El Balance Social: Una Herramienta Estratégica para fortalecer la Integración e Identidad Cooperativa

Charla en Cenur Litoral Norte hoy miércoles

Está prevista para este miércoles 28 de agosto en Cenur Litoral Norte la charla El Balance Social: Una Herramienta Estratégica para fortalecer la Integración e Identidad Cooperativa

La Mesa Intercooperativa de Salto – con su afán de continuar acercando cooperativistas al conocimiento cooperativo es que planifica y coordina esta actividad con un tema tan sensible para toda cooperativa que así lo necesite ya que nunca está demás escuchar y aprender de prestigiosos docentes cooperativistas como lo es el Lic. Jan Pubill y que con gran gentileza se presto para ayudarnos – indicó Facundo Molina Toriani.
La charla se efectuará este miercoles 28 de agosto a las 19:00 horas en Cenur Litoral Norte.
“Sabido es por cada cooperativista preocupado por su cooperativa que la sensibilización sobre el balance social y la identidad, la gestión de la participación en las entidades de la economía social y solidaria como también es tan relevante el balance social y la integración cooperativa” – agregó.
En la búsqueda de brindar herramientas teóricas y practicas estratégicas para fortalecer la identidad y la integración cooperativa hace que cada vez que la mesa intercooperativa piensa en formación, busque nuevos profesionales que nos faciliten ese trabajo.
El concepto de empresa se ha modificado a través del tiempo. Su evolución está ligada a las transformaciones socioculturales operadas en el mundo, a los cambios en sus objetivos y misiones, y a la responsabilidad social que se les atribuye.
El tema de la responsabilidad social de las empresas comenzó a tratarse en la década del 50 en Estados Unidos de América. Hoy en día ya no se discute que son sujetos de responsabilidad social, aunque no existe consenso en cuanto al real contenido y las aplicaciones prácticas la misma. Frente a la necesidad de definir ante quiénes es responsable la empresa y cuáles son sus objetivos prioritarios, la mayor parte de los debates se concentran alrededor de dos posiciones extremas: a) El punto de vista clásico o tradicional sostiene que todas las empresas son responsables frente a sus propietarios, y su principal preocupación es maximizar sus ganancias o lograr mayor eficiencia en la prestación de un servicio. b) El punto de vista socioeconómico afirma que el objetivo de la empresas es asegurar su supervivencia además de obtener una rentabilidad en el largo plazo.
Para lograrlo debe actuar de un modo eficiente y eficaz, y asumir determinadas obligaciones sociales tanto en su ámbito interno como externo y los costos que ellas acarrean. Si esta conducta se generalizara redundaría en beneficio de cada empresa pues participaría en un sistema social más justo y equitativo, con responsabilidades sociales compartidas por los distintos agentes que lo componen (estado, empresas, organizaciones sin fines de lucro, ciudadanos, etc.). En una concepción moderna se considera a la empresa como un subsistema dentro del sistema económico-social, en el que se tienen en cuenta las implicancias sociales de su accionar. Este accionar tiene consecuencias tanto en su ámbito interno (socios, trabajadores, etc.) como en el externo (comunidad, estado, clientes, proveedores, etc.). Las empresas deberían responder por las consecuencias de su accionar y gestionarse asumiendo tal responsabilidad.
Los reclamos de la comunidad para que la asuman son cada vez más numerosos y provienen del gobierno, asociaciones de defensa de los consumidores, sindicatos, etc. El Prof. Keith Davis sostiene que la responsabilidad social es la “obligación de una empresa, más allá de lo que exige la ley y la economía, de perseguir metas a largo plazo que sean buenas para la sociedad”. 3 No es suficiente, en cuanto a responsabilidad social se refiere, que la empresa no haga lo considerado social y legalmente incorrecto en un lugar y tiempo determinados; debe asumir un rol positivo tratando de mejorar la sociedad en la que se inserta. Para lograrlo resulta necesario planificar las acciones sociales a emprender, incorporar los objetivos sociales a la par de los económicos y asignarles un presupuesto.
De este modo la empresa asume su responsabilidad social, que se refleja en el actuar cotidiano y en el continuo proceso de toma de decisiones en todos sus niveles. No es tarea fácil tomar decisiones socialmente responsables, ya que toda decisión implica realizar un juicio de valor, ordenar criterios, priorizar unos en desmedro de otros.
En ello inciden una serie de factores entre los que se pueden destacar el sistema de valores de la empresa, el de quienes deciden y el de la comunidad donde desarrolla sus actividades.
Las empresas informan periódicamente, a través de los Estados Contables Tradicionales, sobre su situación económica, financiera y patrimonial.
En la actualidad estos estados resultan insuficientes, por brindar una visión simplificada de la compleja realidad de las organizaciones, en su accionar socialmente responsable.
A través de ellos se reflejan las consecuencias de los hechos y acciones del entorno que afectan el patrimonio del ente.
Debería informarse también sobre las consecuencias de las acciones de la empresa en los socios, trabajadores, etc., así como en la sociedad globalmente considerada. La sociedad, que actualmente tiene una concepción de la empresa como ente social, es la que tendría que demandar la información mencionada.
Así como la empresa informa sobre su actuación en el plano económico, debería hacerlo sobre la incidencia de su actuación en el todo social.
Las memorias que acompañan a los estados contables ofrecen una síntesis de las actividades desarrolladas, entre las que se incluyen aspectos sociales.