En Salto se presentan casos de Bullying: educadores, maestros y técnicos trabajan para abordarlos a tiempo

El pasado 31 de mayo se desarrolló una jornada taller sobre herramientas para el abordaje del Bullying. De la misma, organizada por el IPRU (Instituto de Promoción Económico  Social del Uruguay) y por la Dirección Nacional de Gestión Territorial del Ministerio de Desarrollo Social (MIDES), participaron educadores, maestros y referentes de centros infantiles y juveniles formales y no formales de nuestra ciudad. Estuvo a cargo de los psicólogos Sandra Ancel y Edgardo Bruzonni (actual director del Colegio y Liceo Sagrada Familia). Se planteó la realidad de este fenómeno, presente ya en centros de Salto, y se compartieron experiencias y posibles salidas a esta problemática.
FORMA DE VIOLENCIA
Para Ancel el Bullying es “una forma de violencia que se da en el ámbito escolar liceal”. Es visto como “un fenómeno que nació en los años ’70 en Noruega. Se trata de una conducta de persecución física y psicológica contra un alumno que es víctima de repetidos ataques situándola en una posición de la que difícilmente puede salir por sus propios medios”.
El Acoso escolar es una especie de tortura, metódica y sistemática, en la que el agresor sume a la víctima, con el silencio, la complicidad y la complicidad de otros compañeros.
CARACTERÍSTICAS
En el bullying hay maltrato físico (golpes, puñetazos), verbal (poner sobrenombres), exclusión social y ciber hostigamiento. Estas cosas pasan desapercibidas a los ojos de los adultos, “pero si hablamos con los chicos de la clase ellos saben que está pasando” aseguró la psicóloga. Bruzzoni, por otro lado, destacó la denominada “ley del silencio” que se establece entre el agresor, los espectadores y el agredido, de boca de cuales no “sale una palabra”. Otras características son la repetición en el tiempo y el desequilibrio de fuerzas, por la que el hostigado es débil e indefenso y el hostigador poderoso e intimidante. Se genera un sufrimiento en la víctima que lo hace faltar a la escuela, entre otras cosas. Este fenómeno se observa en todas las edades y niveles socioeconómicos. Al decir de Bruzzoni “no es verdad que se dé en los niveles socioeconómicos más bajos, se da en todos lados y niveles: en colegios, escuelas”. Para Ancel el Bullying es un “fenómeno grupal del que participa el hostigador, la víctima y los espectadores” y este aspecto hay que tenerlo en cuenta “a la hora de trabajar en el abordaje desde el rol de maestros, educadores y docentes”.
EN EL LUGAR
DEL OTRO
Generalmente en la persona del acosador la empatía con el otro brilla por su ausencia, “no puede ponerse en el lugar del otro” y “responsabiliza a la víctima”. Elige al que no va a defenderse y tiene el control sobre la víctima. La psicóloga explicó que “en la vida real los hostigadores son los denominados “matoncitos” pero también ocupan ese lugar los “más inteligentes de la clase”. En el caso de hostigadoras se ejerce más la exclusión social, “que destroza mucho más que los golpes físicos”. Ejemplo de esto es la no invitación a actividades grupales.  Las situaciones de Bullying se suelen dar “en los recreos, en los pasillos, en los baños y en las aulas”. El hostigado o víctima suele ser un niño inseguro, ansioso, tímido, que está atento principalmente de las cosas negativas, triste y que queda siempre como excluido. Normalmente las víctimas no piden ayuda por miedo a las represalias  porque “si abren la boca la quedan”. Por eso es muy importante que “estas situaciones sean detectadas desde el adulto para ver la forma de abordarlas de alguna manera” al decir de Bruzzoni, porque “el chico no va a venir a decirnos”.
CASOS EN SALTO
Los participantes en el taller compartieron algunos casos presentes en escuelas y centros juveniles de la ciudad, que detectaron este fenómeno desde los niveles iniciales, donde se ha trabajado de manera puntual. También se compartió la experiencia de algunos adolescentes considerados “lideres negativos” en donde ha sido difícil encontrar una persona concreta como “hostigadora”. EL PUEBLO no publica los nombres de los centros en cuestión por un tema de protección del trabajo que en ellos se desarrolla.
POSIBLES SALIDAS
Respecto de la prevención y actuación sobre el tema los profesionales propusieron la necesaria intervención de los adultos, escuchar, trabajar con la víctima y no culpabilizar. Hay que captar los códigos que manejan los chiquilines y no aceptar la violencia como forma de resolver los conflictos que se planteen. Se destacó al papel fundamental de la familia en “detectar conductas anormales en el chico y de estar pendiente de las actividades que desarrolla. Cuando se detecta un caso de Bullying la familia debe ayudar a la escuela para resolver el problema de inmediato, apoyar emocionalmente al niño, permanecer en calma, solicitar que se investigue la situación, entre otras propuestas”.
Tipos
Físico: empujones, patadas, agresiones con objetos. Es más frecuente en Primaria que en Secundaria.
Verbal: insultos, menosprecios en público, resaltar defectos físicos. Es el más habitual.
Psicológico: minan la autoestima del individuo y fomentan su sensación de temor.
Social: pretende aislar al joven del resto del grupo y compañeros
Indicadores de
acoso escolar
ACOSADO: ausentismo frecuente; descenso en rendimiento; apatía, abatimiento, tristeza; el alumno no es escogido para trabajos en grupos; viene con golpes o heridas del recreo; se pone nervioso al participar en clase; murmullos, risas por lo bajo, cuando el alumno entra en clase o contesta a una pregunta
AGRESOR: es recriminado más de una vez por peleas con sus iguales; prepotente y dominante con hermanos, amigos y compañeros; falta al cumplimiento de las normas, se burla de sus iguales; ausencia de empatía con el sufrimiento de los demás; habla despectivamente de algún chico de su clase.

