En algunas escuelas rurales el comedor constituye el “plato fuerte del día” de la mayoría de los niños

En algunas escuelas rurales el comedor constituye  el “plato fuerte del día” de la mayoría  de los niños
Una realidad dispar se da en las escuelas rurales beneficiadas por la Asociación Española de Socorros Mutuos con libros, materiales pedagógicos y prendas de vestir. Muchos maestros se sacrifican en viajes diarios tempraneros y muchos niños tienen su “comida fuerte del día” en el comedor escolar. Algunas están “cortas de espacio” y en otra “boyan los gurises en los amplios salones”. Unas están en obra y otras necesitan más apoyo para sus actividades diarias. Todas agradecen las generosas donaciones materiales y el intercambio cultural. Sin duda que el ejemplo de “La Española” pone, al menos una vez al año, el tema a la vista de la gente de la ciudad, porque los niños y las familias de esos pagos todos los días construyen su propio camino.
LA ÚNICA COMIDA DEL DÍA
La escuela 17 de Pueblo Lluberas cuenta con 80 niños. Tiene 4 maestros, 2 profesores (uno de Educación Física y otro de Danzas Folclóricas), una cocinera y una auxiliar de servicio. Marisela Pereira, la directora (interina), explicó a EL PUEBLO que “los niños son todos del pueblo y concurren a clases desde el nivel inicial hasta 6º año”.
La maestra de inicial es del pueblo y el resto son de Salto. La escuela es categorizada A.PR.EN.D.E.R (Atención Prioritaria en Entornos con Dificultades Estructurales Relativas), “porque tiene un índice muy alto de repetición”, nos dijo Pereira. La escuela funciona en el horario de 8:30 a 12:15, e incluye desayuno y almuerzo.
Alfredo Sosa es el “profe” de Educación Física, es de Salto y hace 3 años que trabaja en la escuela. En diálogo con EL PUEBLO explicó que “para los niños es toda una novedad los trabajos que realizan” dos días a la semana en el aspecto de su materia. “Los niños son diferentes a los de la ciudad porque no tienen los medios. Muchas de las actividades hechas en la ciudad no motivan a los chiquilines, pero para los de esta escuela es todo nuevo y están esperando”.
Para Sosa “el contexto socio cultural de los niños es crítico, provenientes de familias integradas por peones de campos, desocupados, en donde en muchos casos la comida escolar es la única que tienen en el día”.
LOS GURISES “BOYAN”
La escuela 19 de Colonia Lavalleja (rumbo a pueblo Las Flores) cuenta con 63 niños, desde el nivel inicial hasta 6º año. El centro tiene cien años y un edificio “enorme” al decir de su director Carlos Palladino, que podría albergar a más de 250 alumnos. “Los gurises boyan” agregó. Además “hay una casa habitación para los maestros con 4 habitaciones, 2 cocinas, 2 living comedor, 2 baños”. Cuenta con 5 hectáreas de superficie, una cancha de fútbol y una plaza de juegos infantiles. Son 4 maestros, 2 auxiliares y 1 cocinera. “De lunes a viernes prácticamente los maestros viven acá porque tenemos todas las comodidades” dijo el director. La mayoría de los escolares vienen de sus hogares, lejanos a unos 5 kilómetros del centro. La mayoría viene a pie (“este año nadie viaja a caballo) y muchas veces los días de lluvia no concurren porque hay alcantarillas que no dan paso. El horario escolar es de 10 a 15.
“ANONADADA”
La escuela 106 de Pueblo Ferreira cuenta con 13 niños (al inicio del año eran 17). Es “unidocente” ya que es solo Liliana Menoni la maestra a cargo, que cuenta con el “invalorable apoyo de la auxiliar de servicio”. “Estoy anonada porque nunca habíamos recibido tanta gente en la Escuela” fueron las emocionadas palabras de la maestra cuando llegaron directivos de la Asociación Española de Socorros Mutuos al centro educativo. Menoni hace 5 años que está en la escuela y al momento de describir el funcionamiento del centro explicó que algunos vecinos colaboran con la carne para el comedor, que constituye “el plato fuerte de la mayoría de los niños”.
EN MOVIMIENTO
La escuela 18 de Pueblo Lavalleja cuenta con 154 niños en dos turnos. Son seis maestros de educación común, dos de inicial, una secretaria y la directora. Hay dos cocineras y muchos colaboradores de la Comisión Fomento. Dos maestras viajan desde Artigas. Hasta el 1º de febrero pasado funcionó como Centro de Educación Integrado (CEI) que incluía además de la Escuela el liceo, que se separó y tiene su espacio propio. Igualmente hasta fin de año funcionan clases del liceo en el local escolar. Su directora, Cecilia Azambuja, viaja todos los días desde Salto a las 5:30 horas y regresa a las 19, y explicó a EL PUEBLO que está el proyecto de que a partir de julio pueda trabajarse en “horario extendido, desde las 10 a las 17 horas”. A través de convenios con Primaria y con el municipio se han realizado reformas y ampliaciones al local.

