Familias y adolescentes del medio rural de Salto perciben que el consumo de alcohol comienza a los 10 años

Si bien aún falta tabular los datos definitivos de una investigación de campo elaborada por ASSE y la Facultad de Psicología, la percepción que tienen los adolescentes y las familias sobre el consumo de alcohol en la zona rural de Salto es que se empieza a beber a los 10 años y en buena medida por la falta de consejos, de comunicación y el estilo de vida, entre otros. Si bien se percibe que el consumo es distinto al que se da en la ciudad, se dijo que “la cercanía con la frontera facilita el acceso a la bebida alcohólica”.  Los mismos adolescentes manifestaron que “no hablan con ningún referente sobre el consumo de alcohol y no les interesa hacerlo”; y las familias plantean como estrategia de abordaje del tema “educar a los padres”. EL PUEBLO esboza algunos aspectos sustanciales de la investigación presentada el pasado 25 de junio por el Equipo de Salud Mental de la Administración de Servicios de Salud del Estado (ASSE) en conjunto con la Universidad de la República. El mismo se denomina “Prevención del consumo de alcohol con adolescentes y sus familias en el medio rural del departamento de Salto”.
¿QUÉ COMPORTAMIENTOS AFECTAN LA SALUD?
Los adolescentes y las familias respondieron en general que dichos comportamientos son el maltrato entre adultos, violencia familiar, accidentes de tránsito vinculado al consumo de alcohol, rivalidad entre los pueblos, violencia en la calle, fútbol y bailes, y el consumo de alcohol vinculado a las repercusiones en el ámbito laboral. Puntualmente algunas familias indicaron que las “corridas en motos las hacen alcoholizados. Es un problema, porque retiran las motos pero los padres las pasan a levantar después y vuelve el mismo problema”. A su vez la falta de actividad de las mujeres es preocupante.
A PARTIR DE LOS 10 AÑOS
¿A qué edad empieza el consumo?:  Los adolescentes perciben que se da entre los 12 y los 16 años y las familias entienden que se da entre los 10 y los 14 años.
¿Cuáles son los motivos del consumo?: Los adolescentes entienden que los motivos son: la rebeldía, diversión, vicio; “porque otros toman”, “para probar“, “para no ser diferentes”, “pasar el rato”, “cuando están mal y se sacan la rabia”. Las familias por su lado perciben que los motivos son: la falta de consejos, diversión, ocio, falta de comunicación entre padres e hijos, falta de límites y porque otros toman; “las juntas”, el estilo de vida, la falta de actividades, venta de bebida alcohólica a menores, “porque se incentivan entre ellos a tomar, sino tomás no sos valiente”, cuando van a  bailar toman más, tienen libertad de consumir”.
LA FRONTERA FACIL
¿Existen diferencias entre lo que se consume en el medio rural y en la ciudad?: Los adolescentes expresan que sí, porque en la ciudad hay más cosas para hacer “y no pensás en tomar”. Se manifestó que “la cercanía con la frontera facilita el acceso a la bebida alcohólica”. Para las familias el consumo en la zona rural es mayor en proporción a la cantidad de población.
FALTAN REFERENTES
Los adolescentes expresaron que no hablan con ningún referente sobre el consumo de alcohol y no les interesa hacerlo. Suelen hablar del tema entre pares, con hermanos, agregando “hay más confianza con amigos  que con los padres, no sabés cómo van a reaccionar”. Las familias por su lado consideran como estrategia “educar a los padres”. A nivel comunitario en algunos pueblos la Policía trató de establecer horarios para que los adolescentes no estén en la calle hasta tarde, pero no funcionó. Se manifestó que era necesario un policía comunitario para controlar el consumo en los almacenes.
VULNERABILIDAD DE
LA FAMILIA RURAL
Los encargados del estudio son el Dr. Bartolomé Cabrera (coordinador), las psicólogas Nis Díaz (referente técnica), Georgina Pitteta y Leticia Hirigoyen (residentes) y la estudiante Gabriela Becker (practicante de Psicología). Se explicó que es un proyecto que aún no está terminado pero en el que hay algunos datos. Se eligieron 3 pueblos: Colonia Lavalleja, Pueblo Fernández y Belén. Se eligió trabajar en el medio rural por la vulnerabilidad de sus familias, debido a la restricción y deterioro de servicios como educación, vivienda, trabajo y salud. Además el consumo de alcohol, si bien no resulta adictivo, sí es altamente problemático en la población adolescente.
CONOCER PRÁCTICAS
Y SABERES
El estudio, utilizando la metodología de grupos focales y entrevistas a informantes claves, contó con una buena participación de los adolescentes y las familias que opinaron sobre la percepción del consumo. Con ello se procuró conocer las prácticas y saberes de los jóvenes y sus familias de las zonas rurales, informar y motivar a los jóvenes y sus familiares con respecto al consumo y promover el análisis crítico de los problemas individuales y sociales derivados del consumo de alcohol. De esa manera se buscó identificar factores de riesgo y protección que incrementen o reduzcan la probabilidad del consumo de alcohol en los adolescentes.

