Falleció el Prof. Dr. “Carlitos” Blanc

Cuando lo conocí en el año 2001 todavía daba clases en el antiguo local de la Regional Norte y el comentario era: dicen que empieza a las 7 de la mañana en punto hablando en clases y que cuando para, le dice a sus alumnos “tienen 7 minutos de recreo y enseguida sigue hablando, a los 7 minutos exactos, no te da tiempo a nada. No deja tomar mate en clase (lo que era un escándalo y un atrevimiento de su parte hacia nosotros) y además es súper exigente”.
“¿Quién es?” pregunté junto a otros compañeros de la generación 99 para saber la identidad del profesor de la cátedra de Derecho Comercial I y II (Asignaturas de 3º y 4º año de la Facultad de Derecho): Carlos Blanc, me dijeron. Es abogado del BROU en Montevideo. Bueno, pensé, tan malo no puede ser. Era un docente riguroso, buen profesor y mantenía una distancia óptima con nosotros, sus alumnos.
Al año siguiente, en plena crisis del 2002, con la Regional Norte en plena huelga al igual que toda la Universidad estatal y que el país entero en esa época, donde todo estaba paralizado, con Gabriel Duarte y Alejandro Domostoj, además de una barra enorme como Alfonsina González y mucha más gente que ahora a todos no recuerdo, había que hacer la Semana Académica de Derecho Comercial, porque así nos habíamos comprometido a principios de ese año sin saber lo que se venía después y la cosa tenía que salir.
Y salió con muchas ganas, con mucho esfuerzo y con muchas anécdotas, como la de juntarnos todos los estudiantes para rendirle tributo a la ciencia jurídica en tiempos donde las leyes eran lo que menos se cumplían en el país, ya que los saqueos financieros estaban a la orden del día y el gobierno de la época le había metido mano a la Universidad para financiar bancos que después terminaron cerrando.
Pero en esa juntada de gurises de múltiples partidos, se había sumado el profesor Blanc, quien el día del Congreso, de fina estampa como era su imagen, cuando nos vio cuidando los detalles para que sus colegas se sintieran agasajados, hasta se ofreció a barrer el lugar. En la noche, en la fiesta del congreso en el desaparecido pub Willow frente a Plaza Artigas (hoy heladería Grido) nos acompañó y supimos ver que se sintió feliz, por vernos a todos juntos celebrando nuestras diferencias en tiempos donde la risa no era algo visible. Después las cosas cambiaron, tomábamos mates con él en cada clase, recreo, pasillo, charla, asado y compartimos nuestros pensares políticos universitarios y hasta en coyunturas específicas, también las afinidades político partidarias. El día de su despedida en el Aula Magna me vio en la puerta y me dijo con su voz suave y educada, “no me olvidé de vos” y mencionó mi nombre en un discurso donde de lo que no quedaron dudas, era que se había convertido a lo largo de su carrera docente en el Grado 5 de los más queridos y recordados profesores que nuestra universidad pudo dar en su existencia.
Hoy lo recuerdo como siempre, como la última vez que lo vi, estacionando su camioneta de color blanco frente al Palacio de Oficinas Públicas, si bien tenía muy presente que había sido mi profesor, no me salió otra cosa que un fuerte ¡Carlitos! porque el profesor Blanc, era eso para nosotros, un compañero, el compañero Carlitos.
Q.E.P.D. Carlitos Blanc y ¡hasta siempre!
Hugo Lemos