Una realidad dispar se da en las escuelas rurales beneficiadas por la Asociación Española de Socorros Mutuos con libros, materiales pedagógicos y prendas de vestir. Muchos maestros se sacrifican en viajes diarios tempraneros y muchos niños tienen su “comida fuerte del día” en el comedor escolar. Algunas están “cortas de espacio” y en otra “boyan los gurises en los amplios salones”. Unas están en obra y otras necesitan más apoyo para sus actividades diarias. Todas agradecen las generosas donaciones materiales y el intercambio cultural. Sin duda que el ejemplo de “La Española” pone, al menos una vez al año, el tema a la vista de la gente de la ciudad, porque los niños y las familias de esos pagos todos los días construyen su propio camino.

LA ÚNICA COMIDA DEL DÍA

La escuela 17 de Pueblo Lluberas cuenta con 80 niños. Tiene 4 maestros, 2 profesores (uno de Educación Física y otro de Danzas Folclóricas), una cocinera y una auxiliar de servicio. Marisela Pereira, la directora (interina), explicó a EL PUEBLO que “los niños son todos del pueblo y concurren a clases desde el nivel inicial hasta 6º año”.

La maestra de inicial es del pueblo y el resto son de Salto. La escuela es categorizada A.PR.EN.D.E.R (Atención Prioritaria en Entornos con Dificultades Estructurales Relativas), “porque tiene un índice muy alto de repetición”, nos dijo Pereira. La escuela funciona en el horario de 8:30 a 12:15, e incluye desayuno y almuerzo.

Alfredo Sosa es el “profe” de Educación Física, es de Salto y hace 3 años que trabaja en la escuela. En diálogo con EL PUEBLO explicó que “para los niños es toda una novedad los trabajos que realizan” dos días a la semana en el aspecto de su materia. “Los niños son diferentes a los de la ciudad porque no tienen los medios. Muchas de las actividades hechas en la ciudad no motivan a los chiquilines, pero para los de esta escuela es todo nuevo y están esperando”.

Para Sosa “el contexto socio cultural de los niños es crítico, provenientes de familias integradas por peones de campos, desocupados, en donde en muchos casos la comida escolar es la única que tienen en el día”.

LOS GURISES “BOYAN”

La escuela 19 de Colonia Lavalleja (rumbo a pueblo Las Flores) cuenta con 63 niños, desde el nivel inicial hasta 6º año. El centro tiene cien años y un edificio “enorme” al decir de su director Carlos Palladino, que podría albergar a más de 250 alumnos. “Los gurises boyan” agregó. Además “hay una casa habitación para los maestros con 4 habitaciones, 2 cocinas, 2 living comedor, 2 baños”. Cuenta con 5 hectáreas de superficie, una cancha de fútbol y una plaza de juegos infantiles. Son 4 maestros, 2 auxiliares y 1 cocinera. “De lunes a viernes prácticamente los maestros viven acá porque tenemos todas las comodidades” dijo el director. La mayoría de los escolares vienen de sus hogares, lejanos a unos 5 kilómetros del centro. La mayoría viene a pie (“este año nadie viaja a caballo) y muchas veces los días de lluvia no concurren porque hay alcantarillas que no dan paso. El horario escolar es de 10 a 15.

“ANONADADA”

La escuela 106 de Pueblo Ferreira cuenta con 13 niños (al inicio del año eran 17). Es “unidocente” ya que es solo Liliana Menoni la maestra a cargo, que cuenta con el “invalorable apoyo de la auxiliar de servicio”. “Estoy anonada porque nunca habíamos recibido tanta gente en la Escuela” fueron las emocionadas palabras de la maestra cuando llegaron directivos de la Asociación Española de Socorros Mutuos al centro educativo. Menoni hace 5 años que está en la escuela y al momento de describir el funcionamiento del centro explicó que algunos vecinos colaboran con la carne para el comedor, que constituye “el plato fuerte de la mayoría de los niños”.

EN MOVIMIENTO

La escuela 18 de Pueblo Lavalleja cuenta con 154 niños en dos turnos. Son seis maestros de educación común, dos de inicial, una secretaria y la directora. Hay dos cocineras y muchos colaboradores de la Comisión Fomento. Dos maestras viajan desde Artigas. Hasta el 1º de febrero pasado funcionó como Centro de Educación Integrado (CEI) que incluía además de la Escuela el liceo, que se separó y tiene su espacio propio. Igualmente hasta fin de año funcionan clases del liceo en el local escolar. Su directora, Cecilia Azambuja, viaja todos los días desde Salto a las 5:30 horas y regresa a las 19, y explicó a EL PUEBLO que está el proyecto de que a partir de julio pueda trabajarse en “horario extendido, desde las 10 a las 17 horas”. A través de convenios con Primaria y con el municipio se han realizado reformas y ampliaciones al local.







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