“Es mi cable a tierra cuando necesito andar por el mundo por temas de trabajo voy, pero siempre vuelvo”

“Es mi cable a tierra cuando necesito andar por el  mundo por temas de trabajo voy, pero siempre vuelvo”

Preparando nuevos desafíos y creando desde la chacra del Hipódromo, Pablo Godoy Estel habló con EL PUEBLO

El perro ladraba en la portera blanca de la chacra. Anunciaba quien llegaba y eso motivaba que la dueña de casa, responsable del vivero que está al fondo de la misma, saliera a atender. El cielo amenazaba y anunciaba que pronto la lluvia se haría sentir. Pero en ese lugar lo que se respiraba era tranquilidad absoluta, en el ambiente, en el clima que se veía como algo hasta lejano y sin preocupaciones, y ese ambiente, es el que favorece que allí mismo, bajo sus árboles se consiga un trabajo que requiere concentración, creatividad y riesgo. Porque se hace para el mundo.
“¡Pablo, te buscan!”, le dijo la hermana a Pablo Godoy Estel. Allí viven su hermana y su madre. El productor audiovisual y cineasta recibió a EL PUEBLO en su casa. En ese mismo momento, en plena tarde de sábado, estaba debajo de uno de los frondosos árboles del destacado parque que tiene en su chacra, sentado en un juego de patio muy original, hecho con asientos de cubiertas de automóvil, así como también sus respaldos, lo que denota una elaboración que requirió creatividad y originalidad, tanto como sus trabajos en la pantalla.
Godoy fue recientemente entrevistado por EL PUEBLO al ser parte de la producción del documental español, Frágil Equilibrio, que hace una semana obtuvo el máximo galardón del cine de habla hispana, el Premio Goya.
“Estoy armando las invitaciones y todo lo que requiere la organización de la presentación del documental que se hará en Montevideo el 16 de febrero, lo tuvimos que adelantar 4 días y vendrá Guillermo García López que es el director del filme y estará José Mujica allí también, va a ser un evento con invitados especiales, y estoy en eso con Marina (García López, hermana del director del documental pero que vive en Montevideo), porque además estamos coordinando las cosas con Madrid y allá hay cuatro horas más”, comentó a este diario mientras nos sentamos a charlar al sonido de los truenos que anunciaban el aguacero.
Pablo Godoy Estel ya nos contó que estuvo muchos años en el exterior, que trabajó 9 años en el festival Sundance que dirige Robet Redford donde aprendió mucho de mucha gente. Al ingreso como voluntario y luego cumplió todos los roles, viviendo experiencias con estrellas del cine y aprendiendo de productores que hacían del cine una magia.
MUCHA COSA
En su mano tenía el celular y no dejaba de mirarlo. “Así trabajo”, dice y sonríe. “Mientras tenga Internet puedo hacer de todo, entonces a veces trabajo sentado acá en esta mesa y a veces me corro un poquito más allá, pero siempre de esta forma, con mucha tranquilidad y paz”, dijo.
Y comentó que “hoy en día ser productor es algo muy amplio, porque hay quienes controlan a los actores que estén en hora y cumplan con su rol, otro que se dedica a que no se gaste más de lo que se previó para no tener inconvenientes, productores ejecutivos que se dedican solamente a los temas financieros y en mi caso, haría un poco de cada cosa, y más en producciones chicas como esta, la del documental, ahí tenés que hacer de todo, desde lo creativo, hasta lo financiero, diseño de estrategia y de todo un poco”.
Contó que después que hacen una película la misma tiene costos que deben prever. “Mandar una película a un festival cuesta entre 30 y 120 dólares, lo que no quiere decir que te la acepten, solamente para recibirla y si la exhiben te piden banners, posters y todos elementos de publicidad de la película, circuitos de cine y otras cosas. En el caso de Frágil Equilibrio nosotros además tuvimos el plus de que la misma ganó el Festival de Valladolid, entonces ese dinero fue utilizado para eso y luego vino todo lo demás”, narró.
