El caso del arquero mexicano Ortiz revolvió la historia de deportistas condenados por delitos

Cuando el deporte y el crimen se dan la mano

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El 5 de enero fue detenido y el jueves acusado de cometer dos secuestros como miembro del Cártel del Golfo. Así saltó a la fama por estas tierras el arquero mexicano Óscar «Gato» Ortiz. Pero la historia de deportistas vinculados o acusados de delitos es amplia y tiene pasado y presente también en Uruguay.

Ortiz, de 31 años, jugó en Monterrey, Necaxa, Jaguares y Atlante. Tiempo atrás fue acusado de violencia doméstica, conducta agresiva en la cancha y desde abril 2010 cumplía una sanción de dos años por dopaje. Ahora puede enfrentar una condena  de 50 años por los secuestros.

El Cártel del Golfo es una agrupación criminal de actividades ligadas al narcotráfico. 

El deporte y los narcos tiene antecedentes en Colombia.

El 23 de julio de 1993, el ex futbolista Felipe «Pipe» Pérez fue detenido en Medellín, donde escondía armas para el cártel de esa ciudad.

Pérez fue asesinado tres años después y siempre fue relacionado por las autoridades con John Jairo Arias Tascón, alias «Pinina», jefe de sicarios de la organización delictiva.

René Higuita visitó el 4 de julio de 1991 al narcotraficante Pablo Escobar cuando se encontraba preso en la casa-cárcel La Catedral de Envigado y dos años después fue detenido tras mediar en la liberación de la hija de otro jefe de las drogas que se hallaba secuestrada.

El delantero chileno Luis Núñez estuvo en prisión en 2003, cuando defendía a Magallanes y prestó su casa para ocultar cocaína perteneciente a Los Ciprianos, una banda que operaba en el sur de Santiago.

Su compatriota, el volante Roberto Ávalos, estuvo cuatro años preso tras verse involucrado en un caso de tráfico de drogas también en 2003, del cual siempre aseguró que era inocente.

La Policía brasileña detuvo en San Pablo en 2008 al colombiano Freddy Rincón, ex jugador de Real Madrid y el Corinthians, al ser acusado en Panamá de lavado dinero para una organización de narcotraficantes.

Rincón permaneció detenido 123 días y quedó en libertad a la espera del fallo del Supremo Tribunal Federal, que ese mismo año negó la extradición por problemas de procedimiento. Hasta un árbitro se vio envuelto en problema con drogas: el ecuatoriano Byron Moreno.

Famoso por su escandalosa actuación en el Corea del Sur-Italia de octavos de final del Mundial de Corea-Japón 2002, Moreno fue detenido en setiembre de 2010 y sentenciado a 30 meses de prisión por tráfico de estupefacientes en Estados Unidos.

Es reciente (junio 2011) en Puerto Rico la condena por posesión de 218 plantas de marihuana al ex basquetbolista José «Piculín» Ortiz.

En noviembre incautaron 225 kilos de cocaína en una propiedad del boxeador Iván Calderón, quien alegó que tenía alquilada la finca. Está bajo investigación.

Más fresca está aún la sentencia de 90 días que deberá cumplir a partir del 1º de junio el boxeador estadounidense Floyd Mayweather Jr. por golpear a su novia.

Por pegarle a una mujer a la salida de un boliche, el entrenador de la selección colombiana de fútbol, Hernán «Bolillo» Gómez visitó los estrados y se vio forzado a renunciar a su cargo. 

Lejos de tener conexiones con el hampa, el golero Bruno Fernandes fue detenido en 2010 cuando era titular y capitán de Flamengo por el secuestro, asesinato y ocultación del cadáver de una amante. Le dieron cuatro años y medio.

Más alejado en el tiempo, un crimen pasional llevó al boxeador argentino Carlos Monzón a cumplir una condena de 11 años de prisión tras el asesinato de su esposa, la modelo uruguaya Alicia Muniz, el 14 de febrero de 1988.  

Uruguay también engrosó la lista de deportistas condenados a prisión en los últimos tiempos.   En octubre del año pasado, el ex arquero uruguayo de Progreso y Millonarios, Héctor Burguez, de 44 años, fue condenado por un delito de estafa.