El dolor de una madre “Necesito ayuda para que mi hijo de quince años pueda dejar las adicciones”

A un medio de comunicación constantemente llegan testimonios de vida y muchos de ellos son extremadamente conmovedores y nos llevan a la reflexión profunda… a analizar más allá de lo que se ve y a pensar de qué forma como sociedad podemos contribuir y en qué medida somos responsables de que muchos desafortunados hechos simplemente sucedan.
Nos llegó recientemente un aungustioso relato de una madre cuyo hijo más grande – que apenas tiene quince años – cayó en el oscuro mundo de las adicciones.
Hasta el momento ha recorrido todos los espacios y las alternativas posibles para que el chico acceda a una rehabilitación, empero todos los esfuerzos han sido inútiles.
Probó llevarlo a diversas instituciones… en algunas le comunicaron que al ser menor de edad no podía permanecer allí y en otras el adolescente estuvo por un tiempo pero luego decidió dejar el establecimiento.
Ya prácticamente sin fuerzas y con el ánimo de pedir ayuda se acercó a nuestra redacción a contar su historia, con la esperanza de que pueda llegar la tan ansiada ayuda.
Por motivos más que justificados, decidió permanecer en el anonimato, también para proteger la identidad de su hijo, que es nada más que un joven que necesita ser ayudado a tomar conciencia de que la vida es el valor más grande que tenemos, y a ser rescatado de un mundo cuya oscuridad nos muestra un camino prácticamente sin retorno.
Pero siempre estamos a tiempo, cuando la vida nos pide auxilio a gritos… por ello no podemos hacer oídos sordos cuando podemos hacernos eco del sufrimiento humano y pensamos en cómo podemos ayudar desde nuestro lugar para que estas historias puedan tener un final feliz.
Marcela es madre de dos chicos, Daniel de quince años y Martina de diez (utilizamos nombres ficticios para exponer la historia). En la actualidad formó una nueva familia.
¿Cómo comenzó todo?
– “Daniel estudiaba en UTU y a raíz de un problema de conducta debió abandonar el centro educativo y se inscribió en un liceo de nuestro barrio. Fue un tiempo y luego no quiso ir más… terminó por dejar. Dejó de estudiar en tercer año.
-¿El consumo se empezó a dar a raíz de la influencia de amistades no convenientes?
– “En un principio él tenía buenos amigos, inclusive jugaba al fútbol. En el liceo comenzó a vincularse con otros chicos con los que se juntaba en la plaza. Así empezó todo…
-¿Consume drogas pesadas?
– “Sí… pasta base y otras cosas… sé que está re metido en eso… pero no sé a ciencia cierta qué otras sustancias consume… me han dicho que le venden lo que sea”.
-¿Y cómo hace para conseguir la droga?
-”Roba… pasa robando cosas… hay muchachos que hacen algún pequeño trabajo también con tal de poder consumir”.
-¿Le ha robado también a usted?
– “Sí… varias veces… a los vecinos y a su padre. Al principio empezó a fumar cannabis. Cuando lo enfrenté para saber la verdad me lo negaba hasta que finalmente dijo que sí.
-¿Cómo es la personalidad de Daniel?
– “Es un adolescente muy cerrado… no se comunica fácilmente. En estos momentos está viviendo con su padre. Cuando estaba en casa vivía acostado en su cama.
Un día se escapó de la casa y yo tuve que hacer la denuncia. El padre lo encontró y ahí tomamos la decisión de que viviera con él. De mi trabajo salgo a las diez de la noche y yo ya no podía controlarlo más”.
En varios tramos de la entrevista como es de esperar, Marcela se quiebra y casi no puede continuar. Son dos familias que están sufriendo y pensando la manera en que todo esto termine y que Daniel pueda tener una rehabilitación definitiva.
Cada vez que ha sido detenido, las autoridades han derivado al joven al hospital, pero luego del tratamiento de desintoxicación, vuelve inexorablemente a la droga. “Lo internan… a la semana le dan el alta y sigue consumiendo” afirma su madre destrozada por el dolor.
A todo esto le sucedieron internaciones en un establecimiento religioso… también estuvo internado en el Hospital de Artigas…pero nada de esto ha dado un resultado positivo.
Sabemos que hay muchos programas de rehabilitación que están funcionando en nuestro país y en muchos casos, se han obtenido resultados muy positivos y los jóvenes han logrado rehabilitarse.
“Creo que a esta altura él ya no razona… no se da cuenta de la situación. Cuando aparece en casa lo veo tranquilo… pero la realidad es que sigue en esa situación”.
Hasta la fecha nada ha dado resultados y la realidad indica que una vida muy joven está en peligro y los pronósticos no son nada alentadores si esta situación persiste.
Este es un testimonio más de tantos que a diario se dan…. Sin dudas que el camino a la solución está en manos de un profesional que pueda orientar a esta familia.
Y ese es el ánimo de revelar esta historia, con la esperanza de que alguien pueda acercarse a nuestro medio con la finalidad de contribuir a la recuperación de un joven que tiene toda la vida por delante y un futuro que puede ser promisorio si con ayuda logra salir de este duro camino.







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