Fundación Manantiales: una alternativa a mano para quienes desean salir de las drogas y las adicciones

Fundación Manantiales es una organización no gubernamental de bien público, con sedes en Uruguay y Argentina, dedicada a las áreas de prevención, capacitación,  investigación,  diagnóstico y tratamiento de las adicciones.
Está constituida por un equipo interdisciplinario altamente capacitado, integrado por profesionales de la psicología, medicina psiquiátrica y clínica, asistentes sociales, terapeutas familiares, operadores socio terapéuticos y colaboradores voluntarios.
“El objetivo de Fundación Manantiales es lograr una sociedad sana y libre de adicciones” – revela Francisco Beasley Encargado de las Relaciones Institucionales de dicha fundación.
En sus casi 20 años de trayectoria ha ayudado a más de 5000 familias, logrando uno de los índices de recuperación más altos de Hispanoamérica. A nivel internacional, Fundación Manantiales es socia consultiva de la Organización de Estados Americanos y fue elegida por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para implementar el Programa para el Control de Drogas de las Naciones Unidas (UNDCP).
Asimismo, mantiene contacto directo con los departamentos de Prevención y Asistencia de los siguientes organismos: UNESCO, Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Organización Mundial de la Salud (OMS).
ABORDAJES
ESPECIALIZADOS
- Drogodependencia
- Alcoholismo
- Trastornos alimenticios (bulimia y anorexia)
- Ludopatía
- Obesidad
- Tecnoadicciones
TRATAMIENTOS
Fundación Manantiales se encuentra habilitada para realizar tratamientos de Comunidad Terapéutica Profesional (internación), Centro Diurno, Tratamientos Ambulatorios y Diferenciales.
Comunidad Terapéutica: consiste en un tratamiento residencial para la rehabilitación del adicto. Es un medio altamente organizado mediante reglas y normas, propicio para la recuperación del paciente. Se lleva a cabo en un predio alejado y especialmente adaptado para estos fines, generando un clima óptimo para la reflexión y el encuentro con uno mismo.
Las Comunidades Terapéuticas se encuentran ubicadas en Br. Artigas 1141 (sede central) y Av. de las Instrucciones 4601 (zona rural).
Tratamiento ambulatorio: se basa en un abordaje terapéutico interdisciplinario. El paciente concurre al centro de tratamiento, generalmente urbano, dos veces por semana.
Centro diurno: es una opción intermedia, entre el tratamiento ambulatorio y la Comunidad Terapéutica, combinando elementos de ambas.  El paciente concurre de lunes a viernes de 9 a 18 hs., o medio día, de acuerdo a sus necesidades.
El cronograma de actividades es similar al de la Comunidad con la excepción de que el paciente convive en su hogar.
Cabe destacar que no sólo recibe tratamiento la persona adicta, sino también su núcleo familiar (padres, hermanos), grupo de amigos y parejas.  Semanalmente se realizan reuniones para ellos, en donde se dan pautas psico-educacionales para saber cómo actuar durante el proceso de tratamiento y cuando el paciente regrese a su hogar.
FONDO BECARIO:
UNA OPORTUNIDAD
DE CAMBIO PARA TODOS
Los recursos obtenidos a través de las donaciones de empresas y particulares son destinados a mejorar la calidad de los tratamientos y ampliar el número de plazas del centro. La Fundación cuenta con un sistema de becas para aquellas personas con escasos recursos, mediante el cual se les brinda la asistencia necesaria. En la actualidad más del 90 % de los pacientes se tratan gracias a becas totales o parciales.
Fundación Manantiales tiene su sede central en Br. Artigas 1141 tel 24003400.
E mail: info@manantiales. Org.uy.
Sitio web: www. Manantiales. org.uy-
FRANCISCO BEASLEY:
SU TESTIMONIO
“Tengo 22 años y soy un ex adicto en recuperación que hice mi tratamiento en Fundación Manantiales.
Hace dos años tomé la decisión de abandonar las drogas, ya que mi consumo no solamente afectaba mi salud, sino que a todo mi entorno familiar y de amigos.
Empecé a los 15 años con el consumo de marihuana y alcohol, le dije a mi familia que tenía el deseo de estudiar en Montevideo una carrera gastronómica y a su vez terminar el liceo en esta ciudad.
Así fue como con 15 años me vine a vivir a la capital, empecé mis estudios culinarios y paralelamente seguía con el liceo.
Mi consumo al principio era leve y manejable, ya que cumplía con mis estudios y mis responsabilidades, pero se fue agravando, de manera que dejé el liceo y continúe con la gastronomía.
Cada día las dosis de marihuana y alcohol eran mayores.
A los 17 años empecé a trabajar en boliches en la noche y se me dio por probar la cocaína.
Empecé con el vicio y ya no era cosa de fin de semana, sino que eran todas las noches, tenía un consumo masivo de marihuana, alcohol y cocaína.
Mi rendimiento era increíble, trabajaba, estudiaba y encima salía todas las noches.
Noche tras noche mi afán por las drogas fue creciendo, ya no distinguía entre lo que me gustaba y lo que no, estaba en una búsqueda de ese estado de euforia y satisfacción y no me importaba que hacer para poder conseguirlo. Consumía efedrina sintética, éxtasis, poper y cualquier cosa que se me cruzara por delante.
Así fui arruinando mi vida y llegando a la decadencia total, preguntándome todos los días si tenía una razón para vivir.
Consulté a un médico por estados de depresión continua, me recetó medicación para dormir, la cual fui consumiendo como agua, me tomaba entre 6 y 10 pastillas de ansiolíticos junto con un litro de vino y marihuana.
En los principios de mi carrera de consumo cuando me decían que estaba “pasado”, decía que no iba a llegar más lejos, que yo lo podría controlar.
Así fue como un día me desperté en un hospital después de haber estado en coma por una sobredosis de pastillas, drogas y alcohol.
Tomé la decisión de abandonar ese estilo de vida, le dije a mi madre que necesitaba que alguien tomara las riendas, así fue como mi familia desesperadamente acudió a Fundación Manantiales vía internet.
Dada la situación económica de mi familia, se nos hacía muy cuesta arriba la cuota mensual de la Fundación, pero el personal administrativo decidió otorgarme una beca para poder realizar mi tratamiento.
Y así lo hice.  Hoy en día tengo 18 meses limpios y enfrento permanentemente una lucha constante conmigo mismo.
Fundación Manantiales no sólo me proporcionó un excelente equipo terapéutico y personal con una disposición y apoyo increíble, sino que  también le dio una nueva orientación a mi vida, actualmente conozco una forma de vivir que nunca imagine que existiera”.

