El jueves próximo el periodista Alfonso Lessa presentará en Salto “El Pecado Original”

El jueves próximo el periodista Alfonso Lessa  presentará en Salto “El Pecado Original”
Continuando  el ciclo de autores  uruguayos, organizado por EL PUEBLO y  la editorial Random House Mondadori, el periodista Alfonso Lessa preenará el próximo jueves 11 de Julio su libro “El Pecado Original”, referido a la izquierda y el golpe militar de Febrero de 1973, como siempre la entrada es libre y gratuita y está prevista la presentación para la hora 19,30 en el Ateneo de Salto.
«No es posible entender el golpe de Estado de junio» de 1973 «sin profundizar en lo que pasó en febrero», expresó en una entrevista concedida por Lessa a Emiliano Cotelo, de El Espectador, cuyos tramos esenciales trascribimos seguidamente.
En estos días se cumplen 40 años del «Febrero amargo»: la sublevación del Ejército y la Fuerza Aérea rechazando el nombramiento del general Antonio Francese como ministro de Defensa Nacional. ¿Qué posición tomaron la izquierda y los sindicatos en esa oportunidad? El libro «El pecado original – La izquierda y el golpe militar de febrero de 1973», del periodista Alfonso Lessa investiga el tema a fondo. Lessa sostuvo en diálogo con En Perspectiva que lo que impulsó a muchos dirigentes de «sectores hegemónicos» de la izquierda a apoyar los acontecimientos de febrero del 73 fue la ilusión de una revolución militar progresista. El autor consideró que ese «gravísimo error» fue motivado por una «lectura errónea de la interna militar» en algunos casos y por falta de interés por la institucionalidad, en otros. Para Lessa, lo sucedido en febrero es un «dato clave» para entender el golpe de Estado de junio. «Febrero es el pecado original con relación a junio, es el hecho que alfombró el camino», afirmó.
Emiliano Cotelo:
En estos días se están cumpliendo 40 años. A principios de febrero de 1973 (cuatro meses antes de que el presidente Juan María Bordaberry y las Fuerzas Armadas disolvieran las cámaras), en Uruguay se concretaba lo que muchos entienden fue el verdadero golpe de Estado.
El 9 y 10 de febrero de aquel año, el Ejército y la Fuerza Aérea divulgaban por cadena de radio y televisión los comunicados 4 y 7, con los cuales, por un lado, justificaban su rechazo al nombramiento del general Antonio Francese como ministro de Defensa Nacional, y, por otro, daban a conocer su opinión política sobre la situación del país y hacían una serie de propuestas de medidas que el Gobierno debería aplicar en diversas áreas.
¿Qué era aquel movimiento dentro de las Fuerzas Armadas? ¿Cuáles eran las expectativas en aquel “febrero amargo”? ¿Cómo reaccionaron los partidos políticos? Pero, en particular, ¿cómo se plantaron la izquierda y los sindicatos ante aquella insurrección militar?
Estos son algunos de los temas del último libro del periodista Alfonso Lessa, titulado “El pecado original. La izquierda y el golpe militar de febrero de 1973”.
Tú ya habías escrito sobre hechos de aquellos años. ¿Por qué te decidiste a preparar este nuevo libro?
Alfonso Lessa:
Porque sobre todo en “Estado de guerra”, el primero de los cuatro libros sobre historia reciente vinculados a Uruguay, había abundado bastante en lo que había sido la actitud de colorados y blancos. Incluso había tenido algunas polémicas, por ejemplo aquel planteo de Wilson Ferreira Aldunate a un grupo de militares de la Armada, también trasmitido por el general Ventura Rodríguez a Gregorio Álvarez para llamar a nuevas elecciones a corto plazo con balotaje. Si se llamaba a elecciones no iba a haber problemas, pero eso no estaba dentro de la Constitución. O el expresidente Sanguinetti, que negaba haber pedido la renuncia de Bordaberry, aunque Bordaberry dijo que sí.