El pasado 31 de mayo se desarrolló una jornada taller sobre herramientas para el abordaje del Bullying. De la misma, organizada por el IPRU (Instituto de Promoción Económico  Social del Uruguay) y por la Dirección Nacional de Gestión Territorial del Ministerio de Desarrollo Social (MIDES), participaron educadores, maestros y referentes de centros infantiles y juveniles formales y no formales de nuestra ciudad. Estuvo a cargo de los psicólogos Sandra Ancel y Edgardo Bruzonni (actual director del Colegio y Liceo Sagrada Familia). Se planteó la realidad de este fenómeno, presente ya en centros de Salto, y se compartieron experiencias y posibles salidas a esta problemática.

FORMA DE VIOLENCIA

Para Ancel el Bullying es “una forma de violencia que se da en el ámbito escolar liceal”. Es visto como “un fenómeno que nació en los años ’70 en Noruega. Se trata de una conducta de persecución física y psicológica contra un alumno que es víctima de repetidos ataques situándola en una posición de la que difícilmente puede salir por sus propios medios”.

El Acoso escolar es una especie de tortura, metódica y sistemática, en la que el agresor sume a la víctima, con el silencio, la complicidad y la complicidad de otros compañeros.

CARACTERÍSTICAS

En el bullying hay maltrato físico (golpes, puñetazos), verbal (poner sobrenombres), exclusión social y ciber hostigamiento. Estas cosas pasan desapercibidas a los ojos de los adultos, “pero si hablamos con los chicos de la clase ellos saben que está pasando” aseguró la psicóloga. Bruzzoni, por otro lado, destacó la denominada “ley del silencio” que se establece entre el agresor, los espectadores y el agredido, de boca de cuales no “sale una palabra”. Otras características son la repetición en el tiempo y el desequilibrio de fuerzas, por la que el hostigado es débil e indefenso y el hostigador poderoso e intimidante. Se genera un sufrimiento en la víctima que lo hace faltar a la escuela, entre otras cosas. Este fenómeno se observa en todas las edades y niveles socioeconómicos. Al decir de Bruzzoni “no es verdad que se dé en los niveles socioeconómicos más bajos, se da en todos lados y niveles: en colegios, escuelas”. Para Ancel el Bullying es un “fenómeno grupal del que participa el hostigador, la víctima y los espectadores” y este aspecto hay que tenerlo en cuenta “a la hora de trabajar en el abordaje desde el rol de maestros, educadores y docentes”.

