El estado de una construcción paralizada se ha convertido en un lugar de todo tipo de riesgos

El estado de una construcción paralizada se ha convertido en un lugar de todo tipo de riesgos

En la esquina de 18 de Julio y Artigas, ochava suroeste, se proyectó la Torre del Bicentenario que consistiría en el edificio más alto de Salto. Tan alto que excedía levemente la altura máxima contemplada en el Plan Director de la ciudad. Este aspecto fue negociado con los impulsores del proyecto con la Intendencia de Salto, en ese momento orientada por Germán Coutinho.
Finalmente el acuerdo fue que en retribución a la autorización que requería el proyecto para ser aprobado por la Intendencia, mediante una excepción al Plan Director, la empresa se encargaría de realizar una batería de baños en Plaza Artigas y otra en Plaza Treinta y Tres Orientales, una vieja aspiración de la ciudad que no contaba con baños públicos al servicio sobre todo de los visitantes.
La empresa cumplió su parte, los baños fueron hechos y están en pleno funcionamiento. Sin embargo la construcción de la obra se empantanó y luego de realizar algunos trabajos preliminares, como el desmantelamiento de la antigua construcción, que llegó incluso a albergar el Salón de Primavera de Salto, muestra cultural realizada en varias oportunidades, y la construcción de algunas de las partes esenciales del basamento, no se hizo mucho más.
El tema es que hace ya varios meses los trabajos se han “congelado” lo que llevó incluso a desmantelar el cercado que se había hecho en la ochava para protección de los transeúntes.
Hasta aquí todo bien, pero la cuestión es que para hacer el basamento de la edificación hubo que cavar varios metros incluso. Allí se hizo algo de cemento con hierro. Esto determinó que se tuviera que tapiar toda la obra debido a que existe un alto desnivel y riesgo de caer sobre maderas y hierros.
Pero más peligroso que esto es aún la enorme “piscina” que se ha formado allí, debido a que el agua de lluvia no tiene salida. Esto ha determinado que se acumule y permanezca allí. En la actual situación sanitaria esto se ha vuelto un peligroso caldo de cultivo para los insectos.
Además de ello existen algunas personas que viven en la calle y no han tenido mejor idea que arrancar uno de los chapones de madera que integraban el cercado de la obra, de esta manera ingresan al lugar, generalmente alcoholizados y pernoctan allí, incluso hacen sus necesidades allí.
Las lluvias y las altas temperaturas que está soportando la ciudad por estos días ha hecho lo demás y actualmente los olores nauseabundos que emanan de este lugar hacen imposible transitar por allí a pesar de que se trata de pleno centro de la ciudad y la construcción se halla contigua a la sede de los juzgados penales.
En definitiva son una serie de aspectos contraproducentes que transforman el lugar en la actual situación en un punto de alto riesgo incluso sanitario, sería muy oportuno que quien tenga la responsabilidad del caso tomara cartas en el asunto, antes que haya que lamentar otras consecuencias.