El mundo recibió el 2013 con festejos y esperanza

El mundo recibió el 2013 con festejos y esperanza
Desde Sydney hasta Nueva York, hubo celebraciones multitudinarias en las calles. En Francia, el festejo de Año Nuevo fue más austero.
El mundo entero recibió el 2013 con multitudinarios festejos en las calles, desde Sydney hasta Nueva York, y esperanza en un marco de crisis económica palpable sobre todo en el Viejo Continente, donde las celebraciones fueron más austeras que lo acostumbrado.
Un millón de personas recibieron el 2013 en Nueva York, sumándose a los espectaculares festejos desde Sydney a Río de Janeiro.
Unos mil millones de telespectadores de todo el mundo siguieron el tradicional espectáculo en Times Square, que culminó cuando el alcalde de Nueva York, junto a las bailarinas Rockettes, hizo descender la enorme y brillante bola un minuto antes de la medianoche.
Horas antes en Río, el conteo diez segundos antes de la medianoche retumbó en la popular playa de Copacabana, donde unos dos millones de personas, entre locales y turistas, vestidos todos de blanco como dicta la tradición, disfrutaron de 24 toneladas de fuegos artificiales lanzados durante 16 minutos desde 11 embarcaciones.
En Rusia hubo majestuosos fuegos artificiales en la Plaza Roja de Moscú, y otro tanto ocurrió sobre el Támesis en Londres luego de las doce campanadas de medianoche del Big Ben, así como en otras capitales europeas, desde Estocolomo a Lisboa.
La fiesta más concurrida fue previsiblemente en Berlín, donde más de un millón de personas acudieron a la Puerta de Brandeburgo para dar la bienvenida al 2013 con fuegos artificiales y música de 260 artistas.
A la medianoche, el cielo de Berlín se cubrió de fuegos multicolores, mientras los organizadores de la megafiesta intentaban batir un récord haciendo bailar al mismo tiempo a cientos de miles de personas el «Gangnam style» del cantante surcoreano Psy.
No hubo en cambio fuegos artificiales en París, donde, como cada año, miles de personas se trasladaron a los Campos Elíseos y al pie de la Torre Eiffel para celebrar la llegada del año, aunque la lluvia aguó un poco una fiesta parisina sin animación ni espectáculos musicales.
En Belgrado, las celebraciones en la plaza central quedaron opacadas por un incidente en el que un desequilibrado hirió con arma blanca a siete personas, tres de las cuales necesitaron intervención quirúrgica.
Tratando de poner buena cara al frío, la lluvia y la recesión, los madrileños se congregaron como siempre en la Puerta del Sol para despedir sin nostalgia al siniestro 2012, quinto año consecutivo de crisis para España.
»Por unos instantes, nos olvidamos de nuestros problemas», comentó Manuela Ibáñez, de 51 años, junto a sus dos hijas, llegadas de Barcelona, mientras sacaba los inevitables racimos de uvas para la cuenta atrás de la medianoche.
No hubo celebraciones en Venezuela, en medio de la conmoción por el agravamiento de la salud de Hugo Chávez. Tampoco hubo celebraciones en Siria, donde todos los intentos de mediación fracasaron y la violencia entre rebeldes y fuerzas leales al régimen dejó más de 45.000 muertos en 21 meses, según una ONG.
Los festejos fueron también más modestos que de costumbre en el sur de Filipinas, tras el paso del tifón Bopha que causó más de mil muertos a principios de diciembre.
En India, el ejército anunció la anulación de todos sus desfiles de Año Nuevo debido a la conmoción que provocó la violación colectiva y posterior muerte de la estudiante de 23 años, último ejemplo de la violencia que sufren las mujeres en ese país.
Medio día antes que en Europa y ante cientos de miles de personas, la cantante australiana Kylie Minogue fue la encargada de lanzar los tradicionales fuegos artificiales que surcaron el cielo en la bahía de Sídney, iluminando su famosa ópera con forma de velas marinas.
En Dubai, grandes fuegos artificiales iluminaron las 200 plantas del Burj Jalifa, la torre más alta del mundo, mientras de fondo suena la música sinfónica tocada en directo por la Orquesta Filarmónica de Praga. En el continente africano, Nelson Mandela, convaleciente después de 19 días ingresado en un hospital, pasó la Nochevieja en familia. El presidente sudafricano, Jacob Zuma, llamó a sus compatriotas a rezar para que el héroe de la lucha antiapartheid y premio Nobel de la Paz 1993 pueda soplar las 95 velas el próximo año.