EN EL LUGAR

DEL OTRO

Generalmente en la persona del acosador la empatía con el otro brilla por su ausencia, “no puede ponerse en el lugar del otro” y “responsabiliza a la víctima”. Elige al que no va a defenderse y tiene el control sobre la víctima. La psicóloga explicó que “en la vida real los hostigadores son los denominados “matoncitos” pero también ocupan ese lugar los “más inteligentes de la clase”. En el caso de hostigadoras se ejerce más la exclusión social, “que destroza mucho más que los golpes físicos”. Ejemplo de esto es la no invitación a actividades grupales.  Las situaciones de Bullying se suelen dar “en los recreos, en los pasillos, en los baños y en las aulas”. El hostigado o víctima suele ser un niño inseguro, ansioso, tímido, que está atento principalmente de las cosas negativas, triste y que queda siempre como excluido. Normalmente las víctimas no piden ayuda por miedo a las represalias  porque “si abren la boca la quedan”. Por eso es muy importante que “estas situaciones sean detectadas desde el adulto para ver la forma de abordarlas de alguna manera” al decir de Bruzzoni, porque “el chico no va a venir a decirnos”.

CASOS EN SALTO

Los participantes en el taller compartieron algunos casos presentes en escuelas y centros juveniles de la ciudad, que detectaron este fenómeno desde los niveles iniciales, donde se ha trabajado de manera puntual. También se compartió la experiencia de algunos adolescentes considerados “lideres negativos” en donde ha sido difícil encontrar una persona concreta como “hostigadora”. EL PUEBLO no publica los nombres de los centros en cuestión por un tema de protección del trabajo que en ellos se desarrolla.

POSIBLES SALIDAS

Respecto de la prevención y actuación sobre el tema los profesionales propusieron la necesaria intervención de los adultos, escuchar, trabajar con la víctima y no culpabilizar. Hay que captar los códigos que manejan los chiquilines y no aceptar la violencia como forma de resolver los conflictos que se planteen. Se destacó al papel fundamental de la familia en “detectar conductas anormales en el chico y de estar pendiente de las actividades que desarrolla. Cuando se detecta un caso de Bullying la familia debe ayudar a la escuela para resolver el problema de inmediato, apoyar emocionalmente al niño, permanecer en calma, solicitar que se investigue la situación, entre otras propuestas”.

Tipos

Físico: empujones, patadas, agresiones con objetos. Es más frecuente en Primaria que en Secundaria.

Verbal: insultos, menosprecios en público, resaltar defectos físicos. Es el más habitual.

Psicológico: minan la autoestima del individuo y fomentan su sensación de temor.

Social: pretende aislar al joven del resto del grupo y compañeros

Indicadores de

acoso escolar

ACOSADO: ausentismo frecuente; descenso en rendimiento; apatía, abatimiento, tristeza; el alumno no es escogido para trabajos en grupos; viene con golpes o heridas del recreo; se pone nervioso al participar en clase; murmullos, risas por lo bajo, cuando el alumno entra en clase o contesta a una pregunta

AGRESOR: es recriminado más de una vez por peleas con sus iguales; prepotente y dominante con hermanos, amigos y compañeros; falta al cumplimiento de las normas, se burla de sus iguales; ausencia de empatía con el sufrimiento de los demás; habla despectivamente de algún chico de su clase.