Historia de la primera piscina de Termas del Arapey

El que suscribe, Sr. Samuel Sitrín y Flia. por la presente quiere agradecer profundamente a las autoridades de la Intendencia Municipal de Salto y a todos los Sres. Ediles de la Junta Departamental por haberse hecho eco de nuestro planteo de nombrar a la piscina techada con el nombre de nuestro querido padre don Marcos Sitrín.
Una breve reseña para explicar el por qué del planteo antedicho.
En el año 1940 el instituto geológico del Uruguay estaba a la busqueda de petróleo a las orillas del río Arapey en Salto.
El día 5 de enero de 1941 aproximadamente a las 4 de la mañana se logró superar un duro material rocoso de color negro que al ser perforado salió a la superficie un potente chorro de color oscuro, que en un primer momento los trabajadores pensaron que era petróleo.
Pero al pasar unos segundos de tiempo, se aclaró el líquido y quedó un potente chorro de agua cristalina, con buena presión y de unos 40 grados centígrados.
Frente a la nueva situación y al no poder controlar el chorro de agua que subía a buena altura, se llamó al capataz de la obra, Sr. Benigno Alvarez que a esa hora descansaba, para informar de la novedad y actuar en consecuencia, el cual decide entubar con un codo y desviar dicha agua al río Arapey, que estaba a pocos metros de distancia de la perforación.
Al saberse la noticia del tema del agua con presión y tempertura, médicos del Uruguay, Argentina y un especialista de los Estados Unidos, determinaron que dicha agua tenía propiedades terapéuticas.
Unos meses antes de estos hechos mencionados, debido a una creciente nocturna del río Arapey, sorprendió a la familia Sitrín en su casa y comercio, por lo cual al dejar la zona inundada la señora Fanny, esposa de don Marcos, y salir con el agua por la cintura, a causa del enfriamiento sufrido, quedó con las piernas sin movilidad.
Por esa razón, los funcionarios del instituto geológico, que eran clientes del comercio de don Marcos recomendaron que llevara a doña Fanny a remojarse las piernas con el agua terapéutica que surgía de lo profundo de la tierra.
Don Marcos tomó la idea y con sus hijos Samuel y Mauricio comenzaron a llevar a doña Fanny en un pequeño carrito tirado con un burrito blanco hacia la salida del agua, al poco tiempo la señora comenzó a sentir que podía mover las piernas y posteriormente pudo caminar normalmente.
Enterados los vecinos de la zona de la característica del agua, solicitan al personal del instituto geológico que les permitan gozar de las propiedades medicinales del agua, cosa que no se podía permitir que gente particular ingresara al predio donde estaba instalado el trépano perforador que con su función hacía peligrosa la presencia de personas ajenas a las funciones.
Enterado don Marcos Sitrín de esa necesidad de los vecinos, se le ocurrió construir una piscina para uso de los mismos. Por lo cual solicita al comercio salteño Barbieri & Leggire materiales de construcción (portland, varillas, planchuelas etc).
Los demás elementos para construcción y mano de obra se logró en el lugar (ladrillos, albañilería, etc).
Los materiales, la mano de obra y todo los relacionado con la primera piscina de la hoy Termas del Arapey fue por cuenta de Don Marcos Sitrín.
Dicha piscina ya estaba pensada para personas adultas con una profundidad de 1.40 metros y también para niños con una profundidad de 0,50 metros.
De esa manera se construyó la primera piscina para uso público en lo que es hoy el gran complejo turístico que cuenta nuestro país, llamado Termas del Arapey.
Por ese motivo el día 5 de enero del año 2016 se conmemoraron los 75 años del surgimiento del agua termal.
Debido a ese acontecimiento se reconoció la visión de un pujante comerciante de la época, don Marcos Sitrín y al darle su nombre a la primera piscina (al día de hoy la piscina techada) del complejo Termas del Arapey, descubriendo una placa recordatoria con su nombre. Se cumple un homenaje a quien fuera tan destacado vecino del lugar.
Mi eterno agradecimiento a todos los que hicieron posible este sueño realizado.