“La cuestión central es la sociedad que estamos construyendo”
La legalización de la comercialización y producción de marihuana ha instalado un debate que no podemos estar ajenos.
Sería bueno que antes de enviar el proyecto de ley al parlamento por parte del Ejecutivo se permita escuchar la opinión de la mayoría de la población que está en contra de esta medida y tiene clara conciencia del cambio cultural que va significar esta medida que va a ser irreversible.
El debate se ha instalado más allá de las opiniones del secretario de Presidencia, al hacer apología del consumo de marihuana.
Cada vez es mayor el espacio que ocupan en los medios de comunicación, periodistas, políticos, hasta jueces, suelen argumentar a favor de la legalización de comercialización y producción, por considerar que la prohibición ha acarreado más problemas que soluciones y que se impone un cambio en la estrategia general.
LOS FUNDAMENTOS DE QUIENES DEFIENDEN LA LEGALIZACIÓN
Una lista de los principales fundamentos que esgrimen suelen incluir los siguientes:
- – La prohibición es la que genera la delincuencia el poder del narcotráfico se reduciría a una mínima expresión si se acaban con las restricciones y se instrumentan mecanismos legales de producción y comercialización.
- – Se pone como ejemplo: El de Estados Unidos, el florecimiento de las mafias dedicadas al comercio clandestino de alcohol durante el imperio de la llamada “ley seca” y su desaparición luego de la abolición de la prohibición.
- Al liberalizar se terminan las mafias. En definitiva, el golpe mortal al narcotráfico se le propina legalizando el comercio de estupefacientes.
- Esto se ha escuchado en estos días, implica una pobre argumentación, que se refiere apenas a un
aspecto de la cuestión como es el del aumento o disminución del delito, cuando en realidad deberíamos enfocar el problema de sí, con la legalización disminuye el consumo, tanto de alcohol en el ejemplo anterior, como de las drogas hoy ilegales si llegara a liberalizarse su comercio. En el caso de Estados Unidos los mafiosos ilegales jamás desaparecieron cuando se abolió la prohibición; pasaron a ser empresarios. Podría decirse, que es mejor tener empresarios que paguen sus impuestos y no delincuentes, pero entonces que no se insista con el argumento de que la legalización termina con la delincuencia; apenas convierte a los delincuentes en gerentes, enseñándoles a vivir civilizadamente, cambiando las escopetas por el management.
- EL CONSUMO DE ALCOHOL
- Desde ese momento el consumo de alcohol ha aumentado exponencialmente y que luego de la legalización, su producción se convirtió en un negocio que no ha cesado de crecer hasta el presente, momento que recluta sus clientes entre menores de edad, según algunas encuestas en nuestro país es a partir de los 12 años que comienzan a beber.
- Para aquellos que opinan que un delito termina con la despenalización, habría que reflexionar si, en una extensión por el absurdo, están sugiriendo que se terminaría con todo tipo de crímenes con el simple método de modificar el código penal, de abolir las leyes que establecen esos delitos, de ejecutar un pase mágico para eliminar la penalización.
- Sería como imaginar que para terminar con la corrupción bastaría con legalizar el sistema de coimas. Se podría llegar, incluso, a fijar por ley un porcentaje de esas transacciones destinado a obras sociales.
¿ACEPTAR LO
INEVITABLE?
El debate está instalado y muchas veces quienes sustentan la estrategia de la liberalización son gente inteligente, informada acerca de estos problemas. ¿Qué es lo que, se piensa? Algo que no se acepta públicamente pero que está como soporte de estas posiciones: la sociedad contemporánea ha perdido definitivamente la batalla contra las drogas, se dice por lo bajo; es mejor aceptar esta realidad y adecuar las leyes, las instituciones y las costumbres a lo que ya es inevitable.
Se acepta que en las discotecas se venda alcohol a los menores, se consiente que los kioscos también lo hagan, se admite que un grupo de menores (niños) pueda estar en una plaza o en una esquina tomando cerveza o vino, se claudica ante la instalación masiva de estas conductas de riesgo en una combinación altamente explosiva de publicidad, deterioro de los vínculos afectivos, caída de los imaginarios que permitían construir un futuro (como estudio o trabajo), masificación mediática y aislamiento. De esto habrá que ocuparse para poder enfrentar a las drogas en el mejor terreno posible, en donde es factible hablar de prevención porque se trabaja con las situaciones que pueden facilitar enormemente el acceso a las adicciones. Se dice que los jóvenes deben aprender a decir que no a la oferta de droga, pero… ¿Qué posibilidad de negarse tiene un adolescente con algunas cervezas encima, en el aturdimiento de las luces y la música de una discoteca?.
LA CUESTIÓN CENTRAL
Lo que proponen son seudo-soluciones a un problema complejo y en crecimiento, parecería que la cuestión central es la sociedad que estamos construyendo, el mundo contemporáneo que genera adicciones y otros males, la pérdida de valores reemplazados por la búsqueda de satisfacción inmediata, el predominio del individualismo. Sin cuestionar profundamente las bases de la sociedad contemporánea, sin comprender a las drogas, la corrupción, la violencia como efectos de un sistema que los genera, sin articular una crítica de fondo que se afirme en una visión diferente de los valores que promueve la cultura de la globalización, será imposible romper el circuito sin salida en el que se halla actualmente la discusión acerca de la problemática de las drogas.
En última instancia, será posible comenzar a construir herramientas eficaces para una lucha contra las drogas si, aunque parezca paradojal somos capaces de dejar de centrar el tema en “las drogas” y podemos debatir acerca de la calidad de nuestra vida, con todo lo que ella implica.
Frank Bueno
Integrante de la Junta Departamental de Salud.
Presidente de la Asociación de Psicólogos Sociales (PASOS).





