Francia – Alemania, un clásico para abrir los cuartos de final

Francia y Alemania se miden hoy en Río de Janeiro en un clásico cuyo ganador tendrá como premio un puesto en las semifinales del Mundial. Los dos llegan de manera diferente: en el equipo teutón, el entusiasmo del inicio dio paso a la desconfianza, mientras que el conjunto galo recuperó la confianza en el equipo que parecía perdida.

Los cuartos de final del Mundial se abrirán con el duelo entre dos históricos: Francia ante Alemania. El conjunto germano llega al partido lleno de dudas, después de sufrir para deshacerse de Argelia en octavos; al tiempo que Francia ha mostrado uno de los juegos más sólidos del torneo, aunque también tuvo que esperar a los últimos 10 minutos para definir su partido ante Nigeria en la ronda anterior.
El ambiente que rodea a ambos equipos es bien distinto. Después de la decepción de Sudáfrica 2010, en la que fue eliminada en la fase de grupos, Francia recuperó el amor y la confianza en el equipo.
En Alemania, por el contrario, el entusiasmo que despertaba el juego alegre del equipo dirigido por Joachim Löw, inspirado en la España campeona de 2010, ha dado paso a la desconfianza.
Aunque tiene contrato hasta 2016, el técnico germano se juega gran parte de su crédito en Brasil, donde está al frente del equipo por cuarto torneo consecutivo.
Bajo su dirección, el equipo logró el subcampeonato europeo en 2008 y llegó a las semifinales del Mundial 2010 y la Eurocopa 2012, pero la actual generación de jugadores alemanes quiere un título que avale la transformación filosófica y estética del fútbol alemán.
DE MÁS A MENOS
Löw necesita encontrar la fórmula que haga funcionar a un equipo que, tras golear 4-0 a Portugal en el debut, fue de más a menos en el torneo. El alemán podría modificar el dibujo táctico, introducir cambios en el equipo, remodelar la delantera, devolver a Philipp Lahm a la defensa o nada de todo eso.
“Nadie sabe realmente cómo será la alineación. Eso se sabrá sólo el día del partido”, advirtió el atacante André Schürrle, que revitalizó al equipo emergiendo del banco en el partido anterior y podría ser una de las novedades en la alineación ante Francia.
Pocos saben lo que pasa por la cabeza del técnico alemán, quien asegura tener todo “el plan” del partido “en la cabeza”. “Estoy totalmente relajado y afronto el desafío con absoluta confianza”, dijo Löw.
Si Lahm vuelve a la línea de cuatro de la defensa, Sami Khedira y Bastian Schweinsteiger podrían ocupar de nuevo el doble pivote, como en Sudáfrica 2010.
“El gen ganador es importante”, advirtió Löw, en una llamada a los viejos valores competitivos de Alemania, tres veces campeona del mundo y cuatro subcampeona.
“Francia es un rival enorme con grandes jugadores, por lo que la voluntad de llegar a la final, la capacidad de superarse y la fuerza con la que se desea la victoria serán valores decisivos”, añadió.
LOS ANTECEDENTES
Francia y Alemania se enfrentaron en tres Mundiales anteriores. Los galos solo se impusieron en la primera, con un 6-3 en el partido por el tercer y cuarto puesto de Suecia 1958. Después, los germanos infligieron dos duras derrotas a los “bleus” en las semifinales de España 1982 y México 1986.
La primera de ellas todavía se recuerda con amargura en Francia, por dos motivos: porque el portero alemán Harald Schumacher se convirtió en un villano tras su patada brutal a Patrick Battiston (por la que no fue sancionado) y porque los galos desperdiciaron una ventaja de 3-1 en el propio alargue, para terminar perdiendo por penales.
Treinta y dos años después, sin embargo, el seleccionador francés, Didier Deschamps, no quiere oír hablar de revanchas. “La mayoría de los jugadores ni siquiera habían nacido. ¿Qué les voy a contar? Yo tenía sólo 14 años”, comentó el técnico.
La joven selección francesa tiene además muy poco que ver con el equipo liderado entonces por Michel Platini. La finura e imaginación de entonces se transformó ahora en fuerza y eficacia, representada principalmente por la presencia imponente de Paul Pogba en el centro del campo.
“¿Miedo a Alemania? No tenemos miedo de nadie”, respondió Pogba, de 21 años.

