El próximo gran desafío es como vincular el trabajo y la educación, dice autoridad de la UDELAR

Luis Calegari, prorrector de Enseñanza de la Universidad de la República

Con un pie en el estribo para unas breves vacaciones, el prorrector de Enseñanza de la Universidad de la República (UdelaR), Luis Calegari, repasó los avances en materia de renovación de la Enseñanza universitaria, y anunció que el próximo gran desafío es vincular el trabajo y la educación. “Cómo hacer que el estudiante pueda trabajar, y que el trabajador pueda estudiar”. Según Calegari el objetivo tiene que ver con “las estrategias para atacar la deserción o desvinculación estudiantil (…) un problema multicausal con un componente que no habíamos atacado bien hasta ahora: la realidad que las personas viven hoy en día”.
Calegari nació en Paysandú, se graduó en Medicina y es docente universitario desde 1973. Si bien su primera experiencia docente duró poco porque tras la intervención de la UdelaR “no me reeligieron”, su carrera continuó gracias al profesor Ismael Conti que lo convocó como ayudante de investigación, y al profesor Juan José Osimani que lo introdujo en el Instituto de Higiene en 1972.
Especialista en enfermedades infecciosas y parasitarias, trabajó en la división Epidemiología del Ministerio de Salud Pública y fue decano de la Facultad de Medicina (1998-2002). Desde 1980 -cuando se casó con la médica pediatra Elena García-, Calegari vive en Tala (Canelones) a 79 kilómetros de Montevideo. Los cuatro hijos son también universitarios: el mayor es docente en el Instituto de Computación de la Facultad de Ingeniería, las dos del medio se dedican al diseño -una es licenciada, la otra está completando la carrera-, y el menor estudia en la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración.
– ¿Cuáles son los pilares de la renovación de la Enseñanza universitaria?
– La expansión de la Educación Superior, la incorporación definitiva de modelos de enseñanza y aprendizaje activos -con gran participación del estudiante y una importante libertad para elegir sus trayectorias educativas en un plano de gran flexibilidad y articulación de la oferta universitaria y también con el resto de la educación pública-, lograr que haya continuidad de enseñanza a lo largo de toda la vida y en todo el territorio nacional. Otro objetivo es incorporar y retener estudiantes pero también a la gente que se fue del sistema de educación formal, y muy particularmente vincular a aquellos que están en el mundo del trabajo. Un gran componente que cruza todas estas cuestiones es la incorporación de nuevas metodologías de enseñanza y sobre todo de tecnologías de información y comunicación, cada vez más ricas y diversas.
– ¿Cuál fue el punto de partida?
– Las cosas que hoy se están desencadenando son resultado de un trabajo largo -a veces más de lo que uno quiere-, que llevó un proceso de maduración muy intenso. Sobre todas estas cuestiones la UdelaR tiene muchas definiciones en sus planes estratégicos de desarrollo y además cada uno de los Servicios o sectores presentan distintos avances. Nunca hablamos de homogeneizar la enseñanza universitaria porque esta tiene que ser lo más diversa en todo sentido, pero sí de criterios comunes atravesando toda la Universidad con una visión lo más ancha posible tratando de definir prioridades y líneas de trabajo. Hay dos aspectos: la revisión por parte de la Comisión Sectorial de Enseñanza (CSE) de sus proyectos concursables de 2007 y 2008 llevó a centrar la visión en algunas cosas novedosas, como por ejemplo la incorporación de TICs en los nuevos llamados para desarrollar propuestas educativas, esencialmente cursos semipresenciales que puedan tener una llegada más amplia con estudiantes y en algunos aspectos con la población en general. El otro es la diversificación de horarios y modalidades de enseñanza de una misma disciplina, apuntando sobre todo a las dificultades de los primeros años de las carreras, vinculadas al trabajo, la familia, etc. cuando a los estudiantes les cuesta encontrar su espacio en la Universidad.
– ¿Qué grado de avance presenta la incorporación de TICs?
– Hemos conformado una gran red con todos los que participan en este proceso. Esto nos ha permitido desarrollar el espacio virtual de aprendizaje EVA, una red que cuenta con una plataforma en el Departamento de Apoyo Técnico Académico (DATA) en la propia CSE, y el componente de formación para lo cual se ha creado un equipo de docentes referentes en los distintos Servicios. Hay cursos básicos y avanzados para la utilización de plataformas virtuales y para tutores virtuales en Montevideo y en el interior. La idea es seguir avanzando en una plataforma virtual de toda la UdelaR para lo cual mientras vamos creando la infraestructura vamos pensando cómo desarrollar contenidos de todo tipo: cursos semipresenciales de grado, posgrado, educación permanente, extensión. Tenemos abierta una enorme cantidad de posibilidades para llegar a los estudiantes, docentes y a la población en general de diferentes maneras.
