El PIT-CNT y los empresarios iniciaron una negociación con planteos opuestos por sus respectivos intereses

Una de las primeras medidas del ministro de Trabajo, Ernesto Murro, fue apelar a la buena voluntad de empresarios y sindicalistas para que se sienten a negociar una vez más eventuales modificaciones a la ley de negociación colectiva.
El resultado fue inmediato y positivo. Las partes aceptaron apelar al diálogo y firmaron un acuerdo por el cual el empresariado suspendió por un año el planteamiento de la queja que presentaron en 2009 ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT) contra la norma mencionada.
El objetivo es que a partir del 23 de abril las partes se pongan de acuerdo en introducir cambios a la ley que conformen a todos y que de esa forma Uruguay no entre en una “lista negra” del organismo internacional a compartir lugar con países a los que se acusa de cometer violaciones graves a los derechos laborales y sindicales.
Pero a pesar de los anuncios de buena voluntad, la negociación arrancará en el mismo punto en el que terminó, es decir, en veredas radicalmente opuestas.
Para el primer encuentro tanto los empresarios como los sindicalistas deben llevar una presentación como base para negociar, y a partir de allí intentar ponerse de acuerdo. El asunto es que los empresarios, según dijo a El Observador el presidente de la Cámara de Comercio, Carlos Perera, llevarán un documento “que tendrá como base la denuncia que se hizo en Ginebra”. Allí los empresarios reclamaron modificaciones a la norma, y, entre otras cosas, la modificación de la regulación de las ocupaciones de lugares de trabajo. Las cámaras consideran que no debe considerarse como una extensión del derecho de huelga, como reivindica el PIT-CNT.
Además insistirán en que se cumplan las recomendaciones que el organismo hizo a Uruguay, en especial sobre la garantía para que los trabajadores no huelguistas y los empresarios puedan ingresar en las empresas ocupadas.
En 2011 estuvieron a punto de llegar a un acuerdo que contemplaba, en parte, aspiraciones de ambos. Pero ese preacuerdo alcanzado en la sede de la OIT a último momento fue rechazado por el Secretariado del PIT-CNT desde Montevideo.
El texto establecía incluir en la ley de negociación colectiva una cláusula de paz por la cual durante la vigencia de los convenios “no podrán realizarse medidas con excepción a las dispuestas por la central o la rama respectiva”, o las motivadas por el incumplimiento del convenio colectivo.
Otro de los temas que generó el rechazo entre algunos dirigentes fue el preacuerdo para limitar la “ultraactividad” de los convenios en casos de crisis. Esto es, el mantenimiento de los beneficios en los convenios laborales que se renuevan. Por el lado sindical, la situación es muy parecida. El material que entregarán en la primera reunión es “una presentación defendiendo las bondades de la ley”, dijo a El Observador el coordinador de la central, Fernando Pereira.
“Vamos a demostrar lo que la ley de negociación colectiva provocó para bien en Uruguay”, agregó.Para la primera reunión, al menos, ninguna de las partes cede en sus posturas originales y hay tiempo hasta fin de año para intentar puntos en común. De otra forma, Uruguay volverá a ser tema de debate en el organismo internacional.

Una de las primeras medidas del ministro de Trabajo, Ernesto Murro, fue apelar a la buena voluntad de empresarios y sindicalistas para que se sienten a negociar una vez más eventuales modificaciones a la ley de negociación colectiva.

El resultado fue inmediato y positivo. Las partes aceptaron apelar al diálogo y firmaron un acuerdo por el cual el empresariado suspendió por un año el planteamiento de la queja que presentaron en 2009 ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT) contra la norma mencionada.

El objetivo es que a partir del 23 de abril las partes se pongan de acuerdo en introducir cambios a la ley que conformen a todos y que de esa forma Uruguay no entre en una “lista negra” del organismo internacional a compartir lugar con países a los que se acusa de cometer violaciones graves a los derechos laborales y sindicales.

Pero a pesar de los anuncios de buena voluntad, la negociación arrancará en el mismo punto en el que terminó, es decir, en veredas radicalmente opuestas.

Para el primer encuentro tanto los empresarios como los sindicalistas deben llevar una presentación como base para negociar, y a partir de allí intentar ponerse de acuerdo. El asunto es que los empresarios, según dijo a El Observador el presidente de la Cámara de Comercio, Carlos Perera, llevarán un documento “que tendrá como base la denuncia que se hizo en Ginebra”. Allí los empresarios reclamaron modificaciones a la norma, y, entre otras cosas, la modificación de la regulación de las ocupaciones de lugares de trabajo. Las cámaras consideran que no debe considerarse como una extensión del derecho de huelga, como reivindica el PIT-CNT.

Además insistirán en que se cumplan las recomendaciones que el organismo hizo a Uruguay, en especial sobre la garantía para que los trabajadores no huelguistas y los empresarios puedan ingresar en las empresas ocupadas.

En 2011 estuvieron a punto de llegar a un acuerdo que contemplaba, en parte, aspiraciones de ambos. Pero ese preacuerdo alcanzado en la sede de la OIT a último momento fue rechazado por el Secretariado del PIT-CNT desde Montevideo.

El texto establecía incluir en la ley de negociación colectiva una cláusula de paz por la cual durante la vigencia de los convenios “no podrán realizarse medidas con excepción a las dispuestas por la central o la rama respectiva”, o las motivadas por el incumplimiento del convenio colectivo.

Otro de los temas que generó el rechazo entre algunos dirigentes fue el preacuerdo para limitar la “ultraactividad” de los convenios en casos de crisis. Esto es, el mantenimiento de los beneficios en los convenios laborales que se renuevan. Por el lado sindical, la situación es muy parecida. El material que entregarán en la primera reunión es “una presentación defendiendo las bondades de la ley”, dijo a El Observador el coordinador de la central, Fernando Pereira.

“Vamos a demostrar lo que la ley de negociación colectiva provocó para bien en Uruguay”, agregó.Para la primera reunión, al menos, ninguna de las partes cede en sus posturas originales y hay tiempo hasta fin de año para intentar puntos en común. De otra forma, Uruguay volverá a ser tema de debate en el organismo internacional.







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