Fausto Carcabelos y Víctor Lima: amigos entrañables se fueron casi al mismo tiempo

Cuatro décadas ya han pasado desde las inexplicables pérdidas de dos figuras muy queridas por la comunidad salteña. A uno, se lo recuerda a través del Teatro de Verano en Parque Harriague, que lleva su nombre, Víctor Lima y otros elementos del ornato público.
Al otro, mediante los reconocimientos que se les hace todos los años a figuras destacadas del quehacer ciudadano; nos referimos a los “Premios Fausto”, un tributo a la memoria de Fausto Carcabelos, ex periodista de EL PUEBLO.
A ambos los unía la amistad y una naturaleza en común… creativos, bohemios y con dudas existenciales que los llevaban a profundizar en los aspectos más insólitos de la vida.
Fausto, con la fascinación que provocaba en aquellos seres que tomaban contacto con él y Víctor con su puñado de versos que se han vuelto emblemáticos del Salto Oriental.
UN RECUERDO IMBORRABLE
La Maestra Gladys Díaz, fue una de las últimas personas que vio con vida a Fausto Carcabelos.
Hoy ya jubilada, recuerda con nitidez aquellas horas trágicas. “recuerdo que para firmar sus artículos usaba varios seudónimos… uno de ellos era “Yimbo”.
Fausto era una persona muy particular… tenía un carisma que atraía a quienes lo conocían. A su vez tenía notables gestos de solidaridad y amabilidad.
Era un ser solitario y noctámbulo… siempre lo encontrábamos en las noches, un gesto en común con Víctor Lima, ambos muy bohemios.
Sé que en su trabajo era muy responsable… lo llegué a conocer y mantener algún diálogo pues tenía amistad con mi hermano Carlos Díaz Abreu, que también fue periodista de EL PUEBLO”.
La docente hizo alusión a la particular columna de Fausto “La Papelera”, con la que logró acuñar muchísimos y fieles lectores. En ese espacio intentaba plasmar las inquietudes de la gente.
Cuarenta años después de aquel fatídico 3 de diciembre Gladys trajo de la memoria los acontecimientos previos a su deceso.
“CON LA EDAD QUE
TENGO NUNCA
APRENDI A NADAR”
“Yo trabajaba en la parte administrativa del Club Remeros y estudiaba magisterio. Esa tarde Fausto llegó a la oficina con el ánimo de hacerse socio…. me sorprendió su visita, pues en un primer momento pensé que buscaba a alguien.
Pagó las tres cuotas juntas que se exigían mientras manifestaba su anhelo de aprender a nadar. Luego le indiqué donde quedaba el vestuario…  preguntó si podía bajar a la playa, porque era un día de calor intenso, le dije que no había ningún inconveniente, pero a esa hora no se encontraba el profesor que enseñaba a nadar… recuerdo que advertí que tuviera cuidado con el sol.
A las siete de la tarde entraba el sereno, don Claudio Bouyssounade y ni bien llegaba se recorría todo el predio del club, porque habitualmente la gente que frecuentaba la playa se olvidada de alguna pertenencia”.
Gladys ya se estaba por retirar cuando apareció el sereno con un bolso en la mano. “Mire… encontré este bolso en la playa y no sé de quien es” – dijo el sereno.
Para poder identificar al dueño del mismo hurgaron en él, encontrando los recibos con el nombre de Fausto… era muy extraño. Al día siguiente, la entrevistada rendía un examen en el Instituto, cuando estaba por salir de su casa, la llaman del Club Remeros mientras llegaban a su casa las compañeras a avisarle que el examen se había suspendido.
En el club se encontró con una revolución… los funcionarios de Prefectura buscaban a Fausto que la noche anterior no había llegado al diario a hacer su sección”.
Pocas horas después encontraron el cuerpo debajo de una planchada de madera donde los pescadores tiraban los aparejos… tal vez donde se había sentado…  posiblemente caminó unos metros en el agua y en algún momento se pinchó el pie con un anzuelo y no pudo salir del agua, ahogándose. Fausto Carcabelos fue muy querido por la comunidad salteña y perteneció a una de las familias tradicionales de la ciudad.
“La Papelera” – “Era una puesta a punto de las noticias y de los temas en que andaba la gente de Salto, así fueran relativos a la cultura, un dolor, preocupación… allí estaba todo”
Gladys también tiene recuerdos de Víctor Lima que en varias oportunidades llegaba al Instituto Magisterial a enseñarles danzas folklóricas.
“Víctor siempre estaba relacionado con los centros culturales de Salto. Era conocido de varios docentes del instituto” – subrayó.

VICTOR LIMA: EL
POETA Y MUSICO
CON ALMA DE RIO

“Aunque vivo en tierra firme,
yo me siento un poco río
si el río camina y canta…
yo también canto y camino”

Víctor Lima, el poeta de Salto se hizo definitivamente canto y camino en el río.
Las estrofas que encabezan esta nota pertenecen a una de las poesías de Víctor Lima y fueron recogidas en extraña intuición en la nota que EL PUEBLO le dedica en su último suplemento de la serie del décimo aniversario, cumplido apenas unos días antes
Allí Víctor Lima contestó tal vez su última entrevista periodística y se obtuvo la fotografía que acompañó a esa nota.
Debe ser sin duda alguna de las últimas del cantor del terruño de hace menos de quince días. Dice la nota .
El hombre… estaba aprisionado por la angustia, atormentado por las drogas que el mismo reconoció tomar en alguna entrevista que hace tiempo le hiciera Fausto Carcabelos.
Extrañas e indudablemente vinculadas entre sí, las muertes de estos dos trovadores de nuestro Salto, de sus hombres y sus cosas dulces y amargas… pequeñas, grandes viejas y futuras de un pueblo salteño enraizado en la América toda, buscadora de amor y libertad.
La carga emocional de la muerte de su madre, por qué no la noticia del trágico accidente de “Yimbo” deben haber acentuado una tragedia que duraba ya demasiado tiempo humano.
Las aguas del río devolvieron ayer el cuerpo… no hubo tiempo de velorio, no hubo casi posibilidad de estar junto al poeta.
La corrupción corpórea inevitable y fatal no respetó su físico e impuso aquí también a las leyes ineluctables.
Pero Víctor Lima queda en el folklore de América, vivo y permanente
Dijo adiós a Salto por el río que es canto y camino…se unió a quienes viven en el ansia de la paz y la bondad  que nos llega aquí en la tierra.
Víctor Lima unido a la tragedia desde siempre concluyó sus días, cuando el apogeo de su canto llegaba a todos lados…. cuando aún están inéditas decenas de composiciones que habrán de ser rescatadas del olvido y transmitidas a las generaciones del futuro.
Víctor Lima cantó, cantó…flor y sencilla humildad seguirán muy vivos… eternamente vivos.