– ¿En qué consiste el apoyo a la participación estudiantil, sobre todo en los primeros años de la carrera?
– Muchas veces se llega con poco conocimiento de lo que la UdelaR puede dar, y a veces con dificultades de integración tanto para quienes vienen del interior como de algunas regiones de Montevideo y el área metropolitana. Para eso se creó el programa de Acogida y Seguimiento a los Estudiantes de Ingreso, el actual PROGRESA, que tiene múltiples facetas y ayuda en un proceso de socialización y creación de un sentido de pertenencia. También colabora a buscar una dinámica de trabajo colectivo entre los estudiantes que favorezca la participación y el cogobierno. Además de las actividades anuales comunes a todos los estudiantes, en la CSE llevamos adelante los proyectos estudiantiles en enseñanza, extensión e investigación de muy diverso tipo. Al mismo tiempo, junto a las otras comisiones sectoriales hemos impulsado el proyecto Flor de Ceibo que contribuye al desarrollo del Plan Ceibal, pero a su vez tiene objetivos propios que mezclan extensión, trabajo comunitario, conocimiento de la realidad, y resulta muy formativo para los estudiantes y docentes que participan. A partir de 2009 PROGRESA se volcó a orientar desde la Secundaria. Primero fueron las ExpoEduca -muestras de la oferta educativa pública y privada junto al MIDES y al INJU-, en Montevideo y más recientemente en diversas capitales del interior. Uno de los grandes logros de PROGRESA es haber conformado verdaderas redes de trabajo continuado. Ello llevó a otro logro: la Universidad volvió a tener una visibilidad que no tenía desde hace mucho tiempo. Si bien en la percepción popular la UdelaR es uno de los componentes simbólicos importantes del país, ahora pasó a tener otra visibilidad sobre lo que efectivamente hace y puede ofertar. Este trabajo en red fue reconocido por ejemplo por el Fondo de Solidaridad, que empezó a salir junto con la UdelaR a recorrer el país.
– Otro pilar de la renovación de la enseñanza y la participación estudiantil son las tutorías de estudiantes por estudiantes.
– Las concebimos como una herramienta fundamental para la formación tanto del tutoreado como del tutor, a veces mucho más del tutor. Hemos ido evaluando las experiencias en las distintas facultades lo que nos permitió conformar una base de sugerencias sobre aspectos que deben tenerse en cuenta y sobre eso pretendemos seguir trabajando. Hay estudiantes “referentes” en el programa Flor de Ceibo y varias experiencias específicas. Por ejemplo en las acciones de trabajo junto a la comunidad de los estudiantes de Medicina, y en el apoyo que los de Ingeniería brindan a otros estudiantes que tienen dificultades en materias como matemática o física.
– La UdelaR tiene un alto porcentaje de estudiantes que trabajan -casi el 70%, y la tercera parte con altas cargas horarias-, ¿cómo vincular el trabajo y la educación?.
– Ese es el próximo gran desafío: Cómo hacer que el estudiante pueda trabajar, y que el trabajador pueda estudiar. Tiene que ver con las estrategias para atacar la deserción o desvinculación estudiantil del sistema formal, un problema multicausal con un componente que no habíamos atacado bien hasta ahora: la realidad que las personas viven hoy en día. No cabe duda de que tendrá que haber políticas nacionales al respecto -becas, incentivos, pasantías laborales vinculadas al estudio-, algunas de las cuales ya están siendo perfiladas. De hecho la UdelaR está participando desde 2009 en el programa Uruguay Estudia que busca la reinserción de quienes se han desvinculado de la enseñanza formal. Quizás en la UdelaR le prestábamos atención casi exclusivamente a los temas vinculados al proceso de enseñanza y aprendizaje, y dejamos de lado la influencia de las condicionantes sociales. Siempre nos preocupó mucho la calidad de la enseñanza -en el sentido de su adecuación a las expectativas y posibilidades de los estudiantes-, y capaz que menospreciamos las dificultades de las personas para unir la vida real con las posibilidades de estudio. Esto agravado por las metodologías viejas que seguíamos utilizando y a las cuales todavía seguimos muy aferrados: horarios muy restringidos, clases mayoritariamente presenciales, o la baja exigencia de horario que por un lado facilita y por otro desestimula. Hay estudiantes que viven en el área metropolitana y están lo suficientemente cerca para viajar, pero lo suficientemente lejos para enfrentar regímenes de una clase de mañana y otra de noche. Se puede aprender lo mismo de muy diferentes maneras y nosotros tenemos que abrir las puertas para que esas formas aparezcan. Puedo asegurar que absolutamente en todas las áreas disciplinarias se puede trabajar sobre la realidad y las expectativas de los estudiantes, y se puede hacer de una manera muy diversa para que sea estimulante.
