ISABEL SARLI: CUMPLE 83 AÑOS, HOY

Una nota exclusiva de JUANJO ALBERTI, desde Montevideo.

“LA COCA”, UN SÍMBOLO DEL CINE

Todo ocurrió durante otras décadas, más inocentes, diría. Es que para ver una película de ella teníamos que recurrir a alguna función condicionada, obviamente no autorizada para menores. En esos tiempos la censura se cansó de prohibirla, de cortar y destrozar los actos de sus filmes. Hasta llegaron a cambiar muchas veces los títulos de las cintas por considerarlas obscenas. Fue prohibida durante años.

Con Jorge Porcel en Desnuda en la arena, 1969

Con Jorge Porcel en Desnuda en la arena, 1969

Hoy, este verdadero símbolo del cine de destape podía ser El Hada Rosada o Heidi, de acuerdo a todo lo que se escucha o se ve. Se llama Hilda Isabel Gorrindo Sarli, más conocida como Isabel Sarli, la diosa de la pantalla, quien está cumpliendo en la jornada sus 83 jóvenes años.

ATRIBUTOS CORPORALES DE EXCEPCIÓN

Isabel Sarli llegó a este mundo en Concordia, Entre Ríos, el 9 de julio de 1935. Debido a su belleza natural fue coronada Miss Argentina con 20 años en 1955, a través de un programa de televisión. Una dama fascinante, de muy buena figura, incomparable en su extensa y variada filmografía. Isabel enseñando sus atributos de campeonato, encarnando situaciones difíciles: casi siempre dramas barriales y pueblos que se sublevan en el bajo fondo. Siempre, Isabel fue única, no tiene doble, no hubo ni habrá otra igual. Aquellas memorables películas agitaron las pasiones más desenfrenadas para esos momentos. Una escena culminante, es entre tantas, cuando Isabel, raptada, plagiada por unos machistas –inmundos y fanáticos- en un viejo camión frigorífico -mionca de la carnaza- como una res; les dice convincentemente: ¿¡Otra vez!?… ¡! ¡Canallas! ¿¿Es que ustedes no tienen madre!!??…

ARMANDO BO LA CONVIERTE EN ESTRELLA

Qué escenas repletas de todo. Grandes Isabel y Armando, verdaderos pioneros en el rubro del destape cinematográfico en años difíciles. Carne, expresiva metáfora de la más arrolladora lujuria que despierta la inocente y subyugante Coca. Qué gestos modula ese rostro encarnecido, en el imposible ocultamiento de su bello y sutil cuerpo que magnetiza a esos inmorales. Fiebre, trueno, lujuria descocada, quema cabezas. Y pensar que desde un principio se negaba a hacer desnudos… y el primero lo realizó engañada por el mismo Armando. Un adelantado, que proyectó en su mente las películas de la Coca antes de producirlas, rodarlas y editarlas, colocándolas en un renglón popular, de éxitos tremendos de taquilla. Él lo sabía antes de empezar este proyecto. Lo sabía desde siempre. En la primera cinta no solamente convenció a Isabel, sino que también lo hizo con la propia madre de la estrella, que se negaba permanentemente de que su hija filmara desnuda. Así, de a poco, les decía que habría muchos trucos y que se filmaría de lejos para que en pantalla no se viera bien.

LLEVÓ MADRE E HIJA A UNA FUNCIÓN PRIVADA

Cuando terminó el rodaje del primer filme, Armando llevó a madre e hija a una función privada para los tres. Luego de concluída la proyección, Isabel y su mamá, pusieron el grito en el cielo porque la actriz aparecía como Dios la trajo al mundo. Inteligente y rápido, Bo les anticipó del impacto y la gloria que produciría en la pantalla sus películas y de una tremenda revolución de dividendos económicos que sorprenderían. La verdad, no se equivocó y ambas dieron su aprobación. Pero, igualmente la madre de “la Coca” no le dirigió la palabra por largo tiempo. Isabel Sarli, única en su género, permanecerá en toda retrospectiva. Quizás bañándose a las orillas de las maravillosas Cataratas del Iguazú –aunque eso le halla costado una bronquitis crónica- en donde se vuelve a admirar las bellezas selváticas de ésta dama. Un arco iris inolvidable reflejado entre las aguas… y los acariciantes arpegios del arpa paraguaya.

EXPLOTANDO DE LUJURIA

“La Coca” explota de lujuria y continúa de moda, a pesar del tiempo. Hoy con algunos años más, recuerda aquellas cintas con mucho cariño y sentimiento. Atravesando el túnel del tiempo, sus largo-metrajes la confirman como un referente del interminable cine argentino. Se le han hecho decenas de merecidos homenajes, volvió al cine con “La dama regresa” de la mano de Jorge Polaco -hace años- participando por vez primera del teatro de revistas de la calle Corrientes en la gran capital porteña, seduciendo al público como en sus mejores momentos. También la empresa Ona Sáez la contrató para convertirla en la imagen de una colección de vestuarios de la temporada estival. Hoy continúa siendo difícil sacarla de su bunker en Martínez, donde sigue viviendo junto a Isabel, su hija adoptada y de todos sus animalitos que tanto ama. Allí con tiempo, la dama que “inventara” el cine erótico rioplatense, observa las fotos y afiches de sus propias producciones, reviviéndolas con infinita emoción. Entre ellas están: El trueno entre las hojas, 1957, Sabaleros, 1958, India, 1959, Favela, 1960, Y el demonio creó a los hombres –rodada en Argentina y Uruguay- 1960, La burrerita de Ypacarai -en Paraguay- 1961, Lujuria tropical –se hizo en Venezuela- 1962, Setenta veces siete 1962, La diosa impura –coproducción argentina mexicana- 1963, La leona –mostrando islas de Brasil- 1964, La mujer del zapatero –con el retorno de Pepe Arias a la pantalla grande- 1965, Los días calientes, 1965, La tentación desnuda, 1966, La señora del intendente, 1966, La mujer de mi padre, 1967, Carne, 1968, Desnuda en la arena, 1969, Fuego, 1970, Fiebre, 1970, Furia infernal, 1972, Intimidades de una cualquiera, 1973, El sexo y el amor, 1973, Una mariposa en la noche, 1975, Insaciable, 1976, El último amor en Tierra del Fuego, 1978, Una viuda descocada –con José “Pepe” Marrone- 1980. Más allá de la nostalgia







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