Espionaje de EEUU: inquietud por personalidad y el modo de trabajo de Cristina Kirchner

Los secretos de la diplomacia norteamericana

La Secretaría de Estado norteamericana ha mostrado una gran curiosidad por conocer la personalidad de la presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner (CFK) y la manera de trabajar de lo que en la mayoría de los telegramas de su Embajada en Buenos Aires se denomina “pareja gobernante” (ruling couple) o Primera Pareja (First Couple), es decir, la propia presidenta y su marido, el recientemente fallecido Néstor Kirchner.

El Departamento de Estado solicitó un informe sobre el reparto de trabajo entre los Kirchner y sobre el manejo del estrés por parte de la presidenta. Los diplomáticos estadounidenses hablaban siempre de la “pareja dirigente” o de la “First Couple”. Quejas de la presidenta por no recibir de Washington el mismo trato que Brasil, pese a la firme postura de Argentina respecto a Irán. Las relaciones con la Administración Bush fueron mucho mejores que con Obama.

La presidenta ofreció colaborar con Estados Unidos en Bolivia. “El intento de viaje para reponer a Zelaya en Honduras demuestra la ineptitud de los Kirchner para la política exterior”, opina la embajada.

Esa curiosidad llevó a la Oficina de Operaciones de Inteligencia del Departamento de Estado  a no darse por satisfecha con las opiniones recogidas durante las múltiples visitas de políticos que pasan sistemáticamente por la Embajada norteamericana para explicar su análisis de la situación interna del país, y a pedir un perfil más específico. El 31 de diciembre de 2009, EEUU envía un telegrama en el que anuncia que está preparando un “perfil” de Cristina Fernández y se solicita información escrita sobre “su estado mental y salud”, “su visión política” y “su forma de trabajo”.

Un telegrama anterior (22 de marzo de 2009) recoge el agradecimiento de la División de Biografías de la Oficina de Enlace de Inteligencia del mismo Departamento de Estado por los datos que le ha enviado la Embajada en Buenos Aires sobre “la relación de Taiana (Jorge Taiana, entonces ministro de Asuntos Exteriores argentino) con los Montoneros e información adicional sobre su supuesta participación en el atentado con bomba contra un bar en julio de 1975″. En el mismo párrafo, los funcionarios de EEUU muestran su contento por haber recibido datos sobre los “varios nietos de Taiana” y la habilidad del ministro para hacer chistes y aligerar reuniones tensas.

Una visita poco afortunada

La demanda de información sobre la personalidad de Cristina Fernández se produjo poco después de la visita del nuevo secretario de Estado adjunto para América, Arturo Valenzuela, a Buenos Aires (15 de diciembre de 2009), que se desarrolló de forma poco afortunada. Un despacho de la embajada, supervisado por el propio Valenzuela, califica en duros términos al Gobierno argentino por “su intolerancia a la hora de recibir críticas”. Valenzuela había provocado un gran revuelo en la prensa argentina, y una dura reacción del Gobierno de CFK, al hacer públicas las quejas de las empresas norteamericanas por la falta de seguridad jurídica que percibían en Argentina.

Quince días después, la Oficina de Operaciones de Inteligencia, una de las muchas con que cuenta el Departamento de Estado, envía un telegrama “secreto” en el que se explica que la Secretaría de Estado quiere analizar “la dinámica interpersonal en el tándem gubernamental”. “Tenemos un conocimiento más sólido sobre el estilo y la personalidad de Néstor Kirchner que sobre Cristina Fernández de Kirchner, y nos gustaría ampliar la visión sobre la personalidad de CFK”.

La solicitud de “perfiles” de este tipo es considerado muy frecuente dentro de las actividades del Departamento de Estado de EEUU y de la diplomacia norteamericana.

El estado mental de Cristina Fernández

En este caso concreto, se envían tres grupos de preguntas. El primero, bajo el epígrafe “Mental state and health” (Estado mental y salud), dice así: “¿Cómo controla Cristina Fernández de Kirchner sus nervios y su ansiedad? ¿Cómo afecta el estrés a su conducta con sus asesores y/o en su proceso de toma de decisiones? ¿Qué medidas toma CFK o sus asesores para ayudarla a manejar el estrés? ¿Toma alguna medicación? ¿En qué circunstancias controla ella mejor el estrés? ¿Cómo le afectan las emociones en su proceso de toma de decisiones y cómo baja la tensión cuando está angustiada? ¿Qué tal está Néstor Kirchner de su enfermedad gastrointestinal? ¿Le sigue molestando? ¿Toma medicación? Es bien conocido su temperamento, ¿ha demostrado mayor tendencia a oscilar entre extremos emocionales? ¿Cuáles son los objetivos más comunes de la furia de Néstor Kirchner?”.

El segundo y tercer grupo de preguntas trata sobre la tendencia de CFK a mantener visiones estratégicas o si prefiere las tácticas, si se mueve en términos matizados y si comparte la visión política de confrontación de Néstor Kirchner o si intenta moderar el duro estilo de su marido. Finalmente, la Secretaría de Estado se interesa sobre la manera en la que Cristina Fernández de Kirchner y su esposo se dividen la agenda. “¿En qué materias toma CFK las decisiones y cuáles deja a Néstor Kirchner?”, interroga el documento.

Los telegramas intercambiados entre la Embajada en Buenos Aires y la Secretaría de Estado muestran las buenas relaciones que llegaron a mantener Néstor Kirchner y la presidenta con la Administración de George Bush y su secretario de Estado adjunto para Asuntos de América, Thomas Shannon, y la difícil comunicación que existió, al menos hasta marzo-abril de este año, con la Administración de Obama y, sobre todo, con Arturo Valenzuela.







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