultura ambiental.
Como institución responsable de la formación tiene el gran reto de formar ciudadanos que reconozcan la necesidad de propiciar la cultura del ahorro energético, conscientes de la inestabilidad climática.
De tal forma que asuman una postura reflexiva sobre las implicaciones del denominado “progreso científico”.
Por otra parte, en la gran proliferación de normatividad en materia ambiental existe el reto de incorporar la educación ambiental como una política de estado, de carácter específico al momento de plantear acciones gubernamentales que involucren directamente a la escuela.
Es imperativo condensar esta abundante legislación ambiental en una intención expresa por parte de las autoridades respectivas para impulsar la formación de ciudadanos que tengan la posibilidad de conocer, comprender, reflexionar y tomar decisiones sobre las problemática ambientales que le competen a su sociedad.