“Es difícil entender historia occidental sin tener en cuenta el rol de sociedades esotéricas y la masonería en particular”

El pasado viernes 27 de julio, el escritor salteño, Diego Moraes, presentó en la Sala del Consejo Directivo del CENUR – Litoral Norte, su nuevo libro DENOMINADO “Antimasonería”. Ante una importante concurrencia de público, el autor mencionó la relevancia del discurso antimasónico, para entender la historia misma de la Orden, la que data de 300 años. La mesa expositora contó con la presencia del Dr. Adrián Báez, el Lic. en Antropología Martín Gamboa y el Mtro. Jorge De Souza
¿De qué trata específicamente el discurso antimasónico?ANTIMASONERÍA
Bueno. Como lo expliqué en la presentación del libro; la antimasonería tiene como esas dos acepciones. Por un lado, es el nombre que se le atribuye a un montón de prácticas históricas, prácticas en sentido amplio, que puede ser la publicación de un libro; puede ser la fundación de alguna institución, como el famoso Partido Antimasónico que hubo en Estados Unidos; como puede ser la persecución de los miembros de la orden; en fin. En definitiva, se trata de diferentes prácticas que tienen como objetivo la persecución, el ataque, la censura, puntualmente también la crítica contra la masonería, ya sea en términos institucionales, o en términos individuales de algunos masones en particular.
¿Por qué escribir un libro sobre este tema?
¿Por qué escribir sobre el tema? También lo expliqué en la presentación. Entiendo que es bastante difícil comprender algunas cuestiones de la historia contemporánea, sobre todo la historia de occidente, que es la que trato en éste trabajo, la masonería en occidente. Creo que es bastante difícil entender algunas cuestiones de la historia occidental, sin tener en cuenta el rol de algunas sociedades esotéricas y de la masonería en particular. Y, creo también, que es bastante comprender la historia de la masonería, si uno no tiene en cuenta algunas cuestiones de la historia de la antimasonería.
El discurso antimasónico, una de las particularidades que tiene es que nunca nace por generación espontánea, nunca sale porque sí; es muy raro que una expresión antimasónica surja de la nada. Siempre surge de una determinada encrucijada histórica, por determinados motivos; y, el análisis de esos motivos, ayuda a entender, no solamente la práctica antimasónica, sino también, la historia de aquella institución, de aquel objetivo que de alguna manera trata de atacar. Eso es algo que, los historiadores de la masonería han hecho notar con bastante frecuencia; de cómo, muchas veces, la masonería o el estudio de los casos antimasónicos, han ayudado a entender mejor la historia de la masonería, que es una historia bastante complicada, bastante entreverada, donde no abunda la información, y, que, muchas veces, la exposición de estos temas por personas que no pertenecen necesariamente a la fraternidad, ayuda a interpretarla de otra manera.
Un poco el propósito del libro es ese; ofrecer una antología de casos antimasónicos a lo largo de la historia, pero, también, hacer un aporte, una contribución a ese debate que, aquí en Uruguay, está bastante en pañales. Es un tema que no se ha tratado con mucha frecuencia, pero de los que hay elementos de sobra primero, como para empezar a investigar.
¿Cuál considera que pueda ser la o las causas de la apertura que ha tenido en los últimos tiempos la Masonería?
A ver. No sé si hay una razón única. Pero hay algunas cosas que podrían explicarlo. Lo primero que hay que tener en cuenta, es que esta apertura de la masonería uruguaya en términos contemporáneos, no hace otra cosa que poner a tono el discurso masónico, con lo que ocurre en otras partes del mundo. Aquí en Uruguay tenemos la tendencia a creer que la masonería es toda una cosa sola, cuando, en realidad, estamos hablando de un campo muy diverso, con asociaciones y personalidades muy diversas y con vida propia. Además, en otros lugares, la masonería no se practica como se practica en Uruguay. Nosotros tenemos una de las masonerías más herméticas y cerradas del mundo; históricamente fue así. Es difícil encontrar en alguna otra parte, una masonería tan cerrada como la de Uruguay. Basta ir a Buenos Aires, para darse cuenta de que allí, las personas confiesan su condición masónica, sin ningún problema; ponen, por ejemplo, en sus referencias personales en el currículum, que son masones, publican fotos en las redes sociales con sus mandiles y collarines, sin ningún miramiento. En Brasil, en las fiestas de aniversario de la masonería, desfilan por las calles. Entonces; un poco la apertura de la masonería en Uruguay, no obedece necesariamente a una decisión interna, sino que, es un aggiornamento a otras prácticas de otras partes del mundo. Eso por un lado.
Por otro; tiene que ver un poco con la fuerza de las circunstancias. Desde fines del siglo XX hasta ahora, por el auge de los medios electrónicos, hay una difusión de materiales masónicos, como no lo hubo nunca antes en la historia. Cualquier persona puede cliquear algunos términos de búsqueda en internet, y encontrará rituales, organigramas institucionales, sumado a que todas las masonerías del mundo tienen sus propias páginas web, personería jurídica, constituciones avaladas por la ley, y con autoridades reconocidas legalmente. Por lo tanto, ante la fuerza de esas circunstancias, ante un mundo que cada vez tiene más información, ¿tiene sentido continuar encerrándonos y no salir, de alguna manera, a manifestar algún posicionamiento, aunque más no sea de forma permanente, sino para algunos casos puntuales? Yo creo que, de alguna manera, la masonería uruguaya está hoy, está en ese debate que es si seguir con ese hermetismo y secretismo cerrado sin comunicación institucional con el resto del mundo, o, nos aggiornamos a las fuerzas de la circunstancia, y tratamos de acomodar, con la prudencia del caso, nuestro relato, ante la fuerza de los hechos.







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