Los cuartos de final del Mundial se abrirán con el duelo entre dos históricos: Francia ante Alemania. El conjunto germano llega al partido lleno de dudas, después de sufrir para deshacerse de Argelia en octavos; al tiempo que Francia ha mostrado uno de los juegos más sólidos del torneo, aunque también tuvo que esperar a los últimos 10 minutos para definir su partido ante Nigeria en la ronda anterior.

El ambiente que rodea a ambos equipos es bien distinto. Después de la decepción de Sudáfrica 2010, en la que fue eliminada en la fase de grupos, Francia recuperó el amor y la confianza en el equipo.

En Alemania, por el contrario, el entusiasmo que despertaba el juego alegre del equipo dirigido por Joachim Löw, inspirado en la España campeona de 2010, ha dado paso a la desconfianza.

Aunque tiene contrato hasta 2016, el técnico germano se juega gran parte de su crédito en Brasil, donde está al frente del equipo por cuarto torneo consecutivo.

Bajo su dirección, el equipo logró el subcampeonato europeo en 2008 y llegó a las semifinales del Mundial 2010 y la Eurocopa 2012, pero la actual generación de jugadores alemanes quiere un título que avale la transformación filosófica y estética del fútbol alemán.

DE MÁS A MENOS

Löw necesita encontrar la fórmula que haga funcionar a un equipo que, tras golear 4-0 a Portugal en el debut, fue de más a menos en el torneo. El alemán podría modificar el dibujo táctico, introducir cambios en el equipo, remodelar la delantera, devolver a Philipp Lahm a la defensa o nada de todo eso.

“Nadie sabe realmente cómo será la alineación. Eso se sabrá sólo el día del partido”, advirtió el atacante André Schürrle, que revitalizó al equipo emergiendo del banco en el partido anterior y podría ser una de las novedades en la alineación ante Francia.

Pocos saben lo que pasa por la cabeza del técnico alemán, quien asegura tener todo “el plan” del partido “en la cabeza”. “Estoy totalmente relajado y afronto el desafío con absoluta confianza”, dijo Löw.

Si Lahm vuelve a la línea de cuatro de la defensa, Sami Khedira y Bastian Schweinsteiger podrían ocupar de nuevo el doble pivote, como en Sudáfrica 2010.

“El gen ganador es importante”, advirtió Löw, en una llamada a los viejos valores competitivos de Alemania, tres veces campeona del mundo y cuatro subcampeona.

“Francia es un rival enorme con grandes jugadores, por lo que la voluntad de llegar a la final, la capacidad de superarse y la fuerza con la que se desea la victoria serán valores decisivos”, añadió.

LOS ANTECEDENTES

Francia y Alemania se enfrentaron en tres Mundiales anteriores. Los galos solo se impusieron en la primera, con un 6-3 en el partido por el tercer y cuarto puesto de Suecia 1958. Después, los germanos infligieron dos duras derrotas a los “bleus” en las semifinales de España 1982 y México 1986.

La primera de ellas todavía se recuerda con amargura en Francia, por dos motivos: porque el portero alemán Harald Schumacher se convirtió en un villano tras su patada brutal a Patrick Battiston (por la que no fue sancionado) y porque los galos desperdiciaron una ventaja de 3-1 en el propio alargue, para terminar perdiendo por penales.

Treinta y dos años después, sin embargo, el seleccionador francés, Didier Deschamps, no quiere oír hablar de revanchas. “La mayoría de los jugadores ni siquiera habían nacido. ¿Qué les voy a contar? Yo tenía sólo 14 años”, comentó el técnico.

La joven selección francesa tiene además muy poco que ver con el equipo liderado entonces por Michel Platini. La finura e imaginación de entonces se transformó ahora en fuerza y eficacia, representada principalmente por la presencia imponente de Paul Pogba en el centro del campo.

“¿Miedo a Alemania? No tenemos miedo de nadie”, respondió Pogba, de 21 años.







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