Si bien aún falta tabular los datos definitivos de una investigación de campo elaborada por ASSE y la Facultad de Psicología, la percepción que tienen los adolescentes y las familias sobre el consumo de alcohol en la zona rural de Salto es que se empieza a beber a los 10 años y en buena medida por la falta de consejos, de comunicación y el estilo de vida, entre otros. Si bien se percibe que el consumo es distinto al que se da en la ciudad, se dijo que “la cercanía con la frontera facilita el acceso a la bebida alcohólica”.  Los mismos adolescentes manifestaron que “no hablan con ningún referente sobre el consumo de alcohol y no les interesa hacerlo”; y las familias plantean como estrategia de abordaje del tema “educar a los padres”. EL PUEBLO esboza algunos aspectos sustanciales de la investigación presentada el pasado 25 de junio por el Equipo de Salud Mental de la Administración de Servicios de Salud del Estado (ASSE) en conjunto con la Universidad de la República. El mismo se denomina “Prevención del consumo de alcohol con adolescentes y sus familias en el medio rural del departamento de Salto”.

¿QUÉ COMPORTAMIENTOS AFECTAN LA SALUD?

Los adolescentes y las familias respondieron en general que dichos comportamientos son el maltrato entre adultos, violencia familiar, accidentes de tránsito vinculado al consumo de alcohol, rivalidad entre los pueblos, violencia en la calle, fútbol y bailes, y el consumo de alcohol vinculado a las repercusiones en el ámbito laboral. Puntualmente algunas familias indicaron que las “corridas en motos las hacen alcoholizados. Es un problema, porque retiran las motos pero los padres las pasan a levantar después y vuelve el mismo problema”. A su vez la falta de actividad de las mujeres es preocupante.

A PARTIR DE LOS 10 AÑOS

¿A qué edad empieza el consumo?:  Los adolescentes perciben que se da entre los 12 y los 16 años y las familias entienden que se da entre los 10 y los 14 años.

¿Cuáles son los motivos del consumo?: Los adolescentes entienden que los motivos son: la rebeldía, diversión, vicio; “porque otros toman”, “para probar“, “para no ser diferentes”, “pasar el rato”, “cuando están mal y se sacan la rabia”. Las familias por su lado perciben que los motivos son: la falta de consejos, diversión, ocio, falta de comunicación entre padres e hijos, falta de límites y porque otros toman; “las juntas”, el estilo de vida, la falta de actividades, venta de bebida alcohólica a menores, “porque se incentivan entre ellos a tomar, sino tomás no sos valiente”, cuando van a  bailar toman más, tienen libertad de consumir”.

LA FRONTERA FACIL

¿Existen diferencias entre lo que se consume en el medio rural y en la ciudad?: Los adolescentes expresan que sí, porque en la ciudad hay más cosas para hacer “y no pensás en tomar”. Se manifestó que “la cercanía con la frontera facilita el acceso a la bebida alcohólica”. Para las familias el consumo en la zona rural es mayor en proporción a la cantidad de población.

FALTAN REFERENTES

Los adolescentes expresaron que no hablan con ningún referente sobre el consumo de alcohol y no les interesa hacerlo. Suelen hablar del tema entre pares, con hermanos, agregando “hay más confianza con amigos  que con los padres, no sabés cómo van a reaccionar”. Las familias por su lado consideran como estrategia “educar a los padres”. A nivel comunitario en algunos pueblos la Policía trató de establecer horarios para que los adolescentes no estén en la calle hasta tarde, pero no funcionó. Se manifestó que era necesario un policía comunitario para controlar el consumo en los almacenes.

VULNERABILIDAD DE

LA FAMILIA RURAL

Los encargados del estudio son el Dr. Bartolomé Cabrera (coordinador), las psicólogas Nis Díaz (referente técnica), Georgina Pitteta y Leticia Hirigoyen (residentes) y la estudiante Gabriela Becker (practicante de Psicología). Se explicó que es un proyecto que aún no está terminado pero en el que hay algunos datos. Se eligieron 3 pueblos: Colonia Lavalleja, Pueblo Fernández y Belén. Se eligió trabajar en el medio rural por la vulnerabilidad de sus familias, debido a la restricción y deterioro de servicios como educación, vivienda, trabajo y salud. Además el consumo de alcohol, si bien no resulta adictivo, sí es altamente problemático en la población adolescente.

CONOCER PRÁCTICAS

Y SABERES

El estudio, utilizando la metodología de grupos focales y entrevistas a informantes claves, contó con una buena participación de los adolescentes y las familias que opinaron sobre la percepción del consumo. Con ello se procuró conocer las prácticas y saberes de los jóvenes y sus familias de las zonas rurales, informar y motivar a los jóvenes y sus familiares con respecto al consumo y promover el análisis crítico de los problemas individuales y sociales derivados del consumo de alcohol. De esa manera se buscó identificar factores de riesgo y protección que incrementen o reduzcan la probabilidad del consumo de alcohol en los adolescentes.