Fundación Manantiales es una organización no gubernamental de bien público, con sedes en Uruguay y Argentina, dedicada a las áreas de prevención, capacitación,  investigación,  diagnóstico y tratamiento de las adicciones.

Está constituida por un equipo interdisciplinario altamente capacitado, integrado por profesionales de la psicología, medicina psiquiátrica y clínica, asistentes sociales, terapeutas familiares, operadores socio terapéuticos y colaboradores voluntarios.

“El objetivo de Fundación Manantiales es lograr una sociedad sana y libre de adicciones” – revela Francisco Beasley Encargado de las Relaciones Institucionales de dicha fundación.

En sus casi 20 años de trayectoria ha ayudado a más de 5000 familias, logrando uno de los índices de recuperación más altos de Hispanoamérica. A nivel internacional, Fundación Manantiales es socia consultiva de la Organización de Estados Americanos y fue elegida por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para implementar el Programa para el Control de Drogas de las Naciones Unidas (UNDCP).

Asimismo, mantiene contacto directo con los departamentos de Prevención y Asistencia de los siguientes organismos: UNESCO, Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Organización Mundial de la Salud (OMS).

ABORDAJES

ESPECIALIZADOS

– Drogodependencia

– Alcoholismo

– Trastornos alimenticios (bulimia y anorexia)

– Ludopatía

– Obesidad

– Tecnoadicciones

TRATAMIENTOS

Fundación Manantiales se encuentra habilitada para realizar tratamientos de Comunidad Terapéutica Profesional (internación), Centro Diurno, Tratamientos Ambulatorios y Diferenciales.

Comunidad Terapéutica: consiste en un tratamiento residencial para la rehabilitación del adicto. Es un medio altamente organizado mediante reglas y normas, propicio para la recuperación del paciente. Se lleva a cabo en un predio alejado y especialmente adaptado para estos fines, generando un clima óptimo para la reflexión y el encuentro con uno mismo.

Las Comunidades Terapéuticas se encuentran ubicadas en Br. Artigas 1141 (sede central) y Av. de las Instrucciones 4601 (zona rural).

