El huracán Irene avanza hacia Washington tras golpear fuertemente en Carolina del Norte

7Al menos dos fallecidos y 200.000 personas sin luz.- El alcalde de Nueva York urge a abandonar las zonas amenazadas.- La ciudad cierra sus aeropuertos y suspende el transporte público.

Degradado a huracán de Categoría 1, pero todavía con vientos de hasta 140 kilómetros por hora, Irene sigue su avance por la costa noreste de estados Unidos, acercándose ahora a Washington, la capital federal. Ocho Estados se encuentran en alerta y 100.000 miembros de la Guardia Nacional están a disposición de los gobernadores correspondientes, por si ordenaran más evacuaciones de las que ya se están produciendo.

Hay en total 2’3 millones de personas afectadas por esas evacuaciones. De ellas, 315.000 en Maryland y 200.000 en Virginia, en el área que circunda a Washington; un millón en Nueva Jersey y 370.000 en Nueva York. Irene tocó tierra el sábado a las 7:30 (13:30 en la España peninsular) al este de cabo Lookout, en Carolina del Norte. En este estado el huracán ya ha provocado la muerte de una persona, a la que le cayó un árbol encima. En Puerto Rico resultó muerta otra persona y en la República Dominicana, dos. Se prevé que el ciclón siga avanzando por Carolina del Norte a lo largo de hoy. En ese Estado, ya hay 200.000 personas sin suministro eléctrico, según el gobierno estatal.

Se prevé que esta madrugada Irene llegue a la zona metropolitana de Washington y que avance al sur de Nueva Inglaterra mañana.

El Centro Nacional sobre Huracanes de EE UU ha degradado a Irene a Categoría 1, por bajar de los 154 kilómetros por hora. «Predecimos una ligera debilitación en nuestras previsiones», asegura ese centro en su última actualización. «Pero sus vientos se mantendrán con fuerzas huracanadas según vaya cruzando los Estados de la zona meridional del Atlántico y hasta que alcance Nueva Inglaterra».

El huracán avanza hacia el norte a una velocidad de 24 kilómetros por hora. A pesar de que Irene ha sido degradado, sus vientos siguen extendiéndose a una zona de 415 kilómetros desde su ojo. En un radio menor, de 150 kilómetros, esos vientos son huracanados y altamente destructivos. Los gobernadores de los Estados afectados han recomendado a sus ciudadanos que se aprovisionen de alimentos y no abandonen sus casas.