Grupos Gnósticos realizaron la Charla “El Reino de las Plantas” a cargo de Gnosis Uruguay en el Barrio Artigas

Gnosis Uruguay realizó una conferencia pública en la sala de inclusión digital de la Intendencia en Barrio Artigas sobre “El Reino de las plantas”. Es un abordaje a la historia de la medicina natural, el estudio de diferentes autores y las aplicaciones en las enfermedades más conocidas. Versa sobre las curaciones cuánticas, la elemento-terapia, la vida de las plantas y la inteligencia de la naturaleza.
La misma se realizó el día viernes 12 en Pascual Harriague esquina instrucciones del año XIII el Quincho de Barrio Artigas-
Precisamente, la Medicina Universal trabaja con el poder curativo de las plantas. Veamos lo que nos dice al respecto el Maestro Samael, en su Tratado de Medicina Oculta y Magia Práctica a fin de aclararnos un poco más estos conceptos:
Cada organismo vegetal es el cuerpo de un elemental de la Naturaleza, está dicho, y no es la planta la que cura, sinoel elemental de la planta, sus mantrams…
Cada elemental de la Naturaleza representa determinados poderes de la bendita Diosa Madre del Mundo, y sólo puede ser realmente mago y médico aquel que sabe manejar los poderes de la Naturaleza encerrados en cada hierba, en cada raíz y en cada árbol.
Es necesaria una preparación exigente y disciplinada para poder trabajar con dichos elementales.
Se requiere de una ética muy estricta, un profundo conocimiento de sí mismos – de las capacidades y limitaciones que tenemos para explotarlas y trascenderlas respectivamente – un crecimiento espiritual real y tangible como el de nuestro cuerpo físico, para ver clarividentemente a esos elementales en toda sus magnificencia, y finalmente, un caudaloso amor por la humanidad para servirla humilde y gratuitamente.
Todo este trabajo, toda esta disciplina, lleva al hombre a convertirse en mago, pues domina mediante el ejercicio de su voluntad, los cinco elementos de la naturaleza – tierra, agua, aire, fuego y éter – tanto interna como externamente. De esta forma, con una conciencia lúcida, habiendo conocido a los elementales, a los paraísos donde habitan, habiendo estudiado sus facultades, poderes de curación, etc., el mago se convierte en médico de una Ciencia Universal, cuyos procedimientos y resultados son exactos.
Todos estos conocimientos reunidos, requieren de métodos de aplicación precisos, cuyos efectos siempre están sujetos a la Voluntad del Dador y Administrador de la Vida, de Dios. Su calificativo “Misericordia de las Misericordias” muestra su auténtica naturaleza, opuesta a la imagen de una deidad tiránica y rencorosa que ha alejado a la humanidad de su amorosa presencia.
Es indudablemente esa caridad y piedad del Anciano de los Días, la que permite al mago-médico curar a pesar que el paciente haya violado– aún desconociendo – las Leyes Divinas.
Sobre la metodología de esta magna ciencia, el Maestro Samael dice que “esas fórmulas tienen su fundamento en la “Elementoterapia”, que es el “arte regio” de la Naturaleza, porque nos enseña a manipular las criaturas elementales de los vegetales antiguamente conocidos con los nombres de silvanos, dríadas, hamadríadas y faunos”.
Una pléyade de seres trascendidos trabaja en el Rayo de la Medicina desde los mundos espirituales, tales como los Venerables Maestros Paracelso, Galeno, Hipócrates, Huiracocha, Hermes Trismegisto, el Ángel Adonai, entre otros muchísimos más. En esas latitudes suprasensibles tienen sus centros de curación, como el Templo Aldén, donde acuden a realizar verdaderas operaciones quirúrgicas a los cuerpos internos de los pacientes, a corregir sus patologías y anomalías a fin de que plasme la curación en el cuerpo físico.
Otros magos-médicos aplican la Elementoterapia a los enfermos en este mundo tridimensional de Euclides, en sencillas chozas levantadas en los espesos bosques, y sus pueblos los llaman chamanes o médicos brujos.
Hay quienes lo hacen en sus hogares dentro de las ciudades, o en Templos erigidos a tales propósitos.
Este don de curar, repito,lo entrega Dios, no se compra, “no es producto de las escuelas científicas” al decir del médico gnóstico alemán Franz Hartman. Es un apostolado que responde a una imperiosa necesidad espiritual de servir a Dios, de calmar y erradicar el sufrimiento de este mundo, de ayudar por amor, simplemente por amor, a esta humanidad doliente.
Para nuestra civilización, la magia, las hadas, los gnomos, son fantasías; las dimensiones paralelas no existen mientras no puedan demostrarse con un aparato en algún laboratorio.
Sin embargo, poco a poco se van acercando a la realidad, van descubriendo que los antiguos no estaban tan errados, casi que se los empieza a mirar con ojos más respetuosos y a escuchar con más atención, pues con asombro se va descubriendo que no eran tan ignorantes, sólo reservados.
Así fue que por casualidad se descubrió en el siglo pasado, a fines de la década de los sesenta, que las plantas tienen emociones, tienen sensibilidad, y que esto se puede registrar por medio de la tecnología moderna.
De esta manera se abrió una puerta a la ciencia para investigar ese universo que le es desconocido, y tan familiar para los psíquicos y clarividentes.