Escuela Agraria de UTU en Salto atiende estudiantes del norte del país y espera más alumnos para el 2013

Una nueva posibilidad de estudiar y aprender la enseñanza agraria está latente en Salto. Se trata de la Escuela Agraria de UTU, ubicada a pocos kilómetros de la represa de Salto Grande, que trabaja con un sistema de alternancia y que cuenta con importantes actividades curriculares para los estudiantes del ciclo básico con vocación por esa rama de la enseñanza.
En un predio de 14 hectáreas, con un internado mixto, con estudiantes de Salto, Artigas, Paysandú y Tacuarembó, un grupo de 32 docentes, con profesionales cumpliendo el rol de instructores y un equipo de dirección comprometido con el crecimiento del lugar, reciben a 42 alumnos que realizan las actividades curriculares y las tareas de campo, trabajando en el cultivo y la producción de alimentos, con el cual sustentan el funcionamiento del comedor del lugar y también lo comercializan para beneficio de la Escuela.
La nueva apuesta hacia la enseñanza agraria genera una transformación de los establecimientos públicos que apuestan a esta área del conocimiento, que ahora buscan captar estudiantes, como en este caso, a partir de los 12 años de edad, para instruirse en las tareas de campo y adquirir educación relacionada con ese aspecto.
En una recorrida por la remozada Escuela Agraria de UTU de nuestro departamento, junto a la directora Marisa Carpanessi y a los instructores el técnico agrario Luis Alberto García y el licenciado Carlos Cabrera, EL PUEBLO visitó las instalaciones del lugar para conocer la realidad de un centro educativo que apuesta al futuro.
TODO EL DÍA
Las clases son de 8 a 20 horas, manteniendo ocupado a los estudiantes en las asignaturas curriculares comunes del Ciclo Básico, además de las específicas de la especialización agraria.
Los estudiantes pasan una semana en el lugar en régimen de internado, con horarios concretos, ajustándose normas básicas de convivencia y de utilización de los dormitorios, de los baños y el comedor, y luego regresan a sus casas donde permanecen durante la semana siguiente y así trasladan a sus hogares lo aprendido en la escuela.
Los estudiantes a su vez, realizan visitas a los productores de la zona, al vivero municipal y a distintos lugares con la finalidad de profundizar el aprendizaje. Entre los más de 40 alumnos con los que cuenta el centro de enseñanza hay 15 estudiantes que vienen desde Paysandú, ya que la Escuela Agraria local tiene cupos para más estudiantes, además de 4 alumnos que llegan desde Colonia Palma (Artigas) y un grupo de alumnos que con mucho esfuerzo llega desde la localidad de Buricayupí del Paraje Paso de los Carros, del departamento de Tacua-rembó.
Conformando entre todos los grupos de estudiantes que van desde el primer año hasta el tercero del ciclo básico de la educación media profesional de UTU. “Pese a todos somos una escuela chica que aún no ha tenido mucha inserción en el medio. La mayoría de los salteños que son alumnos de nuestra escuela, no son hijos de chacareros, sino jóvenes de distintos barrios de Salto, para lo cual tenemos transporte que los trae hasta acá”, dice la directora, la profesora Marisa Carpanessi.
Las plantaciones de frutas y hortalizas son uno de los principales productos con los cuales cuenta la escuela para el consumo diario. Además de elaborar jugo de naranja que es destinado al local central de UTU en Montevideo. Tienen dos vacas lecheras, criadero de cerdos y piensan incorporar gallinas “todo pensando además en la alimentación de los estudiantes”, comentó Carpanessi.
Asimismo, reciben el apoyo del Ejército Nacional, ya que los efectivos de la Brigada de Infantería local les elaboran el pan que consumen en el comedor, para lo cual cuentan con una cocina en satisfactorio estado de higiene, donde hay funcionarios que se dedican a elaborar los alimentos del día.
Si bien la reglamentación para el cumplimiento de las tareas es “rigurosa”, dejan entrever que el internado es el “corazón de la escuela” y por esa razón, en los momentos libres les permiten a los adolescentes llevar a cabo actividades recreativas y deportivas.
Mientras EL PUEBLO recorría las instalaciones con los encargados del lugar, un grupo de estudiantes de primer año habían culminado una clase de inglés, y habían salido a realizar actividades en el campo, como el riego de los cultivos, el trabajo con la elaboración de plantines de alimentos y controlando el espacio donde se lleva a cabo el criadero de cerdos.
Este año empezaron las clases entre el 2 marzo y los primeros días de mayo, pero la directora y el equipo de funcionarios y docentes esperan contar con más estudiantes el año próximo, ya que se trata de una oportunidad excelente para el aprendizaje de la enseñanza agraria.