En fin, ya había abundado bastante en los partidos tradicionales y también en la interna militar, sobre todo en el último libro, “La primera orden”, sobre Gregorio Álvarez, que detalla bastante todo lo que había sido la preparación militar. Pero a lo largo de todas las investigaciones, en las que uno va acumulando información, estaba allí ese tema que todos más o menos conocemos: que había habido sectores de izquierda importantes que habían apoyado el levantamiento militar, y se me ocurrió que era muy importante determinar exactamente cuál había sido el grado de apoyo, quiénes lo habían respaldado. Me parecía un dato clave para entender el golpe de Estado de junio del 73, que a veces empieza en junio o se obvia febrero tibiamente, se recuerda alguna cosa como lo de Vasconcellos, que fue muy importante, pero no mucho más.
EC – Sí, cada tanto se habla, de manera desordenada y de memoria, sobre la posición que tuvo la izquierda o que tuvieron los sindicatos en los hechos de febrero de 1973. Nos ha pasado acá en las tertulias que, a raíz de vaya uno a saber qué tema, de golpe aparece el túnel del tiempo y salen, quizás a partir de algún aniversario, aquellos hechos. Y la discusión se complica, porque no están los documentos arriba de la mesa. El libro, para empezar, aporta documentos, artículos de prensa, resoluciones partidarias, etcétera. Pero además, agrega numerosos testimonios de protagonistas de la época.
AL – Siempre me parece fundamental, cuando uno tiene la suerte de que los protagonistas estén allí todavía, hablar con ellos. Desde ese punto de vista, investigué mucho en los diarios de la época, en las bibliotecas, en los documentos, pero además fui a los protagonistas, a los que habían estado en las direcciones políticas y de la CNT (Convención Nacional de Trabajadores) y que habían respaldado el levantamiento. Y me llevé la agradable sorpresa de que todos se mostraron dispuestos a hablar y con una franqueza realmente impactante.
EC – Me llamó la atención la sinceridad y apertura con que se expresan todos los que entrevistaste.
AL – Fue así, no tuve resistencias. Todos los que entrevisté, todos personas muy importantes de la izquierda o de la CNT en aquel momento, reconocieron sin mucha resistencia todo lo que había ocurrido. En algún caso uno podía pensar de determinada persona quizás tendría un poco de resistencia, pero cuando veía que uno llevaba toda la información enseguida se abría, no lo negaba. Me parece que el cruce de los datos, como la información de los diarios o de los semanarios, con el testimonio de los dirigentes es inapelable sobre el respaldo abierto de los sectores mayoritarios. También hubo dirigentes de izquierda que estuvieron en contra y advirtieron, pero no fueron escuchados.
EC – En síntesis: el Frente Amplio (FA) no tuvo una posición única, pero predominaron aquellos partidos y personalidades que se entusiasmaron con la idea de que en Uruguay se produjera una revolución militar progresista o “peruanista”, como se decía en aquellos años, aludiendo al gobierno de Velazco Alvarado en Perú.
AL – Exacto, el Frente como tal no tuvo una postura. Hay que recordar que el Frente era muy nuevito.
EC – Tenía dos años.
AL – Estamos hablando de febrero del 73, y había sido creado hacía casi dos años, en el 71, para las elecciones, y todavía era todo bastante inestable. El Frente como tal no tuvo postura, pero sí los sectores ampliamente mayoritarios, hegemónicos, como el Partido Comunista (PCU), con una energía y un fervor muy grande en los editoriales de El Popular –yo me sorprendí, porque uno conoce lo básico, pero cuando empieza a leer se sorprende–, y el Partido Demócrata Cristiano (PDC) también con un nivel de apoyo sorprendente. Capaz que hoy no se aprecia este sector de manera tan importante, pero en ese entonces era el segundo partido del Frente.
EC – Es más, tú entrevistás dirigentes de los partidos que señalan que muchas veces las decisiones en la dirección del FA se tomaban entre el PCU y el PDC.