Tratamiento ambulatorio: se basa en un abordaje terapéutico interdisciplinario. El paciente concurre al centro de tratamiento, generalmente urbano, dos veces por semana.

Centro diurno: es una opción intermedia, entre el tratamiento ambulatorio y la Comunidad Terapéutica, combinando elementos de ambas.  El paciente concurre de lunes a viernes de 9 a 18 hs., o medio día, de acuerdo a sus necesidades.

El cronograma de actividades es similar al de la Comunidad con la excepción de que el paciente convive en su hogar.

Cabe destacar que no sólo recibe tratamiento la persona adicta, sino también su núcleo familiar (padres, hermanos), grupo de amigos y parejas.  Semanalmente se realizan reuniones para ellos, en donde se dan pautas psico-educacionales para saber cómo actuar durante el proceso de tratamiento y cuando el paciente regrese a su hogar.

FONDO BECARIO: UNA OPORTUNIDAD DE CAMBIO PARA TODOS

Los recursos obtenidos a través de las donaciones de empresas y particulares son destinados a mejorar la calidad de los tratamientos y ampliar el número de plazas del centro. La Fundación cuenta con un sistema de becas para aquellas personas con escasos recursos, mediante el cual se les brinda la asistencia necesaria. En la actualidad más del 90 % de los pacientes se tratan gracias a becas totales o parciales.

Fundación Manantiales tiene su sede central en Br. Artigas 1141 tel 24003400.

E mail: info@manantiales. Org.uy.

Sitio web: www. Manantiales. org.uy-

FRANCISCO BEASLEY: SU TESTIMONIO

“Tengo 22 años y soy un ex adicto en recuperación que hice mi tratamiento en Fundación Manantiales.

Hace dos años tomé la decisión de abandonar las drogas, ya que mi consumo no solamente afectaba mi salud, sino que a todo mi entorno familiar y de amigos.

Empecé a los 15 años con el consumo de marihuana y alcohol, le dije a mi familia que tenía el deseo de estudiar en Montevideo una carrera gastronómica y a su vez terminar el liceo en esta ciudad.

Así fue como con 15 años me vine a vivir a la capital, empecé mis estudios culinarios y paralelamente seguía con el liceo.

Mi consumo al principio era leve y manejable, ya que cumplía con mis estudios y mis responsabilidades, pero se fue agravando, de manera que dejé el liceo y continúe con la gastronomía.

Cada día las dosis de marihuana y alcohol eran mayores.

A los 17 años empecé a trabajar en boliches en la noche y se me dio por probar la cocaína.

Empecé con el vicio y ya no era cosa de fin de semana, sino que eran todas las noches, tenía un consumo masivo de marihuana, alcohol y cocaína.

Mi rendimiento era increíble, trabajaba, estudiaba y encima salía todas las noches.

Noche tras noche mi afán por las drogas fue creciendo, ya no distinguía entre lo que me gustaba y lo que no, estaba en una búsqueda de ese estado de euforia y satisfacción y no me importaba que hacer para poder conseguirlo. Consumía efedrina sintética, éxtasis, poper y cualquier cosa que se me cruzara por delante.

Así fui arruinando mi vida y llegando a la decadencia total, preguntándome todos los días si tenía una razón para vivir.

Consulté a un médico por estados de depresión continua, me recetó medicación para dormir, la cual fui consumiendo como agua, me tomaba entre 6 y 10 pastillas de ansiolíticos junto con un litro de vino y marihuana.

En los principios de mi carrera de consumo cuando me decían que estaba “pasado”, decía que no iba a llegar más lejos, que yo lo podría controlar.

Así fue como un día me desperté en un hospital después de haber estado en coma por una sobredosis de pastillas, drogas y alcohol.

Tomé la decisión de abandonar ese estilo de vida, le dije a mi madre que necesitaba que alguien tomara las riendas, así fue como mi familia desesperadamente acudió a Fundación Manantiales vía internet.

Dada la situación económica de mi familia, se nos hacía muy cuesta arriba la cuota mensual de la Fundación, pero el personal administrativo decidió otorgarme una beca para poder realizar mi tratamiento.

Y así lo hice.  Hoy en día tengo 18 meses limpios y enfrento permanentemente una lucha constante conmigo mismo.

Fundación Manantiales no sólo me proporcionó un excelente equipo terapéutico y personal con una disposición y apoyo increíble, sino que  también le dio una nueva orientación a mi vida, actualmente conozco una forma de vivir que nunca imagine que existiera”.







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