IV Congreso Internacional de la Enseñanza de las Ciencias Básicas

IV Congreso Internacional de la Enseñanza de las Ciencias Básicas

Del 10 al 11 de octubre

Enseñanza de las Ciencias Básicas (Cieciba) es un espacio de intercambio académico con impacto en el territorio. Nace en 2016 como iniciativa de la Universidad Tecnológica Nacional (regional Concordia) y este año es organizado por la sede Paysandú del Centro Universitario Regional (Cenur) Litoral Norte. Una nueva edición comenzará este 10 de octubre y se prolongará hasta el 11, con la participación de estudiantes y docentes de toda la región.

El congreso tiene como finalidad contribuir a la mejora de la enseñanza de las Ciencias Básicas en todos los niveles educativos.
Promover el diálogo entre las Ciencias Básicas y las Ciencias de la Educación en clave interdisciplinaria.
Generar un espacio de intercambio entre educadores de todos los niveles educativos -desde la primera infancia a la educación superior- para el abordaje de temáticas centradas en la enseñanza de las ciencias básicas claves para el desarrollo local y regional.
Motivar y generar vocaciones por áreas del conocimiento que se han promovido en los últimos años a nivel regional, con lo que se intenta lograr una efectiva descentralización.
Poner a disposición de la población en general ciencia y tecnología mediante espacios de difusión abiertos.
La interdisciplina en la enseñanza de las ciencias básicas en los diferentes niveles del Sistema educativo.
Articulación Secundaria – Universidad en relación a la enseñanza de las ciencias básicas desde una perspectiva interdisciplinaria.
¿Cómo despertar vocaciones en carreras terciarias (universitarias o no) que incluyan alta carga de ciencias básicas?
Estrategias didácticas mediadas por tecnologías en la enseñanza de las ciencias básicas.
IMPORTANCIA DE LAS CIENCIAS BÁSICAS EN LOS PROCESOS DE APRENDIZAJE
La enseñanza de las ciencias en el nuevo milenio requiere de profundas transformaciones desde la educación elemental hasta la educación universitaria pero no al estilo adaptativo, sino al estilo innovador, de manera que el profesor deje de ser un mero transmisor de conocimientos ya acabados y tome conciencia de que su función es crear las posibilidades para que el alumno produzca y construya el conocimiento, que sienta el placer y la satisfacción de haberlos descubierto, utilizando los mismos métodos que el científico en su quehacer cotidiano.
La enseñanza de las ciencias tiene el deber ineludible de preparar al hombre para la vida y esto se logra no solo proporcionando conocimientos, sino desarrollando métodos y estrategias de aprendizaje que la permitan la búsqueda del conocimiento a partir de situaciones problemáticas tomadas del entorno, donde pueda apreciar las amplias posibilidades de aplicación de la ciencia en la vida.
Palabras clave: Enseñanza de las ciencias, aprendizaje como investigación, producción y construcción del conocimiento.
Las personas que hoy vivimos en el siglo XXI, necesitamos aprender cómo identificar y resolver problemas, cómo utilizar procesos de pensamiento del más alto orden, adaptarnos a los cambios vertiginosos de la ciencia, la cultura y la sociedad, donde el espacio de destinado a la acumulación del conocimiento debe ser reemplazado por el pensamiento crítico, la conducta valorativa y la capacidad de planificar, ejecutar y controlar el propio conocimiento. Debemos aprender a respetar códigos éticos, manejar nuestros estados afectivos y nuestras motivaciones, tanto para superar conflictos como para trabajar bajo presión, desarrollar nuestra capacidad de liderazgo, el espíritu crítico y la creatividad, cómo y cuándo aprender más destrezas. Debemos aprender a enfrentar una realidad cambiante con valores y principios sólidos y criterios claros y flexibles.
No cabe la menor duda que estos aprendizajes tienen lugar en la escuela, es la escuela la institución que tiene la misión de preparar al hombre para la vida, de dotar a los individuos desde las edades más tempranas de los rudimentos que necesita para enfrentarse a un mundo cada vez más cambiante y complejo.
Todas las asignaturas del currículo tienen una alta cuota de responsabilidad en ello y la enseñanza de las ciencias no es ajena a estas exigencias.
No se trata de enseñar ciencias para formar los científicos del mañana, esos que necesita la sociedad para desarrollarse, como señalar en una ocasión el líder de nuestra revolución con su extraordinaria visión del futuro, que el futuro de nuestro país depende en gran medida de lo que sean capaces de hacer nuestros hombres de ciencia.
La escuela debe contribuir a la formación de estos hombres de ciencia, la sociedad necesita científicos, de personas que quieran llegar a ser científicos, pero es incuestionable el hecho que el tipo de pensamiento y de aprendizaje que requiere la ciencia- como señala Claxton, 1994, en su libro «Educar mentes curiosas.
El reto de la enseñanza de la ciencia en la escuela» tiene un valor potencial para todo el mundo en su vida cotidiana, independientemente de que se enfrente formalmente o no a un problema científico.
Tener algún tipo de formación científica dota a la persona de actitudes y aptitudes que necesitarán sea cual sea la carrera o el tipo de vida que decidan seguir.
Podrán observar con más claridad y podrán poner en juego esas actitudes y aptitudes en una gama mucho más amplia de problemas informales y de la vida real.
Decidir, para citar un ejemplo, cuál debe ser la ubicación dentro del hogar de muchos de los dispositivos electrónicos que hoy tenemos a nuestra disposición y alcance, requiere de algún tipo de razonamiento científico además de nociones de conocimientos científicos precisos, a pesar de que también impliquen otros tipos de pensamiento y de reflexión y que no estén ajenos de ciertos principios y valores éticos y morales.