Continuando  el ciclo de autores  uruguayos, organizado por EL PUEBLO y  la editorial Random House Mondadori, el periodista Alfonso Lessa preenará el próximo jueves 11 de Julio su libro “El Pecado Original”, referido a la izquierda y el golpe militar de Febrero de 1973, como siempre la entrada es libre y gratuita y está prevista la presentación para la hora 19,30 en el Ateneo de Salto.

«No es posible entender el golpe de Estado de junio» de 1973 «sin profundizar en lo que pasó en febrero», expresó en una entrevista concedida por Lessa a Emiliano Cotelo, de El Espectador, cuyos tramos esenciales trascribimos seguidamente.

En estos días se cumplen 40 años del «Febrero amargo»: la sublevación del Ejército y la Fuerza Aérea rechazando el nombramiento del general Antonio Francese como ministro de Defensa Nacional. ¿Qué posición tomaron la izquierda y los sindicatos en esa oportunidad? El libro «El pecado original – La izquierda y el golpe militar de febrero de 1973», del periodista Alfonso Lessa investiga el tema a fondo. Lessa sostuvo en diálogo con En Perspectiva que lo que impulsó a muchos dirigentes de «sectores hegemónicos» de la izquierda a apoyar los acontecimientos de febrero del 73 fue la ilusión de una revolución militar progresista. El autor consideró que ese «gravísimo error» fue motivado por una «lectura errónea de la interna militar» en algunos casos y por falta de interés por la institucionalidad, en otros. Para Lessa, lo sucedido en febrero es un «dato clave» para entender el golpe de Estado de junio. «Febrero es el pecado original con relación a junio, es el hecho que alfombró el camino», afirmó.

Emiliano Cotelo:

En estos días se están cumpliendo 40 años. A principios de febrero de 1973 (cuatro meses antes de que el presidente Juan María Bordaberry y las Fuerzas Armadas disolvieran las cámaras), en Uruguay se concretaba lo que muchos entienden fue el verdadero golpe de Estado.

El 9 y 10 de febrero de aquel año, el Ejército y la Fuerza Aérea divulgaban por cadena de radio y televisión los comunicados 4 y 7, con los cuales, por un lado, justificaban su rechazo al nombramiento del general Antonio Francese como ministro de Defensa Nacional, y, por otro, daban a conocer su opinión política sobre la situación del país y hacían una serie de propuestas de medidas que el Gobierno debería aplicar en diversas áreas.

¿Qué era aquel movimiento dentro de las Fuerzas Armadas? ¿Cuáles eran las expectativas en aquel “febrero amargo”? ¿Cómo reaccionaron los partidos políticos? Pero, en particular, ¿cómo se plantaron la izquierda y los sindicatos ante aquella insurrección militar?

Estos son algunos de los temas del último libro del periodista Alfonso Lessa, titulado “El pecado original. La izquierda y el golpe militar de febrero de 1973”.

Tú ya habías escrito sobre hechos de aquellos años. ¿Por qué te decidiste a preparar este nuevo libro?

Alfonso Lessa:

Porque sobre todo en “Estado de guerra”, el primero de los cuatro libros sobre historia reciente vinculados a Uruguay, había abundado bastante en lo que había sido la actitud de colorados y blancos. Incluso había tenido algunas polémicas, por ejemplo aquel planteo de Wilson Ferreira Aldunate a un grupo de militares de la Armada, también trasmitido por el general Ventura Rodríguez a Gregorio Álvarez para llamar a nuevas elecciones a corto plazo con balotaje. Si se llamaba a elecciones no iba a haber problemas, pero eso no estaba dentro de la Constitución. O el expresidente Sanguinetti, que negaba haber pedido la renuncia de Bordaberry, aunque Bordaberry dijo que sí.