También contó que para asistir a los festivales el dinero debe salir de sus bolsillos. “A presentarla en Holanda fui con los otros productores y llegar allá también tiene sus costos. Hay festivales que te pagan el pasaje, pero en el caso del Goya tenía la invitación hecha y no fui por varias razones, no solo económicas, pero sí, en caso de ir, el costo de todo era mío y no lo hacen porque la política es que el hecho que estés allí te va a ayudar muchísimo para que se vea tu película en cualquier parte”, añadió.
Vestido con camiseta negra, bermudas jeans y sandalias, Godoy Estel comentó cómo es su trabajo. “Con la película Frágil Equilibrio por ejemplo, trabajamos mucho con Skype, y allí sacábamos mucho el tema de los costos, las imágenes, y en un caso me mandan una versión muy extendida, entre los productores y el director con una editora asociada la fueron depurando hasta dejarla en lo que está. A mi me la pasan y yo sentado con el cuadernito voy anotando el ángulo, las tomas, las imágenes y un sinfín de cosas, y allá doy mi opinión, esto es muy democrático, pero la visión del director es lo que prima. Si él entiende que tal cosa tiene que ir, va y así va marchando el trabajo hasta que bueno, ahí está el producto”, subrayó.
LO QUE QUIEREN VER
Godoy Estel no se anima a afirmar cómo es trabajar como productor en Uruguay porque “estuve 16 años en el exterior y cuando vine, ya lo hice con trabajo para el exterior, entonces no puedo afirmar una cosa u otra. No conozco el medio en realidad y no es porque no quiera, sino que ya vine y a los pocos meses estaba trabajando en la película de Palestina con Susan Youseff y bueno, así se dieron las cosas”.
Dijo que por otro lado, las expectativas que tiene la gente sobre cómo debe andar vestido o producido alguien que se dedica a la producción audiovisual o al mundo del cine a esos niveles, es algo que “la propia gente se inventa en su cabeza y es lo que precisa ver, lo que quiere ver, por más que lo que venden es lo que ellos mismos compran”.
En ese aspecto, comentó que “un día fui al supermercado que voy siempre acá en Salto y estaba conversando con un cajero con el que nos conocemos y me dice ‘tanto tiempo que no venías por acá’. Y le dije lo que pasa que estaba en Holanda. Pero fue con naturalidad porque había ido a la presentación de Frágil Equilibrio allá, y no conté toda la historia, solo que fui a ese país. Y el tipo me mira y me dice: “andá, mirá si vos (y hace gesto de cómo estaba vestido) vas a ir a Holanda”. Y bueno, por eso la gente compra lo que quiere comprar. A mi no me interesa, pero hay un mundo que impone ciertas cosas que no son en la realidad pero que la gente necesita ver para vivir ese cuento de hadas, necesita comprarlo, pero no es tan así y lo puedo decir con propiedad porque lo viví de cerca en Estados Unidos viendo a muchos famosos muy de cerca”.
Godoy Estel es admirador de Arthur Cohn, un productor suizo a quien conoce personalmente y de quien dice que es “un trabajador incansable, tiene 90 años y sigue produciendo cine, es impresionante ya que ha ganado 9 premios Oscar. Y cuando estoy muy perdido le escribo y me contesta con una naturalidad increíble”, dice.
Ahora prepara otra película con Susan Youssef, con la misma que hizo la película Habibi y con la cual ganaron el Festival de Cine de Venecia y el de Toronto, película en la cual Pablo Godoy Estel aparece en los créditos como productor, trabajando muchas veces desde la tranquilidad de su casa. “Es mi cable a tierra, me siento muy bien acá, estoy en casa con mi familia, en mi lugar donde nací y me crié, cuando quiero o necesito andar por el mundo por temas de trabajo voy, pero siempre vuelvo”, concluyó cuando ya estaba goteando.







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