Desde Sydney hasta Nueva York, hubo celebraciones multitudinarias en las calles. En Francia, el festejo de Año Nuevo fue más austero.

El mundo entero recibió el 2013 con multitudinarios festejos en las calles, desde Sydney hasta Nueva York, y esperanza en un marco de crisis económica palpable sobre todo en el Viejo Continente, donde las celebraciones fueron más austeras que lo acostumbrado.

Un millón de personas recibieron el 2013 en Nueva York, sumándose a los espectaculares festejos desde Sydney a Río de Janeiro.

Unos mil millones de telespectadores de todo el mundo siguieron el tradicional espectáculo en Times Square, que culminó cuando el alcalde de Nueva York, junto a las bailarinas Rockettes, hizo descender la enorme y brillante bola un minuto antes de la medianoche.

Horas antes en Río, el conteo diez segundos antes de la medianoche retumbó en la popular playa de Copacabana, donde unos dos millones de personas, entre locales y turistas, vestidos todos de blanco como dicta la tradición, disfrutaron de 24 toneladas de fuegos artificiales lanzados durante 16 minutos desde 11 embarcaciones.

En Rusia hubo majestuosos fuegos artificiales en la Plaza Roja de Moscú, y otro tanto ocurrió sobre el Támesis en Londres luego de las doce campanadas de medianoche del Big Ben, así como en otras capitales europeas, desde Estocolomo a Lisboa.

La fiesta más concurrida fue previsiblemente en Berlín, donde más de un millón de personas acudieron a la Puerta de Brandeburgo para dar la bienvenida al 2013 con fuegos artificiales y música de 260 artistas.

A la medianoche, el cielo de Berlín se cubrió de fuegos multicolores, mientras los organizadores de la megafiesta intentaban batir un récord haciendo bailar al mismo tiempo a cientos de miles de personas el «Gangnam style» del cantante surcoreano Psy.

No hubo en cambio fuegos artificiales en París, donde, como cada año, miles de personas se trasladaron a los Campos Elíseos y al pie de la Torre Eiffel para celebrar la llegada del año, aunque la lluvia aguó un poco una fiesta parisina sin animación ni espectáculos musicales.

En Belgrado, las celebraciones en la plaza central quedaron opacadas por un incidente en el que un desequilibrado hirió con arma blanca a siete personas, tres de las cuales necesitaron intervención quirúrgica.

Tratando de poner buena cara al frío, la lluvia y la recesión, los madrileños se congregaron como siempre en la Puerta del Sol para despedir sin nostalgia al siniestro 2012, quinto año consecutivo de crisis para España.

»Por unos instantes, nos olvidamos de nuestros problemas», comentó Manuela Ibáñez, de 51 años, junto a sus dos hijas, llegadas de Barcelona, mientras sacaba los inevitables racimos de uvas para la cuenta atrás de la medianoche.

No hubo celebraciones en Venezuela, en medio de la conmoción por el agravamiento de la salud de Hugo Chávez. Tampoco hubo celebraciones en Siria, donde todos los intentos de mediación fracasaron y la violencia entre rebeldes y fuerzas leales al régimen dejó más de 45.000 muertos en 21 meses, según una ONG.

Los festejos fueron también más modestos que de costumbre en el sur de Filipinas, tras el paso del tifón Bopha que causó más de mil muertos a principios de diciembre.

En India, el ejército anunció la anulación de todos sus desfiles de Año Nuevo debido a la conmoción que provocó la violación colectiva y posterior muerte de la estudiante de 23 años, último ejemplo de la violencia que sufren las mujeres en ese país.

Medio día antes que en Europa y ante cientos de miles de personas, la cantante australiana Kylie Minogue fue la encargada de lanzar los tradicionales fuegos artificiales que surcaron el cielo en la bahía de Sídney, iluminando su famosa ópera con forma de velas marinas.

En Dubai, grandes fuegos artificiales iluminaron las 200 plantas del Burj Jalifa, la torre más alta del mundo, mientras de fondo suena la música sinfónica tocada en directo por la Orquesta Filarmónica de Praga. En el continente africano, Nelson Mandela, convaleciente después de 19 días ingresado en un hospital, pasó la Nochevieja en familia. El presidente sudafricano, Jacob Zuma, llamó a sus compatriotas a rezar para que el héroe de la lucha antiapartheid y premio Nobel de la Paz 1993 pueda soplar las 95 velas el próximo año.