– ¿Cuáles son las claves de la cooperación con el mundo del trabajo?
– El año pasado, con el telón de fondo de la crisis internacional, la UdelaR firmó un acuerdo con el PIT-CNT para facilitar la formación de trabajadores. Se hicieron algunas experiencias, pero lo que quedó sembrado fue la semilla para que podamos desarrollar programas de educación permanente y otros, de repente vinculados a Uruguay Estudia. En el ámbito laboral hay muchos estudiantes que se desvincularon y muchos a los que incluso les queda poco para recibirse. Hay cosas que podrá hacer la UdelaR en asociación, por ejemplo, con los gremios, y hay otras que habrá que promover a nivel institucional nacional, porque tiene que haber políticas de estímulo a las empresas para que el lugar de trabajo sea un ámbito educativo, y las empresas públicas -que están llenas de profesionales universitarios y técnicos formados por las propias empresas-, puedan formar a las personas que allí trabajan.
– ¿Cómo se resuelven eventuales conflictos con la normativa?
– En 2009 el Consejo Directivo Central fue recibiendo un paquete de medidas que tienden a crear una nueva normativa y a facilitar todos estos procesos, entre ellos la curricularización de la Extensión. A mitad de año celebramos dos talleres grandes para debatir sobre este tema. El gran logro fue que la UdelaR reconoce que la Extensión tiene que ser parte de la formación de los estudiantes, y cruzar todas las actividades universitarias. En un segundo escalón hay una serie de normas de diferente tipo que apuntan a estos grandes objetivos que hemos enumerado. Por ejemplo, que la segunda semana de febrero haya un período común de inscripciones. Parece una cuestión menor, pero atrás de eso está la posibilidad de una buena promoción de las actividades universitarias.
– ¿Por qué hasta ahora los períodos eran distintos?
– Porque por tradición cada Servicio fue haciendo las cosas por su lado y porque faltaba una visión de conjunto de la Universidad. Siempre decimos: sin homogeneizar la UdelaR, pero unificando criterios. La resolución dice bien claro que si los servicios quieren empezar antes, terminar después o abrir dos o tres períodos lo pueden hacer, pero hay un momento del año que es común para todos. Una segunda norma tiene que ver con la fecha de inicio en marzo, que no será posible aplicar aun porque algunos servicios tienen dificultades para hacerlo. Una tercera, aunque más trabajosa, será llegar a una semestralización de todas las actividades universitarias, porque atrás de esto van las facilidades para el gran objetivo que es la flexibilización curricular, que el estudiante pueda transitar libremente sin perder un año o un semestre.
– A fin de año tuvieron repercusión las iniciativas de permitir el ingreso condicional con una previa -cuando existe la posibilidad de rendirla en abril en el período especial que ofrece Secundaria-, y la posibilidad de cruzar carreras universitarias independientemente del bachillerato aprobado.
– La formación ya no se mide por los contenidos temáticos sino por la formación en sí. Por supuesto que Secundaria también está eliminando los bachilleratos profesionales y encaminándose hacia bachilleratos por áreas del conocimiento, que tienen componentes comunes, optativos y, si se quiere, selectivos de cada una. Esto vino de la mano de la creación en la UdelaR de los Ciclos Iniciales Optativos (CIO), destinados a quienes tienen una vocación por una determinada área pero no saben exactamente qué hacer, o tienen dudas porque realmente no conocen toda la oferta universitaria, o no se sienten suficientemente fuertes para encarar estudios universitarios. Este año empezamos con dos del área de Ciencia y Tecnología en Salto y en la Región Este, y uno del área Social en la Región Este. Estos ya están definidos pero inmediatamente vamos a convocar a los Servicios para establecer cuáles son los elementos complementarios que necesitaría cada una de las carreras para que puedan ingresar estudiantes que cursaron otro bachillerato. Esta flexibilización en el ingreso se acompaña por el hecho de que todo estudiante que complete un año en la UdelaR tiene libertad para cursar cualquier carrera universitaria sin exigencia de bachillerato ni siquiera por área, ni ciclos introductorios, etc. Todas estas resoluciones en realidad son el aperitivo porque van a estar incorporadas dentro de la Ordenanza de Estudios de Grado.