Entre la ley y el delito

Entre la ley y el delito

Una denuncia al pasar por personas “damnificadas” ameritó la inmediata intervención policial en un barrio de la ciudad, lo que los funcionarios no sabían, era que se terminarían encontrando con quienes le ponen límites a sus acciones, los menores, las pedreas y las armas de munición no letal, pero que sí lastiman.

Todo comenzó como un problema entre dos conocidos, que motivados por una situación personal se habían enfrentado y terminaron a golpes de puño en plena calle (Según establece el auto de procesamiento, pero no las declaraciones de los ocupantes del camión que tanto ante la Policía, como en nota publicada por EL PUEBLO, afirmaron que nunca se bajaron del camión).
El problema se agravó por la reacción del menor que arrojó una piedra al camión de la empresa para la cual trabaja su eventual adversario (en referencia a uno de los ocupantes del camión) y le causó la rotura del parabrisas al vehículo, según lo que surgió del auto de procesamiento dictado por el Juez Rundie y de las investigaciones primarias realizada por la Policía, ambos informes oficiales a los que accedió este diario.
El hecho derivó en que los ocupantes del camión denunciaran el caso, dando su versión del hecho. Después vino la actuación de los policías contra el “apedreador” y ahí el complejo desenlace.
Juez y fiscal entendieron que los policías actuantes no procedieron conforme a lo que establece la Ley de Procedimiento Policial para estos casos, y terminaron hiriendo a un adolescente que repelió la actuación con piedras. La denuncia del joven junto a su madre, terminó con una minuciosa actuación policial que le brindó informes al juez y este entendió que se cometió un delito de lesiones personales y no fue un intento de detener a un menor que habría cometido una infracción.
Los funcionarios terminaron presos y el joven en su casa. De los jóvenes del camión ya no se habla y esto generó un quiebre en la opinión pública donde hay “buenos y malos”, o peor aún “ganadores y perdedores”.
Para tener más información sobre el tema que causó estos hechos que se transformaron en debate social y que motivan la convocatoria de una marcha de la Policía y de quienes les apoyan contra la delincuencia, EL PUEBLO accedió al auto de procesamiento, a un informe interno de la Policía, a la palabra de los dos sindicatos policiales que existen en nuestro departamento y a saber qué dice la ley de procedimiento policial para estos casos. Mientras tanto, la discusión en la calle, sigue vigente.

Una denuncia que cambió todo y que terminó dejando
a los efectivos policiales como los que fueron a agredir

