Investigadores y docentes estudian la incidencia del Derecho en el cambio social

Fabián Bochia es Sociólogo, egresado de la UdelaR (Regional Norte), docente de Formación Docente en Salto, Paysandú y Rivera, ha sido alfabetizador laboral de UTU y alfabetizador laboral regional para Artigas, Salto y Paysandú por concurso. Periodista, ha realizado varias investigaciones y publicaciones. Ha integrado tribunales para maestros concursantes por efectividades en Salto y Paysandú. Álvaro Machado es Doctor en Derecho y Ciencias Sociales, egresado de la UdelaR (Regional Norte), docente de Educación Secundaria en Salto. Ha realizado varias publicaciones de artículos en materia jurídica. Ambos han hecho un interesante estudio acerca del Derecho como herramienta de incidencia en el cambio social, son los autores del estudio que analiza la incidencia del Derecho en el cambio social.
El estudio intenta realizar una aproximación hacia el ensayo de posibles alternativas de construcción socio-jurídica en torno a la problemática social y la incidencia del Derecho en los desenlaces de la misma. Al respecto se enfoca el objeto en base al impacto de la corriente globalizadora y el consecuente tratamiento de la influencia permanente de la tecnología en la vida de las personas.
Para ello resulta imprescindible apoyarse en algunos postulados de la teoría sociológica y a su vez en la discriminación de determinados aspectos de notable fuerza a nivel social, que reformulados desde una óptica diferente pueden ser importantes bastiones en el logro del cambio social.
FRENTE A UNA
ERA DE CAMBIOS
El sistema jurídico se inserta dentro de ese sistema social del cual conforma un subsistema, ya que existe un sistema social compuesto por diferentes subsistemas los cuales cumplen diferentes funciones, actuando en forma interrelacionada, como es el caso de los subsistemas cultural, económico, político, educativo, etcétera.
Podemos ver en ese ámbito de interacción sistémica, la fragilidad de
muchas estructuras lo que nos hace entender que estamos en presencia de una era de cambios, donde el “ruido” ya no es considerado como un agente extraño en ese ámbito de interrelaciones complejas.
En efecto, el avance de las tecnologías de la información y de la
Comunicación (TIC), provocando como correlato la permanente intromisión de estas tecnologías en los hogares, no son datos menores.
Un ejemplo es lo que implica que los hogares hayan sido invadidos de tecnología y que se pierda el discurso único y a su vez dominante. El mismo proceso de socialización ya termina pasando por otro lado, más por los medios y los grupos de amigos, ahora virtuales, que por las tradicionales coordenadas de la familia.
La globalización generada hace tanto y explosivamente presentada en nuestras vidas nos hace asumir que el hombre va perdiendo identidad cultural propia y regional para desenvolverse por patrones universales. Eso no es un juicio de valor, sino una lectura de mucho de lo que nos acontece y de lo que nos aportan tantos teóricos, quizás siendo un ejemplo de lo que se llama doble hermenéutica, donde vamos al sentido común y volvemos y son apropiados por el sentido común y tomados tipo marginalidad, integración y que en esta era de la información son apropiados por los medios y el sistema político, o sea en un escenario que se retroalimenta pero en forma parcial y no en su contenido específico.
FACTORES QUE FAVORECEN LA
INCIDENCIA DEL DERECHO EN LA SOCIEDAD
Existen factores que invitan a repensar acerca de la necesaria intervención del Derecho como un proceso que debe estar dotado de determinadas y especiales características para resultar ser viable y eficaz.
En definitiva, toda norma social lo que busca es la conformidad de la sociedad, teniendo como aliada a la sanción en caso de que esa conformidad social se debilite.
En ese sentido, cobra vital enjundia el principio “a favor del hombre” como criterio hermenéutico que informa todo el Derecho de los Derechos Humanos y trata de derechos y garantías que son inherentes al ser humano, el derecho al reconocimiento de la dignidad. Esto supone suministrar en cada caso concreto la mejor y más justa solución, aplicando la norma que asigne mayor alcance a su protección, sea la misma de derecho internacional o nacional.
A su vez, se anota que puedan especificarse o clarificar los fundamentos que tiene la reforma para la comunidad. En este caso, tanto políticos como juristas deberían explicitar los principios que fundamentan sus reformas jurídicas de envergadura. Asimismo, resulta problemático encontrarnos con una ciudadanía de alta escolarización e interesada que logre entender cabalmente lo que se le explica y aún lo que se le esconde.