Una nueva posibilidad de estudiar y aprender la enseñanza agraria está latente en Salto. Se trata de la Escuela Agraria de UTU, ubicada a pocos kilómetros de la represa de Salto Grande, que trabaja con un sistema de alternancia y que cuenta con importantes actividades curriculares para los estudiantes del ciclo básico con vocación por esa rama de la enseñanza.

En un predio de 14 hectáreas, con un internado mixto, con estudiantes de Salto, Artigas, Paysandú y Tacuarembó, un grupo de 32 docentes, con profesionales cumpliendo el rol de instructores y un equipo de dirección comprometido con el crecimiento del lugar, reciben a 42 alumnos que realizan las actividades curriculares y las tareas de campo, trabajando en el cultivo y la producción de alimentos, con el cual sustentan el funcionamiento del comedor del lugar y también lo comercializan para beneficio de la Escuela.

La nueva apuesta hacia la enseñanza agraria genera una transformación de los establecimientos públicos que apuestan a esta área del conocimiento, que ahora buscan captar estudiantes, como en este caso, a partir de los 12 años de edad, para instruirse en las tareas de campo y adquirir educación relacionada con ese aspecto.

En una recorrida por la remozada Escuela Agraria de UTU de nuestro departamento, junto a la directora Marisa Carpanessi y a los instructores el técnico agrario Luis Alberto García y el licenciado Carlos Cabrera, EL PUEBLO visitó las instalaciones del lugar para conocer la realidad de un centro educativo que apuesta al futuro.

TODO EL DÍA

Las clases son de 8 a 20 horas, manteniendo ocupado a los estudiantes en las asignaturas curriculares comunes del Ciclo Básico, además de las específicas de la especialización agraria.

Los estudiantes pasan una semana en el lugar en régimen de internado, con horarios concretos, ajustándose normas básicas de convivencia y de utilización de los dormitorios, de los baños y el comedor, y luego regresan a sus casas donde permanecen durante la semana siguiente y así trasladan a sus hogares lo aprendido en la escuela.

Los estudiantes a su vez, realizan visitas a los productores de la zona, al vivero municipal y a distintos lugares con la finalidad de profundizar el aprendizaje. Entre los más de 40 alumnos con los que cuenta el centro de enseñanza hay 15 estudiantes que vienen desde Paysandú, ya que la Escuela Agraria local tiene cupos para más estudiantes, además de 4 alumnos que llegan desde Colonia Palma (Artigas) y un grupo de alumnos que con mucho esfuerzo llega desde la localidad de Buricayupí del Paraje Paso de los Carros, del departamento de Tacua-rembó.

Conformando entre todos los grupos de estudiantes que van desde el primer año hasta el tercero del ciclo básico de la educación media profesional de UTU. “Pese a todos somos una escuela chica que aún no ha tenido mucha inserción en el medio. La mayoría de los salteños que son alumnos de nuestra escuela, no son hijos de chacareros, sino jóvenes de distintos barrios de Salto, para lo cual tenemos transporte que los trae hasta acá”, dice la directora, la profesora Marisa Carpanessi.

Las plantaciones de frutas y hortalizas son uno de los principales productos con los cuales cuenta la escuela para el consumo diario. Además de elaborar jugo de naranja que es destinado al local central de UTU en Montevideo. Tienen dos vacas lecheras, criadero de cerdos y piensan incorporar gallinas “todo pensando además en la alimentación de los estudiantes”, comentó Carpanessi.

Asimismo, reciben el apoyo del Ejército Nacional, ya que los efectivos de la Brigada de Infantería local les elaboran el pan que consumen en el comedor, para lo cual cuentan con una cocina en satisfactorio estado de higiene, donde hay funcionarios que se dedican a elaborar los alimentos del día.

Si bien la reglamentación para el cumplimiento de las tareas es “rigurosa”, dejan entrever que el internado es el “corazón de la escuela” y por esa razón, en los momentos libres les permiten a los adolescentes llevar a cabo actividades recreativas y deportivas.

Mientras EL PUEBLO recorría las instalaciones con los encargados del lugar, un grupo de estudiantes de primer año habían culminado una clase de inglés, y habían salido a realizar actividades en el campo, como el riego de los cultivos, el trabajo con la elaboración de plantines de alimentos y controlando el espacio donde se lleva a cabo el criadero de cerdos.

Este año empezaron las clases entre el 2 marzo y los primeros días de mayo, pero la directora y el equipo de funcionarios y docentes esperan contar con más estudiantes el año próximo, ya que se trata de una oportunidad excelente para el aprendizaje de la enseñanza agraria.







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