Homenaje al Tango -” TANGO-TANGÓ” en el Centro Cultural Academias Previale próximo sábado 5 de mayo

El próximo sábado 5 de Mayo, el Centro Cultural Academias Previale, presenta un Homenaje al Tango y a La Cumparsita, en con un programa titulado Tango-Tangó. Contarán con la presencia de Rosario Infantozzi, sobrina nieta de Gerardo Matos Rodríguez, quien presentará su libro “de Matos Rodríguez, La Cumparsita”. El evento con entrada libre es un proyecto apoyado por la Comisión Interministerial de Apoyo al Tango CIAT. Se podrá disfrutar del documental La Cumparsita que el CCAP estrenó en exclusiva el año pasado, dirigido por Rosario Infantozzi, música en vivo, parejas de baile, habrá espacio para bailar y por supuesto, que siendo un evento dirigido por Silvio Previale, el acordeón estará presente.tango - tangó 001

HISTORIA DE “LA CUMPARSITA”
A principios del siglo XX, funcionaba en Montevideo la Federación de Estudiantes del Uruguay, cuya sede se encontraba en Ituzaingó 1292, en dicha ciudad .“Uno de sus integrantes era un estudiante de arquitectura llamado Gerardo Hernán Matos.
“El joven, a quien apodaban “Becho”, había nacido en la capital uruguaya el 28 de marzo de 1897 y era hijo de Emilio Matos, propietario del cabaret “Moulin Rouge”, sito en Andes y Colonia, en Montevideo.“Becho”, que tenía una especial inclinación por la música (era pianista aficionado), solía asistir al local de su padre, en el cual se ofrecían excelentes números de espectáculos (baste decir que Pascual Contursi concurría habitualmente a ese lugar durante sus años de estancia en Montevideo y que allí fue donde dio a conocer los versos de “Mi noche triste”).“Gerardo, a la sazón a punto de cumplir 19 años, pergeñó en el piano del “Moulin Rouge” las notas de una marchita que pensaba dar a conocer durante los carnavales montevideanos de 1916.“Pero sucedió que el 8 de febrero de ese año debutó en el café “La Giralda” de dicha ciudad quien era, por entonces, una de las máximas figuras del tango, el maestro Roberto Firpo, dirigiendo a su conjunto que se completaba con David “Tito” Roccatagliata y Agesilao Ferrazano en violines, Juan Bautista Deambroggio “Bachicha” en bandoneón y Alejandro Michetti en flauta.“A “Becho” se le ocurrió la idea de llevarle la marchita al celebrado maestro, pero no tuvo la suficiente determinación para hacerlo y en su reemplazo, acudió uno de sus compañeros.
“El pianista Alberto Domingo Alonso, testigo del hecho, así lo relató en el libro que escribió al respecto: “Entre la barra de “Becho” estaba Manuel Barca, quien le alcanzó una copia mal escrita por Matos a don Roberto Firpo en el café y confitería “La Giralda” en 18 y Andes –donde hoy se erige el Palacio Salvo-.“Su ojo clínico percató de la primera ojeada todo el partido que esa obra podía obtener y conseguida la autorización para adaptarla y concertarla, tocó por primera vez el tango en público…”,“Su escritura, colmada de defectos, representaba en su melodía sólo una guía de lo que pretendía ser y Firpo, con mucho tino y maña, hubo de arreglarla para hacer posible su ejecución, sacándola a flote…”. “Notó que en la primera parte cabía una melodía para violín. Y esa melodía suya originariamente, tuvo la virtud de superar en mucho la obra, haciéndola más interesante…”. “(Alberto Domingo Alonso “La Cumparsita – Historia del famoso tango y de su autor”). “Por su parte, el maestro don Roberto Firpo, lo refirió en, al menos, tres oportunidades: “Actuaba en el café “La Giralda”, famoso y clásico en Montevideo y una noche se me acercó un muchacho joven de aspecto simpático pero algo tímido y pidió que le concediera unos minutos…”. “…Me dejó la partitura, muy modestita por cierto. Era “La Cumparsita”. La toqué en el piano, me gustó, le hice unos arreglos y poco después; la estrené con un éxito extraordinario, tanto por el valor del tango, como por el hecho que su autor era un muchacho de Montevideo. Cuando regresé a Buenos Aires, lo estrené en el café Iglesias y se repitió el mismo éxito de Montevideo… “(Revista “Cantando”, 17 de septiembre de 1947). En “La Giralda” se me apersonó alguien apodado “Barquita” entregándome una música de marcha estudiantil para ver si la podía hacer tango.
Esa marcha tenía sólo dos partes y yo le agregué una tercera colocándole cuatro compases de un tango mío poco conocido, “La gaucha Manuela” y en la parte final, inspirándome en el “Miserere del Trovador” de Verdi. Y esa marcha, convertida en tango por mí, fue después “La Cumparsita”…” (“Crónica”, 26 de diciembre de 1966).







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