Grupos “Salto Cuenta” y “Lectores Ibirapitá” apuestan a nuevos retos el presente año

Cómo en años anteriores una parte del trabajo de animación, capacitación y fomento de lectura que desarrollo como Referente del PNL en Salto, seguirá estando en forma física en Biblioteca Felisa Lisasola, apostando a nuevos retos según expresiones de su mentora, María Luisa De Francesco.

La Hora del Cuento seguirá siendo el espacio en Sala Infantil para coordinar con Escuelas, Caif, clubes de niños, colegios, liceos y otras instituciones.

Las lecturas y narraciones del Grupo Salto Cuenta siguen apostando al crecimiento.
Lectores Ibirapitá continúa con sus lecturas y este año se formará nuevo grupo, aumentando así a dos grupos de lectores. Por otra parte se están coordinando
actividades en el IFD y con la Oficina de Género y Generaciones de la Intendencia Departamental de Salto.
“Seguiremos también con la lectura en el Hogar del Adulto Mayor. grupos lectura 001
También con la Dirección de Cultura con nuevas Biblioheladeras y cursos de capacitación.
Se agendarán instituciones para la movida mundial Al Aire Libro en el Día Internacional de la Poesía, que acaecerá el 21 de marzo.
Está previsto para el 28 de mayo el Café Literario de USI ANTEL con adultos en Biblioteca. Invito a los lectores a informarse y arrimarse a esta bonita actividad de lectura.
LA HORA DEL CUENTO Y EL NARRADOR
Es importante, en este punto, huir de ciertas estrategias que puede hacer que nuestra actividad no tenga el éxito esperado: seleccionar artistas del municipio/barrio, narraciones gratuitas o conmemorativas y cuentos didácticos.
María FernandaLa organización se define como la trastienda, lo que no se ve pero que es vital para que todo salga bien.
Los organizadores deben encargarse de aspectos tan importantes como la selección del artista narrador, la promoción de la actividad, conseguir la financiación adecuada para que cuente con un mínimo de calidad, realizar una programación anual que garantice la estabilidad de la hora del cuento, determinar la edad de los asistentes y el aforo máximo, seleccionar bien el espacio donde se va a realizar la actividad, nombrar a un responsable de sala que pueda resolver imprevistos de diversa índole, acompañamiento y soporte al narrador, recoger la opinión de los asistentes para evaluar el éxito de la actividad y redactar la memoria anual con todas las sesiones llevadas a cabo y sus pormenores.
Llenar de manera periódica una sesión de una hora del cuento no es tarea fácil.
Hay muchas actividades culturales y de ocio.
Así que, la competencia es grande.
En este sentido, el autor enumera una serie de acciones de promoción desde distintos lugares: acciones de promoción realizadas por el propio artista narrador, desde la biblioteca, desde el ámbito local y desde el ámbito estatal.
A pesar de quedar claro, desde el principio del libro, el hecho de que no es conveniente contar con voluntarios para organizar y programar una hora del cuento, el autor no quiere que este tema, en algunos contextos concretos, sea una excusa para no desarrollar la actividad.
En el caso de bibliotecas pequeñas y con pocos recursos, antes de no organizar una hora del cuento, se plantea la posibilidad de hacerlo con la participación de personal voluntario pero haciendo una serie de ajustes que nos garanticen el éxito de la misma.
Un libro cargado de consejos prácticos que vienen de la mano de la extensa experiencia de Joan como narrador oral.
Quizás por este motivo, desde el comienzo de la obra, el autor va construyendo un discurso que viene a dotar de seriedad y rigurosidad la organización de esta actividad de animación cultural.
Además, se denota cierta reivindicación de la figura profesional del narrador como elemento clave en éxito de la hora del cuento.
Los niños son niños y se comportan como niños, no podemos esperar que tengan el comportamiento educado y respetuoso de un adulto. Por otra parte son capaces de vivir las historias de ficción a un nivel que difícilmente veremos en un adulto, casi como si la historia transcurriera realmente ante sus ojos.
Los cuentos tradicionales han sobrevivido sin marketing ni promociones, solo por su calidad y porque el público tenía ganas de oírlos.
LA AMBIENTACIÓN DEL AULA:
El aula o el espacio donde vamos a contar un cuento deberá estar ambientado para la ocasión. Conocer la vida y la obra del autor puede servirnos de referencia para decorar la zona con sus obras o sus fotografías.
También podemos colocar globos, una silla especial para el lector o narrador del cuento y unos cómodos cojines o alfombra para los oyentes. Decoraremos el espacio con dibujos confeccionados por los propios alumnos y alumnas sobre el tema del cuento o, en general, sobre personajes de cuentos sobradamente conocidos.
Cada persona elegirá la puesta en escena con la que se sienta más cómoda e identificada así como un libro que sea de su agrado, que le guste y le apasione, sólo así será capaz de transmitírselo a sus oyentes, deseosos de escuchar y compartir una historia que les llegue al corazón.
También podemos utilizar un títere, una marioneta, una máscara, un instrumento musical u otro objeto relacionado con el cuento que vamos a leer para darle vida y sorprender a los oyentes.