Gracias por aquel asado, Pincha

Cada vez que había un asado estaba presente, con ganas, entusiasmado, anotando lo que faltaba. Antes de llegar a esa instancia nos ayudaba a calcular cuánto íbamos a precisar, para saber cómo organizarnos. Pero cuando llegaba el momento era el primero en llegar a la Redacción y en decirnos que lo ayudáramos a armar todo que ya se venía la noche del festejo. Y el clima siempre lo hacía él.
Así era Luis Antonio Fernández, más conocido como el “Pincha”, un hombre afable, de buen trato, siempre de buen ánimo, metódico, meticuloso, organizado, macanudo, simple y amigo de todo el mundo.
Futbolero de ley, que siempre tenía algo para comentar y para decir al respecto, no había nada que se le pasara en ese sentido y nunca dejaba de ser tenaz en sus respuestas. Lo que para él era de una manera, así debía ser y no había que ir contra eso. Había que respetar su opinión, no le gustaba que le impusieran nada. Una vez me dijo “estoy de acuerdo con lo que escribiste en tu nota, a mi no me gusta que me impongan nada, si me lo imponen peleo, porque a mí me gusta tomar mis propia decisiones”.
Un apasionado por su familia, sus hijos, sus nietos, su esposa Tuznelda, todos ellos y el campamento en la Meseta, donde “tenes que ir porque no sabes qué bien que se pasa allí”, un amante de la naturaleza y un hombre que no le gustaba dejar a nadie a pie. El Pincha, el del fútbol, el de los asados, el que siempre estaba.
La última vez que lo vi, me dijo “ando bien porque ando caminando, ahora voy a ver a unos amigos, pero estoy tranquilo, tengo que aprovechar todo lo que pueda”, y nos despedimos, en una parada de ómnibus, de la Zona Este.
Ahora lo vamos a recordar siempre, porque el Pincha era un amigo, era un tipo de bien, macanudo, y bienhechor, laburante y familiero, de esos que cuando había que llamarlo para pedirle una mano, estaba ahí, y sino podía iba de frente. Gracias Pincha por haber compartido aquel asado. Gracias y hasta algún reencuentro, vaya uno a saber cuándo…

Hugo Lemos desde la Redacción de EL PUEBLO