Jerarcas, técnicos y vecinos recorrieron instalación de criadero de cerdos en inmediaciones de San Antonio

Jerarcas, técnicos y vecinos recorrieron instalación de  criadero de cerdos en inmediaciones de San Antonio

Para los vecinos el olor persiste y para la empresa hubo mejoras

El pasado jueves 30 de junio de 2011, diario EL PUEBLO concurrió al criadero de cerdos ubicado a pocos metros del kilómetro 10 de la ruta nacional nº 31, en las cercanías de la localidad de San Antonio. Ante algunas denuncias formuladas, se generó la preocupación por parte del municipio, del Departamento Municipal de Salud e Higiene y de la Dirección Nacional de Medio Ambiente. En el lugar todos coincidieron en que la salida pasa por la voluntad y por la búsqueda de una solución entre todos. Aunque parezca que las opiniones siguen siendo diversas.

JERARCAS, DUEÑOS Y VECINOS

Sobre las 11:15 horas se hicieron presentes en el establecimiento, a los efectos de realizar un control, el Director del Departamento de Salud e Higiene de la Intendencia de Salto, Carlos Albisu,  el director jefe y encargado del Zoológico Municipal (y en el caso dedicado a estudiar el tema de feet lot y chancherías), Carlos Martínez, la encargada de la oficina de la Dirección Nacional de Medio Ambiente, Soledad Andrade. En el lugar se encontraba el propietario del criadero Carlos Venturini, junto a empleados y asesores de la empresa TILVENOIR S.A (Productos Porcinos Fénix) y vecinos de la zona, que incluían al concejal del Municipio de San Antonio Julio Alberto Centurión. El alcalde Fernando Ferrari fue invitado pero no pudo concurrir. Luego de un intercambio inicial entre los presentes se procedió a una recorrida por las instalaciones.

BUSCAR LA SOLUCIÓN ENTRE TODOS

El propietario manifestó que ante el problema que generan los malos olores del criadero de cerdos, “tenemos que buscar una solución entre todos”.  Legalmente “tengo permitido criar cerdos en esta zona (que es rural) y en las condiciones en que está el criadero y que no es posible mejorar el 100 por ciento del tema del olor”. Por su lado uno de los vecinos presentes expresó que “hay formas de disminuir el olor, quizá un poco costosas, pero hay”. Citó por ejemplo la posibilidad de instalar rejillas en los pisos, con un sistema de corredera de agua o buscar alguna forma para que las piletas de decantación de efluentes disminuyan los olores que actualmente producen.  Otro vecino mencionó que “cuando se trabajaba con una caldera para la elaboración de los alimentos el olor era insoportable hasta el punto que sus peones, que trabajaban a unos 500 metros del lugar, llegaban hasta vomitar”. También se dijo que “no es cómodo comer todos los días con este olor, y trabajar todos los días”. “No ha mejorado la situación, y todas las noches es impresionante el olor que se percibe en la zona, y se concentra en las bajas”, agregó otra señora, que concurrió junto a su menor hijo al lugar.

SILOS PARA ALIMENTACIÓN: INVERSIÓN Y MENOS OLOR

Hasta hace dos meses la alimentación se elaboraba en unas calderas, que fueron ahora eliminadas, dando lugar a un sistema de tolvas o silos (hace unos dos meses) por el que se provee de alimento a cada brete, que “cambia sustancialmente la manera de alimentarse de los animales, que tiene consecuencias directas en la calidad y también en la materia que producen”. Asesores de la empresa expresaron a diario EL PUEBLO que “con este nuevo sistema prácticamente no se desparrama alimento, que es una de las ventajas, que no hay casi desperdicio”. Esta ración “está formulada acorde al tamaño, a la fuente de proteína, de probióticos y antibióticos y tiene un costo mucho más elevado que lo que se utilizaba cuando se hervía pescado y desperdicios en la caldera”.

1370 CERDOS, 68 BRETES EN DOS GALPONES

En la oportunidad de la visita había en el lugar, según manifestaciones de Venturini, 1370 cerdos, distribuidos en 34 bretes con unos 25 cerdos en dos galpones de más de cien metros de largo. Según se dijo cada animal consume diariamente 4 kilos de la ración, lo que hace un promedio de 100 kg de materia por brete que se juntan todos los días. Para el consumo de agua se pueden apreciar “chupetes”, a los efectos de no contaminar el agua que viene directamente del tanque.  Venturini manifestó que “todos los días se pasa un lampazo, se amontona la materia fecal y una vez al día se saca para afuera del galpón”.

PONER EL FOCO EN LAS PILETAS DE DECANTACIÓN

Los jerarcas municipales presentes recorrieron las piletas (unas 10)  en donde se va decantando toda la materia que producen los cerdos, y se va pasando de una pileta a otra para no tirar directamente a esto. Las piletas van llevando su proceso, transformando el ciclo de la materia orgánica, hasta que al final queda el agua.  DINAMA hace tomas periódicamente de las piletas, las va analizando y viendo su estado.  Según se supo las lagunas (piletas) están hechas sobre tierra y no tienen una cobertura abajo, y al no tener arcilla el agua se filtra y queda la materia orgánica arriba. Tanto los asesores de la empresa, como los jerarcas municipales y de la DINAMA coincidieron en que una buena opción sería colocar nylon de silos en el piso, para que el agua no se filtre, y con eso circula más rápido la materia y agarra más aire y con ello no se genera olor. Soledad Andrade, de DINAMA manifestó que “toda empresa que tiene un beneficio económico en su emprendimiento tiene que volcarlo a la mejora del tratamiento de los efluentes y de sus residuos”. Pero son procesos que se van dando “y no se cambian de un día para otro”.