Jacinto “Tito” Balori festeja sus cien años el Día de los Trabajadores

Este 1 de Mayo Jacinto “Tito” Balori cumple 100 años.
Sea cual sea la edad que tengamos, a la mayoría nos cuesta visualizar un período de tiempo tan largo.
A veces pensamos en acontecimientos históricos y nos parecen lejanos.
Sin embargo hay gente como mi abuelo que los ha vivido y ha sido parte de ellos en forma directa.
Solamente pensando en nuestras vidas nos damos cuenta que estamos llenos de recuerdos y experiencias y parecería que no cabría ni un solo bit de información en nuestro cerebro.
¡Imaginémonos entonces lo que son 100 años de experiencia!.
Actualmente no creo que exista computadora en el mundo que pueda almacenar tanta información.
Para hacer un breve (si acaso posible) repaso de su vida, Jacinto nació el 1ro. de Mayo de 1910 en Villaguay (Entre Ríos, Argentina), hijo de Jorge Vallory (tal cual apellido original, argentino y Celestina Meichtry.
Principalmente se dedicó a las tareas del campo y se desempeñó en diferentes industrias hasta que se instaló en Pueblo Liebig, para trabajar en las industrias británicas que durante la Segunda Guerra Mundial se instalaron en América de Sur para producir corned beef y otros enlatados cárnicos que luego se enviaban a los soldados que combatían en la guerra.
Se casó con Justina Correa, uruguaya oriunda de Tacuarembó con quien tuvo tres hijos: Miguel Ángel, María del Carmen ambos nacidos en Argentina y Juan Jorge, nacido en Uruguay.
Luego de la segunda guerra mundial, esas fábricas cerraron y fue el momento de probar suerte en Uruguay y la familia se instaló en Salto en la zona de Salto Nuevo.
Comenzó recolectando naranjas y algodón; luego desarrolló tareas de maquinista en Urreta y en Molinos Santa Fe, donde trabajó hasta su jubilación.
A partir de ese momento se dedicó al cuidado de sus 9 nietos, viajando constantemente entre Uruguay y Argentina con el objetivo de estar siempre con ellos.
Su objetivo lo logró: todos sus nietos estamos unidos por sus historias del Liebig, sus cuentos de fantasía (de autoría propia) y su desenfado.
También ha sido durante toda su vida un ferviente devoto católico, lector ávido, actor, ocasional escritor de poemas y cuentos e hincha de San Lorenzo, leal amigo de un incontable número de personas, entre tantas cosas.
El día de hoy reside en Salto con su hijo Jorge, rodeado de todos los cariños y cuidados posibles y visitado frecuentemente por sus hijos, nietos y nueve bisnietos.
DATOS COMPARATIVOS
En 1910 no habían nacido Jacques Cousteau, la Madre Teresa de Calcuta, Edith Piaf, Nelson Mandela, “Tarzán”, Ana Frank, Martín Luther king, Mickey Mouse, Bob Marley, James Bond y el Che Guevara…
Aún no se habían descubierto las ruinas del Macchu Picchu, ni la tumba de Tutankamón ni Plutón.
No existía el cierre (se patentó en 1913), el crucigrama (también de 1913), la inyección de insulina (1922) ni la penicilina (1928)., las películas con sonido ni la televisión, el Empire State ni las Torres Gemelas.
Aún no se había publicado El Principito.
No existía el bikini, el código de barras ni las píldoras anticonceptivas.
La radio era un lujo de las clases adineradas.
Aún vivían Mark Twain, Florence Nightingale, Paul Degas, Gustav Eiffel, Houdini y Renoir.
Faltaban todavía dos años para que zarpara el Titanic, que se hundió la noche del 14 de abril de 1912.
Vio cambiar reiteradas veces el mapa político (y hasta geográfico) del planeta.
Ante él pasaron dos guerras mundiales, la guerrilla mexicana, las dictaduras militares en América Latina, la Revolución Cubana, la URSS… estados que surgieron y murieron.
Cuando nació, Estados Unidos aún tenía 49 estados.
Estambul era Constantinopla.
Como adolescente vio salir Campeón Olímpico a Uruguay (1924 y 1928)
A sus 20 años vio el Primer Campeonato Mundial de Fútbol y contaba ya con 40 años cuando Uruguay salió Campeón del Mundo ante Brasil en el Maracaná.
Aplaudió a la selección argentina en el 78 y en el 86… aún se acuerda de las formaciones de los equipos.
Una de sus historias favoritas es contar de cómo, cuando tenía 17 años recibió la noticia de que un hombre había cruzado volando en un avión el Océano Atlántico.
Cuando mi abuelo tenía ya 45 años, Bill Gates acababa de nacer…
Todos los que lo conocemos y estamos constantemente inspirados por su buen humor, fe y actitud positiva… lo felicitamos con efusivo cariño por esta vida increíble que nos ha dejado compartir.
Mañana, seguramente viviremos con gran regocijo el siglo de vida de nuestro querido “Tito”, dicen sus familiares que acercaron a EL PUEBLO los datos que publicamos hoy.







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