Falleció Jorge da Costa Leites, el paisajista

Ya no andará por las calles aquel hombre de paso elegante y gabardina beige, que parecía siempre ir mirando hacia el horizonte. Ha muerto ayer Jorge da Costa Leites Correa, el paisajista salteño que recorrió el mundo y desde hace algún tiempo había vuelto a residir en este, su lugar. Fue el suyo un espíritu absolutamente inclinado al arte, de una muy fina sensibilidad. Delicado, amable, proclive al diálogo, así recordaremos a quien conocimos al hacerle entrevistas sobre sus proyectos paisajísticos. Tuvo una sólida formación que fue adquiriendo tanto aquí como en otros países donde también vivió: Argentina, Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Italia. Casi toda su vida transcurrió en el extranjero.24991353_1784839214883422_6822282826654410939_n
En el período de gobierno anterior trabajó para la Intendencia de Salto y, quizás como todo amante del arte que debe enfrentarse al mundo oficinesco y burocrático, terminó cansado e insatisfecho. Soñó para Salto muchas obras, mejoramiento y construcción de jardines públicos; muy poco sin embargo pudo concretar, lamentablemente.
Alguna vez dijo al conversar con EL PUEBLO: “El paisajismo no es exclusivamente para gente de alto poder adquisitivo. Desde el momento en que un jardín se planifica, se va a ver el lugar y se conforma un plano de plantas sobre el cual después se trabaja con la distribución de plantas de acuerdo a los perfumes, formas, colores y altura. Se hace un relevamiento fotográfico del lugar y a posteriori se hace una labor de estudio. Con esta información se elabora un anteproyecto. Los jardines tienen que ser un lugar de paz, por ello se tiene en cuenta hasta el más minucioso detalle. Hay jardines que son hiper coloridos; no son justamente los espacios más tranquilos, en cambio ámbitos medianamente monocromáticos, donde las plantas florecen en diversas épocas del año, resultan apacibles. El jardín de una casa es un espacio más de disfrute donde debe primar la armonía y la estética”.
Su madre también fue el gran amor de su vida. Ella falleció hace pocos meses. Ahora partió él, seguramente ambos, han de reencontrarse en un bello jardín, donde reina la paz.
J.P.