En su informe interno, la Policía recibe la denuncia del menor como válida y determina la actuación de la Policía Científica que hasta llegó a incautar el arma utilizada en ese procedimiento para determinar científicamente si la misma fue disparada y a qué distancia.
Cuando los funcionarios policiales todavía hablaban con pesar del procesamiento de sus dos camaradas, entendiendo que la justicia había “errado con su dictamen” y que el mensaje que daba era “contra la fuerza policial”, los informes internos dejaban entrever que la situación no era tan así.
En este caso, EL PUEBLO pudo acceder a un informe de 9 páginas que resume las declaraciones iniciales de los protagonistas del hecho y que termina con la detención y remisión de los dos funcionarios policiales ante el juzgado penal.
EL INFORME
Entre las cinco y media y las seis de la tarde del pasado viernes 26 de agosto, dos funcionarios policiales llegaron hasta la Seccional Tercera donde labraron acta de un procedimiento. Allí dijeron que cuando circulaban por la avenida Catalina Harriague de Castaños con dirección al sur, recibieron la denuncia de tres personas que se desplazaban en el camión de una empresa de transporte, los que les manifestó que un desconocido los había apedreado rompiéndole el parabrisas delantero del vehículo.
Los efectivos fueron entonces hasta el cruce de Juan H. Paiva y Andes y declararon que al ser divisados por un grupo de individuos, comenzaron a ser apedreados en forma masiva lanzándoles un cascote que impactó en el parabrisas trasero del móvil causándole la rotura total al mismo.
Los policías dijeron que “ante esta situación de agresión y al verse en inferioridad numérica uno de los funcionarios efectuó un disparo intimidatorio con el fin de dispersar a un grupo de hombres que se encontraban apedreándolos, los que se fugaron hacia una casa de la calle Andes al 1100, por lo cual los funcionarios se retiraron del lugar”.
LA DENUNCIA
Pero horas más tarde llegó hasta la Seccional Tercera junto a su madre, un adolescente de 17 años de edad, el cual se encontraba lesionado y quería formular una denuncia. El joven, dijo que ese día, sobre las cinco y media de la tarde se encontraba en la esquina de su casa, en Juan H. Paiva y Andes, con un “compañero, cuando ve pasar un camión con tres personas adentro, uno de los cuales vive a dos cuadras del lugar, con quien ya se conocían de antes y habían tenido ‘problemas’. Dijo que este, al cabo de unos minutos “se bajó del camión y se tomaron a golpes de puño, integrándose al problema los otros ocupantes del camión, por lo cual se retiraron del lugar”.
El adolescente de 17 años le dijo a la Policía que tras retirarse los del camión, llegó un móvil con dos funcionarios policiales y que uno de ellos actuó de manera “amenazante” y que si bien este “lo llamó, él se negó a ir hasta donde estaba el móvil escondiéndose en su casa”. El adolescente declaró que el Policía “primero lo apuntó con el arma de reglamento”, luego “lo insultó” y tras esto “sacó la escopeta del móvil y le tiró seis balines de goma, impactando varios de ellos en su espalda mientras él estaba escondido adentro de su casa para evitar que lo lastimaran”, por lo cual presentó en la seccional un certificado médico que corrobora las lesiones que tenía en su cuerpo y junto a su madre “hicieron entrega de los cartuchos de los balines que habrían caído en la puerta de su casa”.
El menor declaró además ante los funcionarios de la Seccional Tercera de Policía que el otro efectivo policial que estaba en el patrullero y que a la postre también resultara procesado, “estuvo al lado del policía que disparó en todo momento” sin accionar para evitar riesgos.
El joven terminó reconociendo ser el autor de las pedreas contra el camión de la empresa de transporte y dijo que había cometido tal agresión en “respuesta a sus ocupantes quienes habían ido a buscarlo para pelear con él”, aunque dijo “desconocer la entidad del daño causado al vehículo”.
ACTUACIONES
Tras la denuncia de este adolescente que compareció en la sede policial algunas horas después del caso junto a su madre, la situación cambió radicalmente, y de haber sido los policías víctimas de una acción hostil por parte de un grupo de individuos, pasaron a ser sospechosos de haber cometido un acto de violencia.
Los funcionarios policiales le informaron del asunto al Juez Letrado Penal de Primera Instancia y Adolescente de 4to. Turno, el Dr. Hugo Rundie, quien dispuso que el denunciante fuera visto por el Médico Forense para determinar la entidad de las lesiones recibidas, las que ya habían sido vistas por un médico del Hospital, pero a los efectos de acreditarlas ante el juzgado y que posteriormente a esto fueran indagadas todas las partes, esta vez en la sede judicial.
El diagnóstico del médico forense decía que el adolescente “presenta lesiones en cinco puntos y que tuvieron que colocarle puntos para evitar la continuidad de un sangrado producto de las heridas provocadas por el impacto”.
LA OTRA PARTE
El juez pidió que la Policía que citara a declarar a los funcionarios actuantes y a los testigos del evento, por lo cual uno de ellos, de 32 años de edad, dijo que cuando se desplazaban por la zona recibieron un llamado de parte de tres personas que iban en el camión de una empresa de transporte, quienes “a los gritos, pidieron auxilio ya que habían sido apedreados en Andes y J.H Paiva por parte de varios sujetos”.
Concurrieron al lugar y reconocieron a uno de ellos ya que “era conocido por tener problemas de seguridad y ser hijo de un policía”, dice el informe al que accedió este diario días después del hecho. Y dijeron que “al rato de estar en el lugar intentando realizar el procedimiento, comenzó un apedreo hacia nosotros, rompiendo el parabrisas del móvil e impactando sobre el funcionario una piedra que no lo lastimó por el chaleco, por lo que le pidió a su compañero la escopeta con munición no letal” y según dijo, “efectuó un disparo para disuadirlos, logrando su cometido ya que se retiraron e ingresaron a una casa”.
En tanto, el otro funcionario declaró que “al momento que su compañero efectuó el disparo los agresores se dieron vuelta y se cubrieron y que no recuerda mucho la escena, ya que como los estaban apedreando se retiraron rápido del lugar”, diciendo que “una de las piedras que arrojaron los masculinos dio en el pecho del funcionario que llevaba chaleco antibalas por eso no le hizo nada”.
En tanto, que el Policía presentó denuncia escrita contra el adolescente que lo acusó de efectuarle disparos con el arma y sus acompañantes, por el apedreo que terminó con la rotura del móvil policial y su persona.
Por orden judicial, la Policía Técnica hizo el relevamiento de la escena del hecho a pedido del juez e incautó el arma con la que se hicieron los disparos de munición no letal, con el fin de lograr determinar el momento de los disparos, además de recoger testimonios de los vecinos del lugar que estaban presentes en el lugar al momento de lo ocurrido.

 







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