En fin, ya había abundado bastante en los partidos tradicionales y también en la interna militar, sobre todo en el último libro, “La primera orden”, sobre Gregorio Álvarez, que detalla bastante todo lo que había sido la preparación militar. Pero a lo largo de todas las investigaciones, en las que uno va acumulando información, estaba allí ese tema que todos más o menos conocemos: que había habido sectores de izquierda importantes que habían apoyado el levantamiento militar, y se me ocurrió que era muy importante determinar exactamente cuál había sido el grado de apoyo, quiénes lo habían respaldado. Me parecía un dato clave para entender el golpe de Estado de junio del 73, que a veces empieza en junio o se obvia febrero tibiamente, se recuerda alguna cosa como lo de Vasconcellos, que fue muy importante, pero no mucho más.

EC – Sí, cada tanto se habla, de manera desordenada y de memoria, sobre la posición que tuvo la izquierda o que tuvieron los sindicatos en los hechos de febrero de 1973. Nos ha pasado acá en las tertulias que, a raíz de vaya uno a saber qué tema, de golpe aparece el túnel del tiempo y salen, quizás a partir de algún aniversario, aquellos hechos. Y la discusión se complica, porque no están los documentos arriba de la mesa. El libro, para empezar, aporta documentos, artículos de prensa, resoluciones partidarias, etcétera. Pero además, agrega numerosos testimonios de protagonistas de la época.

AL – Siempre me parece fundamental, cuando uno tiene la suerte de que los protagonistas estén allí todavía, hablar con ellos. Desde ese punto de vista, investigué mucho en los diarios de la época, en las bibliotecas, en los documentos, pero además fui a los protagonistas, a los que habían estado en las direcciones políticas y de la CNT (Convención Nacional de Trabajadores) y que habían respaldado el levantamiento. Y me llevé la agradable sorpresa de que todos se mostraron dispuestos a hablar y con una franqueza realmente impactante.

EC – Me llamó la atención la sinceridad y apertura con que se expresan todos los que entrevistaste.

AL – Fue así, no tuve resistencias. Todos los que entrevisté, todos personas muy importantes de la izquierda o de la CNT en aquel momento, reconocieron sin mucha resistencia todo lo que había ocurrido. En algún caso uno podía pensar de determinada persona quizás tendría un poco de resistencia, pero cuando veía que uno llevaba toda la información enseguida se abría, no lo negaba. Me parece que el cruce de los datos, como la información de los diarios o de los semanarios, con el testimonio de los dirigentes es inapelable sobre el respaldo abierto de los sectores mayoritarios. También hubo dirigentes de izquierda que estuvieron en contra y advirtieron, pero no fueron escuchados.

EC – En síntesis: el Frente Amplio (FA) no tuvo una posición única, pero predominaron aquellos partidos y personalidades que se entusiasmaron con la idea de que en Uruguay se produjera una revolución militar progresista o “peruanista”, como se decía en aquellos años, aludiendo al gobierno de Velazco Alvarado en Perú.

AL – Exacto, el Frente como tal no tuvo una postura. Hay que recordar que el Frente era muy nuevito.

EC – Tenía dos años.

AL – Estamos hablando de febrero del 73, y había sido creado hacía casi dos años, en el 71, para las elecciones, y todavía era todo bastante inestable. El Frente como tal no tuvo postura, pero sí los sectores ampliamente mayoritarios, hegemónicos, como el Partido Comunista (PCU), con una energía y un fervor muy grande en los editoriales de El Popular –yo me sorprendí, porque uno conoce lo básico, pero cuando empieza a leer se sorprende–, y el Partido Demócrata Cristiano (PDC) también con un nivel de apoyo sorprendente. Capaz que hoy no se aprecia este sector de manera tan importante, pero en ese entonces era el segundo partido del Frente.

EC – Es más, tú entrevistás dirigentes de los partidos que señalan que muchas veces las decisiones en la dirección del FA se tomaban entre el PCU y el PDC.