Establecen puestos de vacunación contra la fiebre amarilla en Salto y Rivera como puntos fronterizos

Enmarcado en un proyecto de políticas de salud, en términos de  descentralización, funcionarán en breve en Salto y Rivera, por primera dos puestos de vacunación contra la fiebre amarilla.
Sobre el particular EL PUEBLO dialogó con el Director Adjunto de la División de Epidemiología, Dr. Mario Vilar, quien explicó los detalles de la iniciativa.
La vacuna está autorizada por la OMS (Organización Mundial de la Salud) y ofrece una inmunidad total ante la posibilidad de contraer la enfermedad.
Los focos se encuentran en los lugares selváticos y la letalidad es del 50 por ciento, una vez contraída la afección.
La decisión de instalar puestos de vacunación contra la fiebre amarilla en otras zonas que no fuera la capital del país, forma parte de una política de descentralización que se está llevando a cabo por parte del Ministerio de Salud Pública.
Esta vacuna se registra en el certificado internacional de vacunación.
La misma tiene carácter especial por la importancia que reviste a nivel mundial.
“No es una vacuna habitual, común, sino que en el caso de nuestro país solamente se administra a viajeros” – indicó el jerarca.
Afortunadamente en el Uruguay no se registran casos de fiebre amarilla.
Con respecto a los riesgos de contraer la enfermedad, el médico aclaró que es muy importante tener en claro para no generar una alarma – que esta vacuna es exclusivamente para suministrársela a viajeros, porque  la fiebre amarilla es una enfermedad que en estos momentos en el mundo se da solamente en áreas selváticas o boscosas muy importantes.
No se trata de una enfermedad que se manifiesta a nivel urbano, sino que es de carácter selvático.
¿Por qué razón? Porque la fiebre amarilla necesita dos cosas; por un lado un reservorio que es siempre una especie de mono.
Por otro actúa el vector, un mosquito que es de un género diferente a los que se encuentran en el hábitat de nuestro país.
El vector pertenece al género de los haemagogus.
De allí que la vacuna previene a quienes transitan por las zonas donde esta enfermedad existe.
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LA FIEBRE AMARILLA
¿ES CONTAGIOSA?
Solamente se contagia a través de la picadura el mosquito. No es una enfermedad que se transmita de persona a persona.
Por esa razón, la persona infectada no va a contagiar a otra con el virus y la vacuna se administra solamente a viajeros.
En el proceso de descentralización, para que la persona no tenga que trasladarse hasta Montevideo a vacunarse, es que se ha decidido instalar esos dos puestos en zonas que la afluencia de viajantes es notoria.
Se han recabado datos mediante la Dirección Nacional de Migraciones y se sabe que tanto en Salto como Rivera son puntos donde transita mucha gente.
Para las protección de estas personas, se da la oportunidad de tener un centro de vacunación más cercano.
Las regiones vulnerables son las selváticas, como por ejemplo de Argentina y Brasil (en el Estado de Río Grande do Sul han existido algunos focos en forma aislada).
En años anteriores también se manifestaron focos en la frontera de Brasil con Argentina.
Ello llevó a que las autoridades sanitarias argentinas hayan vacunado en la zona de las provincias del norte (sobre todo en la región fronteriza con Paraguay).
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LA VACUNA
Es de alta seguridad e inmuniza a la persona en una sola dosis que la protege por diez años.
Es la única vacuna que posee obligatoriedad a nivel mundial por la Organización Mundial de la Salud de ser registrada en el Certificado Internacional de Vacunación.
Como toda vacuna siempre tiene contraindicaciones. En este caso la capacidad inmunitaria es muy buena pero  tiene determinados reparos para ser administrada en algunos casos.
Pues es una vacuna a virus – virus atenuados.
Es la misma cepa que provoca la fiebre amarilla a la cual se le ha quitado la capacidad de enfermarse.
No pueden vacunarse por ejemplo las embarazadas o si las personas están cursando una enfermedad o cuadro febril.
Ese tipo de información se podrá recibir del personal encargado de la vacunación que es muy experimentado en el tema.
El grado de virulencia de la fiebre amarilla con relación a la morbi – mortalidad en la persona sin vacunar el riesgo de fallecer después de contraer la enfermedad puede llegar al 50 por ciento (alta letalidad).
Vale decir que la vacuna asegura una  completa inmunidad ante la enfermedad.

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